¿Prefieres amores duraderos o conquistas pasajeras?

Amores con fecha de caducidad.
Somos marineros, nos gusta tener un amor en cada puerto.

Muchos de nosotros hemos experimentado un amor con fecha de caducidad, esos amores en los que aprovechas cada momento, lo perdonas todo porque no vale la pena enojarse, arriesgas y hasta haces cosas que probablemente afectarán tu futuro (como gastos en exceso, descuidos en pertenencias, trabajo, amistades, etc.), todo esto porque el plazo del amor es corto, alguno de los 2 debe partir.

Nos arriesgamos a vivir un buen amor que al final nos dolerá, porque aunque estemos mentalizados para vivirlo, no lo estamos para perderlo. Únicamente nos engañamos con mantras como “no te claves”, “no te enamores” y “no le digas te amo”, los cuales no servirán de nada, ya que el día de la despedida éstos salen de tu boca en voz alta. Así es así como comienza la tortura del “adiós” que se veía anunciada desde el primer “hola”. Pero a la vez comienza automáticamente la sanación. Día tras día las llamadas son más cortas, los mensajes disminuyen y el interés por espiar sus redes sociales desaparecen, el tiempo lo cura todo (…dicen). En mi opinión, la mejor manera de terminal con alguien es de tajo, sin voltear hacia atrás duela lo que duela. Al fin que así nos gusta: duela lo que duela.

Tiempo después te toca un amor sin fecha de caducidad expuesta, una relación en la que te puedes tomar tu tiempo, en la que puedes hacer planes, puedes enojarte, puedes tomarlo todo con calma… pero pasa el tiempo y continúa plano, se descuida, se vuelve un amor tan “seguro” que dejar todo para mañana no se considera malo, al contrario, le das oportunidad a tu corazón de que siga teniendo a quien querer un día más. Cuando llega el fin de este tipo de relaciones duele la mitad de lo que dolió el amor con fecha de caducidad.

¿Por qué una relación estable es más susceptible al fracaso?, ¿por qué preferimos darlo todo por alguien que desde un principio sabemos que no durará, que invertir en alguien a largo plazo?

En mi muy personal punto de vista, no se trata de tiempos, se trata de interés. Somos hombres, nos aburrimos rápido, nos gusta lo emocionante y lo nuevo, nos suele matar la curiosidad, tenemos un poco de gatos (unos más que otros). La ventaja es que al ser gatos siempre caemos parados. Lo emocional nos dura poco… pero con una erección regresa.

Los textos de expertos en lo homosexual suelen arrojar datos sobre la duración corta de las relaciones gay. Al parecer nos gusta salir con hombres y/o ser hombres que han sido rolados por muchas manos, camas, ojos, lenguas, carnes (hombres reciclados) a esforzarnos por un amor que complementará nuestro andar.

Yo he experimentado ambos tipos de relación y sin lugar a dudas prefiero algo a largo plazo, me resulta más emocionante el perfeccionar la técnica en la cama con uno sólo a estar dando clases de mi cuerpo cada 4 meses/3 semanas/día (según sea el caso). Prefiero citas diferentes con uno sólo a repetir el orden de las citas con cada persona que empiezo a conocer:

Carlos Juan Abraham Luis
Café =( =) =) =)
Cine =) =) =)
Departamento =( =) =)
Amigos =( =)
La Purísima =(

*Difícilmente alguien cercano cuadra con lo que deseamos y quizás por eso invertimos tanto tiempo buscando un “talvez”.
**El orden de las citas puede variar.

Tú… ¿qué tipo de relación prefieres?… ¿Salir de antro cada semana buscando extranjeros para mostrarles lo espectacular que eres una y otra vez, descontrolándote cada vez que llega la despedida (o sea un amor con tiempo límite), o arriesgarte a ver a la misma persona todos los días y trabajando por que la relación no llegue a su final?

Te dejo mis redes sociales:

@YorchJorgume  

Facebook                                                                                                                                                                                                                                      

3

Un Comentario

  1. Anónimo
    24 febrero, 2015

¿Cómo ves?