Cuando tienes VIH y te vuelves obsesivo y temeroso. Por SerOhPositivo

Ansiedad es mi segundo nombre y TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) mi apodo. ¡Imagínense entonces cómo me puse cuando recién me diagnosticaron! Creo que Melvin (el de la película, sí ese obsesionado con el orden y otras cosas más) se quedó corto.

Dejando de lado el drama, la depresión y el shock, lo siguiente que pensé fue “estoy sucio y puedo contagiar a alguien más”, casi corro a comprar una de esas esferas gigantes para meterme y que nadie me tocara.

Cuando me preguntan por qué me vine a vivir tan lejos de casa, les respondo que eran mis ganas de conocer algo nuevo, aunque en el fondo lo que buscaba era estar lo más distanciado posible de mis seres queridos debido al temor que ya estaba presente.

Los meses que viví con mi familia luego del diagnóstico fueron difíciles, tuve muchos cambios en mis hábitos y nunca pude quitarme de la mente la absurda idea de que los pude haber contagiado con alguna conducta de riesgo.

Empecé por jalar de la palanca del inodoro dos veces y si había cloro a la mano le echaba también, según yo para no dejar el virus ahí. Me bañaba cuando ya nadie mas lo iba a hacer e igual le daba una enjuagada al baño por si acaso. De pronto pensé que el cloro era mi mejor aliado para desinfectar, lo use para lavar mi ropa de cama, mi ropa interior y lo usaba para limpiar casi todo lo que yo usaba

Desde siempre me ha gustado la limpieza y el orden, ya sea en casa o en el trabajo, pero hubo un momento en el que ya se estaba volviendo obsesión aun sabiendo por ejemplo que la cantidad de virus en la orina es mínima y no se puede contagiar a nadie por el uso compartido del baño, pero inconscientemente sentía esa necesidad de limpiar.

Otra cosa que recuerdo es la hora de la comida, esperaba a que todos terminaran para levantarme y lavar mis trastes con jabonadura nueva, y al terminar tiraba el sobrante. Hubo una ocasión en la que una de mis primas tomó de mi vaso y sentí que me puse de todos colores, corrí para quitárselo y ella se sorprendió mucho.

La verdad tarde mucho tiempo en recuperar el deseo sexual, recuerdo que la primera vez que me masturbé después de saberme #SerOhPositivo no lo disfruté; no se si fueron las pastillas o mis rollos mentales ,pero algo no estuvo bien; ahora que han pasado seis meses de tratamiento todo fluye de manera normal y disfruto mi sexualidad, no lo hago diario por que a mi edad es cansado (jeje es bromis) pero una vez a la semana como que se antoja.

Otro hábito muy extraño era contener la respiración cuando estaba cerca alguien con gripe o exhalar cuando escuchaba a alguien estornudar creyendo que así no aspiraría los virus, de verdad me proyecté. Ahora tengo un leve resfriado y estoy tomando vitamina c para esta temporada de cambio de clima.

Hoy me siento más tranquilo. La semana pasada mis emociones decidieron que era buen momento para salir a ver una película. Imagínense a un chavo llorando mientras ve “El libro de la selva”, pero eso sí, en 3d. Y es que la película me trajo muchos recuerdos y nostalgia del pasado. Pude ir a ver a mi familia y eso fue como un shot de energía enorme, por eso llegue a la conclusión de que no hay mejor medicina que el cariño de tus seres queridos.

También me encontré con un publicación en Facebook que NO me pareció muy adecuada ya que si bien es cierto se debe fomentar la prevención, es muy fuerte ver imágenes de fases terminales de la enfermedad. Hay ocasiones en las que el exceso de información solo genera confusión y ansiedad, por ello ,cualquier duda se debe consultar con el médico y seguir sus recomendaciones.

En fin, por ahora sigo con el tratamiento y aunque tengo unas verrugas incómodas a la vista pues ya estoy tratándolas y no me preocuparé de más.

Saludos chicos y cuidémonos sin obsesiones.

Hasta la próxima.

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Un Comentario

  1. Augusto parraz
    14 mayo, 2016

¿Cómo ves?