hombre gay lentes y tatuaje

¡No es tan malo meter la pata! Vive sin arrepentimientos.

Empiezo simplemente diciendo esto: ¡Que rico es meter la pata y que te deje satisfecho! Ajá, sí, todo el tiempo estamos pensando en lo que está bien y lo que está mal. Todo la vida reflexionando, sobándonos los trancazos y con uno que otro orgullo, rencor y culpa por ahí atorada… Pero de pronto te das cuenta que tu vida no sería la misma si no la hubieras “regado” tantas veces, que no tendrías nada que contar, nada de qué reírte. Porque hay que aprender el arte de transformar el llanto en risa y el dolor en cachondeo. ¿O no?

Los momentos nunca se repiten, las emociones y los sentimientos tampoco. Al final, da lo mismo si estuvieron bien o mal, lo que queda es el regalo de haberlos vivido, la emoción que descubriste en ti, la adrenalina en el corazón, el veneno dulce de lo prohibido, la fiesta de estar vivos y de divertirte en ella. ¿Amores, amantes, amigos? Ombligos sobre ombligos, risas, química y gemidos que no se olvidan, que se quedan para siempre en el recuerdo dándonos historias, experiencias, misterio y hasta un poco de perversión. Una perversión llena de ternura cuando logramos verla desde otro punto de vista. Le corremos al peligro y quizás de vez en cuando valdría la pena arrojarnos a él y sorprendernos de todas las nuevas sensaciones que podemos descubrir en nosotros. Podemos salir ilesos, podemos salir madreados o hasta quemados, pero al final, “lo bailado nadie te lo quita”.

Quien no baila pierde el ritmo y sin ritmo el latido del corazón es aburrido, la sangre que fluye por las venas se enfría y llega a perder hasta el sentido.

No creo que sea este un enfoque egoísta porque en el juego de la vida, todos aportamos y compartimos “aciertos” y “errores” que nos hacen aprender, crecer y volvernos libres. Se vuelven un trabajo personal, un reto individual y cuando los superas, una risa colectiva.  ¡Qué rico es sentir que el cuerpo, el corazón y la mente explotan de tanta excitación y exaltación! Porque la química no respeta nada y no conoce  obstáculos… ¡nos asalta y listo, imposible salir corriendo! ¡Qué rico puede resultar incluso lo ilógico, el sin sentido!  Y es que el amor nos encuentra cuando debe de ser y no cuando nosotros queremos.

¿Pero qué haremos mientras tanto? ¿Quedarnos sentados a esperarlo y arriesgarnos a que cuando llegue salga corriendo de lo aburridos, lo poco interesantes, nada misteriosos y débilmente emocionantes que somos? ¡No! Mejor nos acostamos a esperarlo…  y mientras nos tomamos un buen vaso de Leche Fría.

Nos guste o no, lo prohibido siempre tiene un sabor dulce y adictivo.

¡Pobre de aquel que viva “correctamente” toda su vida! Al final no tendrá nada más que las ganas de volver a vivir y de manera distinta, porque la vida le supo a muerte.

Sin embargo, también hay que decir: ¡Pobre de aquel que viva toda su vida siendo la consecuencia de sus debilidades!

tatuaje pistola, desnudo

No es fácil estar demasiado vivo… pero es un crimen estar muerto. ¡Disfruta tu caos!

Cuando la vida te sorprenda y alborote con algún encuentro-encuero… piénsala dos veces y asume el riesgo, tanto de vivirlo como de no vivirlo. Los momentos no se repiten. Además, sólo quien se atreve a cometer supuestos “errores” alcanza sus propios aciertos. Sólo quien es libre para caerse una y otra vez, gana la capacidad de comprender a los demás sin juzgar. ¿Y qué no es eso el amor…? ¿Comprender, perdonar, compartir, reír, llorar y seguir jugando?

Repito, no olvides esto: los momentos no se repiten, las personas a veces no vulven a cruzarse en tu camino y el amor no a todos les llega muchas veces.

2 palabras clave:

  • valorar
  • autocontrol

“Todo encuentro casual es una cita”.

¿Qué harás con él?

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4 Comentarios

  1. Raúl
    24 enero, 2014
  2. Cristian
    28 agosto, 2014
  3. Mari
    9 febrero, 2015
  4. Cristian C. Patino
    21 agosto, 2017

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