S MOOD Nueva Temporada de Videos La Supermana y Salvador Nunez

Video. ¿Eres de los que les pasa esto cuando se enamoran? (Primera parte)

¡Empezamos la segunda temporada de videos #SMOOD con La Supermana!

Me siento feliz y agradecido de tanto apoyo y cariño de su parte. Les quiero contar cómo conocí a tremendo personaje y grandioso ser humano:

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Un día le lamé a un amigo y le dije:  tienes que presentarme a Daniel Vives, “La Supermana”, porque quiero hacerle una entrevista y muero de ganas de armar un proyecto con ella.  Al día siguiente, mi amigo me mandó un mensaje que decía: hoy quedé de verme en la tarde con quien quieres conocer. Estaremos en el restaurante “8 ocho” de la colonia condesa. Tú hazte el aparecido de pronto, me saludas y a ver qué sale. Y así fue, “misteriosamente” aparecí en el lugar, me acerqué a saludar a mi amigo y ahí estaba mi heroína con unos lentes oscuros tipo “Jackie Onassis”, un saco blanco y negro a cuadros, pantalones negros acampanados, zapatos de plataforma, el pelo recogido y una actitud misteriosa y a la vez amigable que, al cruzar la primer palabra se transformó en una empatía y un cariño instantáneo. Le dije: Hola, ¿cómo estás? Soy Salvador. Ella respondió: mucho gusto. Yo te conozco de algún lado… ¿de dónde, de dónde? A lo que respondí: no se, nos hemos de haber visto por ahí en la vida, porque así como que muy nuevitos, no estamos. Comenzamos a platicar en la mesa de las sorpresas de la vida, mientras cada uno tomaba su café. Yo en silencio me preguntaba cómo le haría para sacar al tema la entrevista que quería hacerle y además, proponerle trabajar algún proyecto juntos. De pronto, un grito escandaloso de su parte hizo brincar a toda la gente del restaurante: ¡ya se de donde te conozco!, dijo la Supermana. ¡Yo sigo tu blog y me encanta! A lo que respondí: ¡Wow! ¡A mi me encantas tú y quiero hacer un vlog contigo! Ja, ja, ja. Mi amigo me volteó a ver con una cara de: ¡Wey!, ¿podrías ser un poco más sutil? Pero ella se quitó los lentes, sonrió y dijo: ¡sería buenísima idea! Tenemos que platicarlo primero y planearlo. Entonces la plática en la mesa se giró en torno a nuestro nuevo proyecto y todas las locuras que se nos ocurría hacer con un sólo objetivo mutuo: platicar de la vida tal cual es sin ningún tapujo, con mucho humor y con el deseo de hacer reflexionar un poco a la gente, sacarles una que otra risa y hacerlos sentir bien. Y así comenzó todo. A la semana siguiente nos vimos en mi casa para entrevistarla, no como “La Supermana”, sino como Daniel Vives, el gran ser humano que mucha gente no conocía dentrás del disfraz de Super héroe.
A muchos nos conmovió, nos llenó de admiración y nos enamoró en 14 minutos que duró nuestro primer video. A partir de ese día, juntarnos a grabar es nuestra terapia, nuestra mayor diversión, un intercambio de química mágica y una ilusión muy grande: llegar a hacer un proyecto juntos pero en grande. El día de hoy, muchos meses después, no me he fijado si ya ha pasado un año completo, mil ideas hay ya por nuestra cabeza, hemos madurado nuestra amistad, hemos desarrollado un idioma muy especial que se da sólo con la mirada y del que toda la gente que nos conoce habla.

Entre La Supermana y yo las cosas funcionan así:

Empiezo a redactar un mensaje:

Supermana, Vives, Daniel, o como chingados te sientas hoy: ¿cuándo nos juntamos a grabar otra vez? A mi me lleva la fregada porque me acaba de suceder esto….. ¿qué te parece si hablamos del tema en un video?

Su respuesta:

Mi Salvador precioso, yo acabo de pasar por algo medio loco también, ¿qué te parece que hablamos de eso en otro video?

Y entonces sólo nos ponemos de acuerdo en la fecha. Llega el día de la grabación, toca el timbre de mi departamento, hace voltear a toda la gente a su alrededor, se da cuenta de cómo el poli del edificio traga saliba rápido, sube al elevador, saluda amablemente a quien se encuentra dentro mientras se percata de que esa persona la mira fijamente mientras ella se hace la distraida.  Y entonces… “ding, dong”. Suena el timbre de mi departamento.  La More (mi perra) corre a recibirla, nos abrazamos, nos reímos sin motivo “aparente”, nos sentamos en el sillón de costumbre y sin siquiera decir “agua va”, sucede esto:

Esperamos que lo disfruten tanto como nosotros.

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@SalvadorNop

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Un Comentario

  1. manuel
    8 marzo, 2014

¿Cómo ves?