sexo casual

Mi aventurado sexo casual… pero ¿y el condón? Calentura Vs. consecuencia

Adrenalina. Sí, eso sentía recorrer mi cuerpo al momento de detenernos en el estacionamiento de una avenida clandestina, y juntar nuestros labios y lengua por el deseo de nuestras hormonas excitadas por el alcohol y la atracción física de dos seres humanos libres y conscientes de su necesidad sexual. Esas sensaciones hacían que sólo pensara en una sola cosa: un buen sexo casual.
¿Quién no se siente atraído por un treintón barbudo y hermoso? Yo, y creo que muchos de ustedes tampoco son la excepción; y es que en realidad eso es lo que buscaba a solas en la barra de un bar, llevarme a la cama al barbudo que siempre llega solitario a dicho lugar.
Omitiendo el hecho de cómo llegamos hasta la avenida clandestina y continuando con la oración del principio; reconozco que en mis planes solo estaba contemplado  sexo oral, sentía miedo a ser descubierto, filmado o quizás arrestado por actos inmorales y apedreado como en los tiempos de Cristo.
Les confieso que me encantaría ser actor porno, pero no sería un buen inicio ser filmado sin mi consentimiento y sin ninguna retribución económica. El caso es que mi treintón demostró cuán bueno era en lo que estaba haciendo (sexo oral). Seguro ustedes también lo son.
Sexo oral y penetración van de la mano, nadie puede escapar del hecho de que tras una buena mamad* tu chico quiera sentirte estando dentro. Me sentía tan caliente, pero a la vez tan dudoso de decirle que sí por el hecho de que ninguno de los dos llevábamos preservativos. ¿Les ha pasado?

Seguro ustedes habrían ido a la farmacia para solucionar el problema, pero en ese momento solo pensaba en tenerlo dentro ¡Qué dilema! Dudé, admito que el oral también fue sin condón pero ¿quién puede detener un ferrocarril viajando a miles de kilómetros por hora? Así me sentía. Me dije a mí mismo: será la última vez sin protección, porque aún ebrio me preocupaba por mi trasero saludable, entonces hice mi promesa personal: ¡esta es la última vez!
Fue grandioso, la incomodidad fue lo de menos, más me estimulaba a sentirme excitado, deseado y a la vez tan chico malo follando en un lugar público. El auto, la avenida y la oscuridad fueron testigos de lo que sucedió ahí.

La historia suena emocionante y excitante, pero las consecuencias pueden no serlo. El placer dura tan solo unos minutos, las consecuencias pueden durar toda la vida.

Para mi reflexión y la de ustedes,  el hecho de estar bajo el tratamiento de VIH no significa poder ahorrarse el preservativo. ¿Qué hay de otras enfermedades de transmisión sexual? Nuestra sexualidad depende de nuestra salud, cuidado y aceptación personal. Usar un preservativo evita infecciones y otras enfermedades. ¡Qué bendición más hermosa ser gay!

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