porno, calzones

Ver pero no tocar. ¡Qué manía con el porno!

Siempre había pensado que el porno era para solteros.

¿Conoces a algún hombre que no quiera tener sexo? Pues si existen, son pocos pero ahí están en el mundo siendo sensuales por la vida sin permitir cruzar la raya.

Como buen iniciador de relaciones te esperas a la tercera cita (si, aja) para presumirle a tu prospecto tus habilidades en la cama, te pones tus calzones especiales, haces un par de abdominales antes de la cita para tener el cuerpo en su lugar, te pones la loción especial, llegan a su cita y tu erección de emoción no vale la pena ya que no pasa nada, en verdad sólo quiere dormir sin la intención de tocarte, es más lo abrazas y notas que su cuerpo no muestra efecto alguno. Como sabes que pasarán la noche juntos no te estresas, sabes que el morning wood será tu aliado, pero llega la mañana y en realidad no pasa nada, te vas a casa desilusionado con la única intención de poner porno en tu computadora (el cual habías quitado de favoritos porque cuando tienes pareja el porno no es parte de tu vida ya que la llenan otros asuntos… literalmente) y ver como en tu monitor los actores te observan con cara de burla, disfrutando tu fracaso.

Unos días después tienes la oportunidad de probar suerte nuevamente en tu cuarta cita con el mismo prospecto, van a su departamento a ver “Poltergeist” o algo así (que más daba la película… esa no era tu meta del día), cuando abres su lap para buscar la película lo primero que encuentras es porno (no cerró su sesión y seguramente es lo que veía antes de que llegaras), abres una nueva pestaña y aparecen sus páginas frecuentes (el 90% porno)… sospechaste que ese día tampoco pasaría nada.

Antes de ese momento nunca te había molestado el porno, total… ”todos los hombres vemos porno”, tu pensamiento se basaba en que si tienes la posibilidad de hacerlo con alguien (obvio que sea atractivo para tus ojos y que tu cuerpo reaccione), prefieres esa interacción que la de tu mano.

Antes de hablar al respecto haces una insinuación para dar paso al cachondeo pero no responde, es cuando le preguntas si hay algo malo contigo que no le provoque deseo, el responde que no, pero al no entender la respuesta le preguntas si es adicto al porno y es ahí cuando se abre… “si lo veo mucho pero no es adicción, simplemente disfruto de verlo, me gustan los cuerpos que salen, no me canso ni sudo como si yo lo hiciera, todo pasa a mis tiempos, me vengo cuando quiera sin sentirme culpable de haber durado 2 minutos, me bajo la calentura y puedo continuar mi día sin tener que bañarme de nuevo, etc…”.

No te molestas, pero no aceptas la respuesta y te vas a tu casa… a ver porno.

Piensas en que tenía razón en muchos puntos, pero te preguntas… ¿será así siempre?

Para la quinta cita te propone ver porno juntos, la pasan bien con sus manos cruzadas… la pasas bien, pero decides no tener una sexta cita ya que no soportas la idea de desperdiciar tu talento y conformarte con alguien que no comparte una parte importante para ti sólo por una gran atracción física que no podrás aprovechar.

Tú sintiéndote un amante del sexo… ¿podrías soportar tener una relación con alguien que te parece muy atractivo, pero sin oportunidad de tocarlo?

 

Cuéntamelo todo en mis redes…

Twitter
@YOrchJORGUME

Facebook
YOrchJORGUME

Sin Comentarios

¿Cómo ves?