¿Significará lo mismo ser “gay” que “homosexual”?

Nunca tuve ningún problema en mostrarme tal cual soy. Desde niño  expresé todas mis inquietudes y defendí mis ideas y sentimientos. Siempre fui romántico, enamoradizo y caliente. Uno va descubriendo la vida y se va descubriendo a sí mismo. ¿Qué tanto es tantito? Según muchos fui tremendo, según yo, fui como tenía que ser. Si me comparo con unos cuantos, salgo ganando y si me comparo con otros, salgo perdiendo. Por eso trato de no compararme con nadie. ¿Para qué hacerlo si cada uno vivimos exactamente lo que necesitamos?

No se hasta qué punto, la condición “homosexual” nos haya hecho diferentes en la forma de sentir y pensar. Voy a hablar exclusivamente de los “gays”, los hombres que nos sentimos atraídos por otros hombres.

Si bien, las posibilidades de interactuar sexualmente son mucho mayores a las de los heterosexuales, ¿hasta qué punto decidimos que nuestra vida esté basada únicamente en eso? ¿Será algo natural entre hombres o algo muy gay? De un tiempo para acá, mi trabajo ha estado muy dirigido a la comunidad Lgbttti. Al principio me resultaban divertidas muchas cosas. Poco a poco fui conociendo más las necesidades de mucha gente gay, las costumbres, la forma de expresarse, la manera de interactuar y comencé a cansarme y a desesperarme un poco.

No soy nadie para juzgar a nadie, sin embargo, si tengo muchas ganas de escuchar diferentes opiniones al respecto:

¿Por qué para tanta gente gay lo único que importa es el sexo?

¿Por qué a tanta gente gay no le interesa otra cosa que no sea sexo?

¿Por qué tanta gente gay utiliza las redes sociales sólo para mostrar el pene o el culo?

¿De verdad es eso lo que más felices les hace? ¿De verdad creen que es lo mejor que tienen? Porque si a esas vamos, entonces hay un elevado nivel de autoestima o un nivel muy bajo de objetividad. Tanta gente mostrando sus nada agraciados dotes físicos… Sí, para todo hay gustos, pero insisto: ¿eso es lo único que le interesa a la gente gay? Qué limitado, qué aburrido, qué poco interesante, incluso me parece vacío. A todos nos gusta el morbo y nuestra naturaleza sexual sexual, pero ¿las 24 horas del día sin espacio o interés para nada más?

Trabajo para una red social gay. Cuando me invitaron a formar parte del proyecto, me emocionó la idea. Y sigue siendo así. Cada día se vuelve más un reto invitar a la gente a “convivir” ,”a conocerse como personas”, “a mostrar la cara en sus perfiles”.

Al principio, cuando yo comentaba que trabajaba para una red social gay, la gente se me quedaba viendo muy chistoso y es que, lamentablemente, a todo lo gay se le ha montado la etiqueta de “carnicería”, “putería” y “promiscuidad”. Obviamente mi espíritu rebelde me hacía responder que no a todos nos interesa lo mismo y que dentro de la “diversidad” también hay “diversidad”. Y de verdad pienso así, pero hoy sí me cuestiono:

¿qué porcentaje de gente gay vive atrapada únicamente en su parte sexual? ¿Será que la represión de mucho tiempo nos pueda volver así? ¿Será que muchas de las inseguridades con las que crecimos debido a la ignorancia de la sociedad nos haga dar una imagen falsa de lo que en realidad somos? ¿Será que tanta gente vive con los sentimientos bloqueados y sólo puede mostrar sus genitales?

No creo estar exagerando. He aprendido poco a poco a ignorar muchos de los comentarios que la gente me deja en las redes sociales. Un día me faltó paciencia y exploté, le respondía a alguien: ¿Crees que ser gay sea sinónimo de drogas, sexo insaciable, promiscuidad, crítica, sarcasmo y poco respeto? Y ese alguien me respondió: “Sí, ¡ubícate!. A los gays lo único que nos interesa es coger todo el día y con todo mundo. Y siempre será así”.

Creo que en ese momento salí corriendo por un “Peptobismol” porque se me retorció el estomago. Después de un rato de reflexionar y sentirme muy mal, me dije: quizás sí sea eso ser gay, pero definitivamente, ser “homosexual” es algo muy diferente.

No soy ningún santurrón. Es más, soy bastante sexual, coqueto y morboso, pero un día, después de tantos tropiezos en mi vida, me miré al espejo y me dije: “Salvador, no puede ser que la cola te domine, que rija tu vida y tu existencia, porque al lugar que te está llevando, no te está gustando; deseas una cosa y haces todo lo contrario para poder conseguirla”. En el fondo soy bastante tradicional, familiar, muy de mi casa, mi gente y mis cosas, como todo buen canceriano.

Sigo defendiendo muchas posturas, pero con el tiempo he ido aprendiendo también a respetar las que son distintas a las mías. He ido quitándome prejuicios, ideas limitantes y demás, pero aún así me sigue incomodando un poco darme cuanta que a un elevadísimo porcentaje de gente gay, lo único que le interesa es mostrar la cola y vérsela a los demás. Y no me incomoda que la gente sea así, sino tener que lidiar con eso día a día como parte de mi trabajo. Ah, pero también hay un gran porcentaje de gente que en la red social en la que trabajo, que pide contenidos, pide información de todo tipo, postea reflexiones, fotos familiares, fotos de sus amigos, parejas y también algunas en traje de baño y calzones. Confieso que yo soy de esos. Ja, ja. Habemos muchos vanidosos y exhibicionistas, pero también nos interesan muchas otras cosas más. Por lo menos, nuestra carta de presentación no un agujero o una tripa.

Abogo siempre por la libertad de expresión de todos. Me encantan las diferencias. Me gusta la gente extrabagante, amanerada, ruda, delicada, simpática, divertida, fashion, hipster, exhibicionista, desmadrosa, fresca, espontánea. Espero que algún día me deje de incomodar lo que yo llamo “vulgar”. Porque también me queda claro que hasta eso es relativo. Creo que el punto es más bien respetar los espacios. ¡Eso! ¡Respetar las reglas de convivencia!

Una vez más, la palabra mágica: “Respeto”.

Es curioso y un tanto preocupante lo que sucede dentro de la red social para la que trabajo: mucha gente me escribe y me pregunta: ¿Cómo hago aquí para conocer gente, para hacer amigos?

¿Será que se nos habrá olvidad ya lo que es tener tema de conversación, lo que es ser interesante? ¡Qué fuerte! En el momento en que a muchos les dices que está prohibido publicar fotos de desnudos o contenido sexual, ya no saben qué hacer, se aburren.

Es incómodo y molesto en ocasiones montarnos la etiqueta de “gays” porque inmediatamente se nos agrupa a todos dentro de un mismo concepto. ¡Y no! Todos somos diferentes, todos tenemos distintos gustos, todos buscamos diferentes cosas en la vida. Dejemos de ser tan ignoantes y dejemos de encasillarnos. “Todos somos seres humanos”. Sí, con códigos distintos, con gustos e incluso un humor distinto, pero en el fondo, en esencia, todos buscamos lo mismo.

Somos gays únicamente porque nos sentimos atraídos por el mismo sexo.  Montémonos cada uno en el guayabo que más nos guste, pero por favor, dejemos de montarnos “etiquetas” que nos limiten y sobre todo, que no describan quienes realmente somos.  ¡Arriba las diferencias con respeto!

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