dismorfofobia

Dismorfofobia. ¿Pánico A Ser Feo Y No Aceptado?

Vivimos en una sociedad que marca estereotipos dependiendo de la época, del momento por el que se esté viviendo. Podemos darnos cuenta que se vuelven casi una “exigencia” o “requisito” para ser aceptados en nuestro entorno. Sin embargo, uno siempre decide sobre su vida y su persona.

Este no es un artículo para quejarnos de la sociedad, es más bien un llamado a tomar conciencia sobre nosotros mismos.

¿Será la “perfección” del cuerpo una meta que se debe alcanzar a toda costa para ser alguien en la vida y alcanzar la felicidad?

¿Será que quienes observan estos mensajes de “supuesta perfección” se sienten obligados a compararse y cumplir con los rígidos estándares de belleza que se proponen para ser aceptados?

¿Será esto un tema únicamente de jóvenes?

No tiene nada de malo que el ser humano se preocupe por su imagen, esto habla del autoestima. Es común que invierta tiempo y esfuerzo para adquirir su guardarropa, para cambiar de peinado o mejorar su apariencia de vez en cuando. Sin embargo, resulta preocupante cuando esta conducta se vuelve obsesiva y autodestructiva recurriendo a dietas y remedios que perjudican la salud, incluso practicándose cirugía tras cirugía con tal de dejar de ser quien uno es. Esto puede cambiar solo la apariencia física, pero ¿en dónde queda la valía como persona? ¿De dónde saca la gente su paz interior y su amor por la vida cuando están vacías por dentro?

Algunas personas pueden caer en algo que se llama Dismorfofobia o Síndrome de distorsión de la imagen.

La dismorfofobia viene de las palabras griegas dysmorfia, que significa “fealdad”, y fobia, “temor”).  Se caracteriza porque quien lo padece tiene la firme idea de que una parte de su cuerpo (o todo) luce desagradable, además de que sufre angustia por esa supuesta fealdad; asimismo, cualquier minúscula imperfección adquiere importancia desmesurada y hay tendencia obsesiva por abordar temas relacionados con el atractivo personal.

Algunas estimaciones muestran que el 45% de las quejas se centran en la forma de la nariz, aunque no se descarta la mención de abdomen, cuello, mandíbula, cabello, boca, senos, manos, piernas, glúteos, pies o genitales. La mayor prevalencia es en los jóvenes de ambos sexos, en promedio mayores de 12 años.

Aproximadamente el 1.7% de la población mundial lo padece por lo que es importante que se realice una detección temprana y tratamiento por parte de un profesional ya que se puede prevenir algunas otras condiciones aunadas a éste síndrome como lo es la depresión, ansiedad, anorexia y bulimia.

Algunos rasgos que pueden orientar al diagnóstico de la enfermedad son:

  • perfeccionismo
  • ansiedad
  • personas muy sensibles al rechazo
  • baja tolerancia a la frustración
  • sentimiento de minusvalía
  • temor a hacer el ridículo

Para poder dar solución es necesario consultar a un psicólogo o psiquiatra, los cuales mediante terapia pueden controlar y modificar las ideas y las conductas del paciente con el objetivo de mejorar la relación con él mismo, así como poder manejar el estrés aceptando su cuerpo, superando temores y preservando su vida.

Ahora, ninguna condición humana debe juzgarse, simplemente debe observarse y reflexionarse.

“Si eres de los que critican el aspecto físico o cualquier condición en los demás, entonces no te quejes de los estereotipos ni de los estándares de belleza, porque tú eres parte de esa sociedad que los hace existir y que lastima la vida de las personas”. 

Espero sea de utilidad la información, si tienes alguna duda puedes contactarme por mi correo o por mi página donde con gusto podré orientarte.

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