#MisHistorias. Cuando crecemos por fuera pero seguimos siendo niños por dentro

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Salvador Nunez blog, Mis Historias

¿Te ha pasado que de pronto sientes que quisieras meterte e la bolsa de un canguro, que quisieras meterte debajo de esa tienda de campaña que de niño construías con cobijas y almohadas amarradas a la cabecera de la cama?

Hay momentos como esos en los que podemos confundirnos y creer que estamos deprimidos. Pero quizás no sea así. Tal vez lo que sintamos sea tan solo una normal incomodidad por traer los tobillos fríos, porque ese pantalón que tanto nos gustaba de niños  ya nos queda corto. Sin darnos cuenta, hemos crecido, hemos cambiado y sólo es cuestión de sacar del clóset todo lo que ya no nos queda acomoda y salir de compras. Sin embargo, es conveniente quedarnos desnudos un rato, observarnos, descubrirnos de manera distinta sin recurrir al prejuicio o al pasado, tocarnos, sentirnos vivos en una nueva piel, una nueva forma de pensar y por lo mismo, en un nuevo sueño, una nueva realidad. En pocas palabras, una nueva versión de nosotros mismos.

A veces puede costarnos un poco de trabajo reconocernos tan diferentes, pero siempre será refrescante dar ese gran paso, movernos, cambiarnos de lugar. “Lo que se estanca se pudre”.
Recuerdo cuando de niño mi mamá me llevaba a comprar ropa. Todavía puedo escuchar su voz gritándome: “vámonos Chavo”, mientras yo me ponía alguno de mis pantaloncitos más gastados, los favoritos, para ir por algo nuevo.

Tenía yo unos 5 o 6 años y me gustaba usar shorts. De esos tipo overol que tienen tirantes (quien vio alguna vez a “Chabelo” en su programa, sabe perfectamente de cuáles estoy hablando) con una camiseta de rayitas y mis zapatos negros. Ahora que hago memoria, mi look era muy de Pinocho ¡pero como lo disfrutaba! Podría vestirme idéntico ahora a mis 40.

Salvador Nunez

Se me quedó el muslito gordo y hoy resulta bastante morboso mostrarlo con unas calcetas largas. Ja, ja. Pero bueno, regresemos a mis 5 años de edad, uno de esos días en lo que mi mamá me llevaba de compras…. ¡Vámonos, Chavo! se escuchaba el grito de mi mamá que llevaba 10 minutos esperándome en el coche. Yo salía corriendo ya con mis súper shorts bien puestos y le daba tremendo azotón a la puerta del departamento, bajaba las escaleras del edificio, corría por el pasillo que tenía un piso con dibujo de piedritas y me subía a la camionetita datsun azul con vestiduras de vinil blancas. ¡Niño! Volvía a gritar mi mamá. ¿No trajiste sueter? La cara se me fruncía y con ese gesto de molesta yo respondía: ¡no hace frío, mamá!

Cómo extraño esa tranquilidad de ir rumbo a la tienda al lado de mi mamá en el coche sin ninguna preocupación, sin estresarme por el paso del tiempo, sin responsabilidades ni exigencias del mundo. Sin recuerdos y experiencias que me hicieran pensar de manera negativa sobre muchas cosas. Hay que asimilar nuestros procesos y comprenderlos para entender que cada momento es único y nada nunca se repite de la misma manera. Siempre existe una posibilidad nueva de lograr nuestros sueños cuando creemos lo suficientemente en nosotros y en ellos.
Soltar el pasado, nuestras vieja imagen de nosotros mismos, nos hace sentir nuevos otra vez y nos llevan a vivir un nuevo comienzo.

Es impresionante lo que sucede cuando conectamos la mente, la emoción, el corazón y hacemos algo con ello. El domingo pasado reviví en mi post momentos felices de mi vida en Miami, y sin tenerlo planeado,  7 días después la vida se las ingenió para traerme de vuelta a ese mismo lugar. Escribir me conecta conmigo mismo, con la vida, me ayuda a organizar mi pasado y le da forma a mi presente y futuro, a escribir mi destino.

Hace semanas comencé a escribir este post en el que platicaba de mi infancia, de cuando iba de compras con mi mamá. Hoy, 35 años después de esa anécdota y unos días después de haberlo escrito, heme aquí con ella volviendo a ir de comprar juntos.

¡La magia existe, pero uno la provoca!

Me encantaría estar en contacto contigo. 😉

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3 COMENTARIOS

  1. Bastante linda tu historia, al igual que a ti, nos lleva a recordar aquellos tiempos en los que papa y mama nos llevaban de compras a mi y a mis hermanos. Una etapa maravillosa, gracias por revivirlas

  2. Gracias por lograr que mis recuerdos volvieran a flote. En mi Caso…yo solía acompañar a mi mamá a la leche(conasupo) porque yo tenía la idea de que la leche que allí vendían la sacaban de las vacas que también pensaba estaban dentro de ese lugar. Y que por tal razón no dejaban pasar a los niños, y ya sabrán yo buscando la forma de encontrar a las susodichas, Jaja!! Yo en modo inocencia al 1000.

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