Meditar

¿Sabes qué es meditar? Olvídate de las ideas falsas.

Lo primero que tengo que aclarar cuando me preguntan en qué consiste meditar, es que no se trata de “voltear los ojos”, tomar una posición incómoda y mugir como vaca un rato. Lo segundo es desmentir que se trata de “poner la mente en blanco” y entrar en un estado tipo coma o zombie recién desenterrado. Y el tercer punto falso es que requiere de mucho tiempo y esfuerzo.

¿Pues qué crees? Que ninguna de las tres es cierta. La meditación no requiere de caras raras, posturas extravagantes ni de sonidos exóticos (Bueno, los mantras de pronto si suenan chistoso, pero eso es tema de otro artículo); tampoco consiste en entrar en un “mute mental”, ni de estar sentado por horas y horas como pretzel o en una cueva obscura en el Desierto de los Leones.

En términos generales, meditar consiste en que tomes consciencia sobre tus estados mentales y emocionales a partir de atender, por unos momentos, las sensaciones corporales, imágenes o frases que continuamente están surgiendo y cesando en tu interior sin que te des cuenta.

Hay varios métodos para hacerlo y casi todos se pueden aplicar en cualquier lugar. Pero lo más seguro es que al inicio, a la mitad o al final se relacionen con la respiración, esa vieja amiga que siempre está sucediendo, dándote vida y posibilitando la relación con el exterior. Basta con que lleves tu atención a ella y escuches lo que te dice…

meditar, meditacion

¿Y cómo le hago? Pues observando cómo sucede. De pie, sentado, acostado o caminando. Sin acelerarla, desacelerarla o contenerla, digamos que acompañándola. Si te distraes, puedes auxiliarte de un conteo de números en cada exhalación o antes de cada inhalación; o de la sensaciones que hay en el cuerpo al mismo tiempo: el movimiento del abdomen, de las costillas, el frío o tibieza en la punta de la nariz…

Únicamente necesitas darte un tiempo y espacio para enfocar tu atención en algo distinto a lo que estás cotidianamente acostumbrado (como al smartphone que tienes en la mano) y abrirte a la calma y bienestar que te da el escuchar a tu cuerpo. ¿Te atreves?

En mis siguientes colaboraciones vamos a aterrizarlo en otras prácticas cotidianas que puedes hacer, y si te interesa, conocer de dónde viene. Escríbeme si te queda alguna duda o si quieres platicar sobre el tema acá abajo en los comentarios, o de manera más personal a lotosazulesdesarrollohumano@gmail.com, con gusto te respondo.

Te mando un abrazo afectuoso.

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