La Historia De “El Nueve”, Lugar Fascinante Que Transformó La Vida Gay En El México De Los 80’s

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Hoy en día, la Ciudad de México, como muchas otras ciudades del mundo, está plagada de opciones de diversión y vida nocturna para el colectivo LGBTTTI. Todos los TONES cincuentones y sesentones trasnochadores lectores de este blog y específicamente los que son oriundos de la capital mexicana, seguramente recuerdan con nostalgia a El Nueve, aquel legendario bar y discoteca que fungió como un crisol de la vida nocturna homosexual de la Ciudad de México.

El mítico recinto, fue fundado por el empresario francés Henri Donnadieu, quién hoy en día es considerado casi como un icono viviente del movimiento LGBTTTI en México. Donnadieu llegó a México en 1976 huyendo del colonialismo francés y de los problemas sociales que esto ocasionaba en su país. Junto con sus amigos, los empresarios Manolo Fernández, Guillermo Calatayud y Guillermo Ocaña “Camelia”, decidieron abrir el primer centro nocturno gay de la capital mexicana. Donnadieu fue testigo de excepción de la revolución sexual de su país, por lo que vivía su sexualidad de una manera libre. Sin embargo, en México la situación era muy diferente.

Para cristalizar su proyecto, Donnadieu y compañía decidieron abrir el centro nocturno en un local propiedad de Manolo Fernández ubicado en la calle de Londres, en la Zona Rosa de la ciudad, y que anteriormente había sido un restaurante llamado Le Neuf (El Nueve en francés).

Desde su apertura en 1976, El Nueve hizo historia en la Ciudad de México. En ese momento, la  vida homosexual estaba en un proceso muy delicado en México. En sus inicios, el recinto operó como parte de los guetos donde se refugiaba la gente de la comunidad LGBTTTI en la capital. El recinto estuvo a punto de ser clausurado en numerosas ocasiones, pero poco a poco fue haciéndose de un prestigio. La homosexualidad es una condición humana tan natural, que no conoce de religiones, clases sociales, razas o niveles culturales. El Nueve se convierte entonces en un espacio incluyente, donde se podían reunir en un solo espacio “gente normal” con gente del mundo intelectual y artístico de México. El Nueve no solo se convirtió en un espacio que contribuía a celebrar y dar apertura la libertad sexual, sino que también se convirtió en un espacio que celebraba la diversidad cultural. México estaba cambiando, haciendo historia e,  indiscutiblemente, este recinto era una pieza angular de este momento trascendental de la sociedad mexicana.

En 1978 el recinto abrió una sucursal en Acapulco, que por desgracia cerró sus puertas tan solo un año después, acosado por la presión social que acusaba al recinto de ser un antro de drogas y degenere. Pero El Nueve fue mucho más que un lugar para bailar, desvelarse, beber y ligar como cualquier otro nightclub gay convencional. La presencia de gente intelectual y artistas en el recinto, dio como resultado a que el espacio apostara por la cultura. El recinto se convierte también en un foro cultural, donde se presentaron obras de teatro, existió un cine club gay y se le brindó espacio a cantantes y músicos nuevos. Y no solo de la comunidad LGBTTTI. El recinto nunca discriminó. Había espacio para todos. Siempre fue un lugar incluyente.

La creme de la creme del mundo artístico, cultural y social desfiló entre las paredes de este recinto, Y no solo de México, sino también del extranjero: Andy Warhol, Grace Jones, Divine, Sean Connery, María Félix, Lola Flores, Pita Amor y Carlos Monsiváis, son solo algunas de las personalidades que se menciona en las crónicas. Algunos grupos como Café Tacvba, Santa Sabina y Caifanes, hicieron sus pininos tocando en el recinto. Casi todas las celebridades del momento, del cine y la televisión de México pisaron su suelo. Eran las noches donde La Xóchitl y su monarquía travesti causaban furor y escándalo. Todo esto en medio de la aparición del SIDA, de la aparición y auge de drogas como la cocaína, una de las crisis económicas más fuertes de México, un país regido entonces por una dictadura partidista, el terremoto de 1985… O sea, un coctel de situaciones y circunstancias que se mezclaron para que se forjara la leyenda y el culto a este lugar. Ningún otro recinto del colectivo LGBTTTI en México ha sido tan influyente como lo fue El Nueve.

Podríamos pasarnos un año entero de este espacio hablando El Nueve, de sus anécdotas, situaciones, personajes y mitos alrededor de él. Por fortuna en internet abundan crónicas y relatos que hacen referencia a este recinto, que cerró sus puertas el 6 de diciembre de 1989. Terminaba una década y una época en México. El país había cambiado y había que dar paso a una nueva página de la historia.

¡Dichosos los que vivieron esta época, difícil, pero al mismo tiempo tan enriquecedora de la Ciudad de México!

 

LECTURA SUGERIDA:

*Guillermo Osorno: Tengo que morir todas las noches (2014) Editorial Penguin Random House, México.

Nos leemos la próxima semana!!! No olviden dejar sus comentarios y compartir en sus redes!!!

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2 COMENTARIOS

  1. Dos veracruzanos inolvidables fueron precursores de este lugar: Oscar Calatayud y Guillermo Ocaña, junto al tamaulipeco Manolo Fernández Cabrera… tiempo después se uniría Henri Donnadieu.

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31 años, Habitante de la Ciudad de México. Contador profesional de historias. Amante incondicional y apasionado del cine, la música, el teatro y los animales. Con una debilidad y fijación especial por el fascinante mundo de la Cultura Pop.