Lesbianas, Tatu

¿Será que 10 de cada 10 lesbianas prefieran una relación psicópata?

10 de cada 10 lesbianas prefieren una novia psicópata. Y es que está en nuestra naturaleza ser extremas, pasionales, intensas, ya saben, ¡mujeres! Pero, ¿qué pasa cuando una relación sobrepasa los límites de lo intenso y se vuelve enfermizo? Así pasa con las famosísimas novias psicópatas que siempre pasan a ser las innombrables. Aquellas que incluso cuando terminas una relación siguen haciendo tu vida de cuadritos. ¡Miedo! ¿Verdad?

Mujeres que te revisaban hasta el celular para saber si no las estabas engañando y pobre de ti si no te lavabas las manos después de agarrar atún porque ardía Troya, ¡if you know what I mean!

Todo era miel y armonía cuando empezaron, era la relación perfecta y de repente, de estar en el paraíso te encontraste en la calle de Elm, donde no era Freddy Krueger quien te perseguía si no tu novia, cuidando cada paso que dabas, alejándote de tu familia y amigos, volviéndote la persona más amargada que dijiste que jamás serías.

De pronto, te encuentras viviendo en un círculo vicioso de peleas y discusiones que con el paso del tiempo se vuelven más fuertes y continuas. Todo mundo te dice que tu relación va mal y tú te aferras hasta con los dientes a esta mujer que no hace más que denigrarte, humillarte e insultarte.

Has decidido dejarla, te armas de valor y le dices, no funcionamos es mejor dejar las cosas por la paz. Ella llora, berrea y amenaza con matarse. La ves y desconoces a esa mujer sentada frente a ti, con un semblante totalmente distinto al que te enamoró, te doblegas ante su dolor anteponiendo el tuyo y le das una segunda oportunidad.

Intentas una última vez, sin embargo, comienzan los golpes, las infidelidades, las noches interminables sumergidas en llanto, te reprochas infinidad de veces el por qué darle una oportunidad. Tomas tu corazón pisoteado y la poca dignidad que te queda y te vas. Cambias de número, bloqueas tus redes sociales y todo lo que tenga que ver con ella.

La depresión te carcome, la persona que más amabas, con la que compartías cama hizo todo lo que no creíste que una persona pudiera hacer y menos cuando juraba que te amaba. Te cuestionas una y otra vez que hiciste mal, en qué punto cambió todo. El camino es largo, difícil e insoportable, no sólo te duele el corazón, tienes heridas en el alma, en el cuerpo, en la dignidad. Te duele la vida misma porque mientras tú le lloras, ella con su corazón frío, iba en busca de otra víctima.

¿Cuántas no hemos pasado por esta situación? Estoy segura de que estarán de acuerdo conmigo: Es casi un mal de las lesbianas que por lo menos una vez en la vida vivamos un amor peligroso. Ese que te castiga mentalmente y te consume por dentro. Porque aunque dicen que el amor no mata, las personas con su inestabilidad, corazón frío y palabras de navaja, sí pueden terminar con la vida de una persona. Tanto es el daño y la manipulación que una persona puede infligir en tu mente, que llegas a pensar que no puedes vivir sin ella, que no habrá nadie más que te ame. ¿Cuantos casos no hemos sabido de chicas que se suicidan o de crímenes pasionales porque una persona no puede dejar ser feliz a la otra?

¡Chicas! Ante todo debemos siempre tener presente nuestro bienestar. De nada vale dar todo por una persona si nos olvidamos de nosotras, de nuestra individualidad, de nuestra dignidad.

En la relación de pareja, continuamente pregonar con el respeto y el ejemplo. Como bien dicen: como trates serás tratado. Y a la primera señal de que nuestra relación está yendo en una dirección opuesta a lo que queremos, platicarlo y de no tener solución, terminarlo.

La peor prisión es la mental, la que te impone otra persona que te deja sin opinión y decisión propia. “Quien quiera compartir una noche a tu lado y una mañana envuelta en sonrisas jamás cambiará tu esencia”. Recuerda: más vale un NO a tiempo, que una vida de arrepentimiento.

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Un Comentario

  1. Nadia Vázquez Parral
    25 febrero, 2015

¿Cómo ves?