eres un homosexual conformista o dramatico para conseguir pareja

¿Eres un homosexual conformista o uno muy dramático en el amor?

Muchos de nosotros sentimos que en lo que respecta al amor y los temas del corazón hemos fracasado o somos un fracaso constante. ¿por qué?

Quizá se deba a que el cuento de la media naranja y el alma gemela son solo eso, cuentos, o quizás prefiramos culpar a los demás “esos otros, que no alcanzan a ver al hombre lleno de monerías y virtudes que es uno”.  Lo más cómodo es culpar a los demás de las aparentes ineptitudes emocionales de las que muchos de nosotros gozamos. Por ello hoy quiero plantearnos dos pregunta:

  1. ¿Seré siquiera la mitad del gran hombre que quiero encontrar en mi vida?  No sé a ustedes cómo les vaya con la respuesta, pero lo que es a mí, me ha dado mucho por reflexionar, autocriticar y concienzudamente concluir en que debo trabajar más en mí y en mi construcción como persona, para poder pretender dar algo a cambio de lo que deseo recibir: apoyo, comprensión, incondicionalidad, confianza, madurez, inteligencia emocional, etc…
  1. Si fueras otra persona, ¿te enamorarías de ti mismo? Y si la respuesta franca a esa pregunta es un NO, los por qué a esta negativa serían el mapa, la guía en la que deberías empezar a trabajar en eso que no te gusta de ti.

En esta tarea tan personal, detecté seis aspectos en los que generalmente no estamos a gusto o tenemos altas expectativas en nuestra vida.

1. Cambiar lo que no nos gusta de nuestro aspecto físico
O estamos gordos, o estamos flacos, o tenemos mucho o poco cabello; pero pocas veces tomamos el toro por los cuernos y decidimos cambiar lo que no nos gusta cuando nos vemos al espejo. Llámenme trivial o banal por recomendar cambiar lo que no nos gusta de nuestra apariencia, en vez de exhortarlos a aceptarse tal cual son. Seamos realistas, pero si me veo a mí mismo y no me gusto, difícilmente podré gustarle a otros. Entonces te invito a verte por dentro y por fuera y a trabajar por la mejor versión de ti mismo sin compararte con nadie más.

2. Tener amigos o hacer verdaderos amigos
Y no me refiero a los de la rumba o a los de beber los viernes, me refiero a amigos de verdad; esos con los que puedes hablar de cualquier cosa, independientemente del lugar o las circunstancias, con los que puedas hacer catarsis de cuánto drama lleva uno encima. Recientemente leí por ahí que una de las formas de ser feliz es hablar, yo le agregaría <<Hablar con los amigos>> Un buen amigo puede retroalimentarte con amor y honestidad y refrescar tu versión de la vida y sus vaivenes.

3. Hacer alguna actividad física
Científicamente hablando, la actividad física genera una serie de estímulos positivos en nuestro cuerpo que se reflejan inevitablemente en nuestra calidad de vida y, si bien el gym te parece frívolo y superficial, existen decenas de deportes y posibilidades para liberar endorfina y serotonina, que repercuten directamente en el estado de ánimo y los niveles de felicidad.

4. Tener pasatiempos
Leer, escribir, tocar algún instrumento o pertenecer a algún tipo de grupo o colectivo son excelentes opciones para ocupar el tiempo libre. Según el sicólogo Howard Gardner, los seres humanos poseemos siete tipos de inteligencias, los pasatiempos son las excusas perfectas para alimentarlas.

5. Hacer un trabajo que nos guste
Convicción y vocación, dos palabras que necesariamente deben ir de la mano si de ejercer un trabajo se trata. El trabajo nos demanda por lo general ocho horas diarias de nuestra vida y si en esas ocho horas realizamos una actividad que nos genere gusto y disfrute, el trabajo sería algo más que un simple trabajo.

6. Amar a quienes ya nos aman
Nos la pasamos sufriendo por el que ya no nos ama o peor aún, por el que todavía no llega o no existe. La mayoría de las veces le damos demasiado poder a nuestra situación emocional respecto a determinado sujeto y nos olvidamos de las personas que están en nuestras vidas, que nos aceptan y nos aman tal cual somos. A ellos por lo general los que tenemos en el abandono y eso, además de ingratitud es no valorarlos.

Tal vez todo esto suene a discurso utópico o de autoayuda, pero es que si lo aplicamos, sí ayuda.
¿Cuántas veces lo hemos intentado?
¿Cuán disciplinados hemos sido con ese intento?
¿Hemos intentado cambiar a causa de otros o a causa de nosotros mismos? 

Escríbenos tus opiniones y comparte este post. Muchos te lo agradecerán.

¡Nos leemos en la próxima!

¡MANTENTE EN CONTACTO!


Recibe quincenalmente nuestros mejores artículos.
¡Sólo tienes que suscribirte!

 

2

Un Comentario

  1. Martín balandran
    28 agosto, 2017

¿Cómo ves?