La Brocheta Humana. No apto para mochos.

Esta no es una anécdota ni una historia erótica.

Típico… sueles viajar mucho a Querétaro, te gusta hospedarte cerca de (o en) Avenida Constituyentes, más que nada para estar entre “Maximiliano” (para el pre-copeo) y “Heaven” (para el pre-cogeo), te preparas para dar la vuelta y aventurarte a lo que la noche te depare.

Ya de noche comienzas tu aventura caminando por Calle Corregidora (justo junto a la Alameda Hidalgo), percibes que los carros pasan muy despacio, volteas a ver a los conductores y notas como te guiñan tocándose “el bulto” (¡Qué atrevidos!), como ninguno de ellos te motiva y vas convencido de que será una buena noche no te precipitas, ignoras a todos y sigues tu recorrido.

Al llegar a “Maximiliano” encuentras gente interesante, haces platica fácilmente (ayuda mucho que el pasillo de los baños hace la función de fila de espera y área de fumar, se concentra mucha gente) pero nadie te motiva para volver antes al hotel, así que ya entrado en copas tomas un taxi con dirección a “Heaven”, pagas el cover y entras con la ilusión de encontrar un ligue para pasar la noche, pero después de horas notas que en el Área Electrónica hay un grupito de chavos ácidos que no pretenden dejar de bailar hasta que se les baje el efecto y en el Área Pop parece que van en plan “pose” sin la intención de socializar, así que muy decepcionado de tu búsqueda caminas por el pasillo de sillones que te acompaña a la salida y te retiras con dirección al hotel.

Ya en el hotel haces el último intento para encontrar compañía, así que abres tu aplicación favorita para la “putería”, ves las fotos y parece que los que iban al antro en plan “pose” se desesperaron y los “ácidos” ya están más relajados, en fin todos están ansiosos por encontrar un revolcón, tú muy selectivo invitas al más interesante de los candidatos (a tu muy personal gusto), mientras llega te das un baño rápido y le preparas la tina para que también él se bañe cuando llegue, de pronto tocan la puerta y ¡Ay DioMio! …llegan a tu habitación 6 chavos, ¡SEIS! (ya habías hecho tríos pero nunca antes más que eso), en tu cabeza piensas… ¿será que el destino me junto a todos los hombres que me pude haber comido hoy y dejé pasar porque “vendría algo más rico”?

En fin, los haces pasar y notas que no vienen con las manos vacías, traen una bolsa con cervezas, una caja (muy grande) de condones y lubricante, inician una pequeña conversación, comienzan a tomar y mientras más toman menos ropa tienen… empieza la acción.

La plática y las cervezas previas les ayudaron a saber con quién iniciaría cada quien su interacción, lo cual no importó minutos después porque de pronto todos parecen ser un solo cuerpo con muchas extremidades, así es, se han convertido en “La Brocheta Humana”, pasan mucho tiempo sin cansancio, en ratos con aburrimiento de cuerpos… si alguien no te acomoda pruebas a otro y así, hasta que todos encuentran su pareja más un trio, unos en la cama, otros recargados en la pared y otros aprovecharon la tina.

Con la luz del amanecer y el corazón agitado la acción termina, el efecto del alcohol también se ha ido y algunos ya muestran pudor, al poco rato se despiden (habiendo compartido el número móvil), tú regresas a la cama a tomar una ligera siesta antes del check-out.

Regresas a la ciudad y les cuentas la aventura a tus amigos, no se sorprenden porque ellos ya habían tenido su brocheta, menos yo (que por cierto, soy uno de los amigos)… a mí no se me antoja, prefiero un taco ¡Gracias!

El sexo grupal no es un tema reciente y siempre ha sido considerado como una perversión (como ejemplo está  Sodoma, no “Sodome” su lugar favorito de Anzures, me refiero a la ciudad bíblica), solemos criticar porque “todo debe ser de un modo”, es por ello que no metemos más que alimentos y bebidas a nuestra boca (porque para eso la tenemos y sería muy perverso introducir otras cosas). En fin, vida solo hay una y puedes experimentar todo lo que te plazca, el único consejo que debes tomar es: ¡no atentes contra tu salud!, cuídate para que puedas divertirte como gustes por más tiempo.

Y tú… ¿ya hiciste tu brocheta?… ¿Qué carnes le clavaste?

¡Con condón, no hay fijón!

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2 Comentarios

  1. Benito
    27 marzo, 2015
  2. Anónimo
    29 marzo, 2015

¿Cómo ves?