Duro y crudo. ¿Qué tan gay eres o qué tan gay crees que está “correcto” ser?

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Esta vez seré un poco duro y crudo con el tema pero sin el afán de ofender a nadie. Quizás sea un poco una crítica hacia nosotros mismos o quizás también nuestra propia “defensa” ante el miso tema. Aquí les va y a ver qué opinan al respecto.

No se por qué mucha gente cree que ser gay es vivir atrapado día y noche entre aplicaciones, páginas, videos y películas porno o en cuartos oscuros, vapores y demás. Cada quien vive su sexualidad como mejor le place y además, esto no es cuestión exclusiva de ninguna orientación sexual. Lo que no podemos negar es que, por ser hombres, entre gays se nos facilitan muchas cosas que a los heterosexuales no. “Mientras más libertades tenemos, más es el trabajo de aprender a lidiar con ellas para no convertirlas en prisiones”.

De puritano yo no tengo nada y ya me pasé mucho tiempo atorado en las andadas que mencionaba. Quizás sea algo por lo que algunos debamos pasar para darnos cuenta de muchas cosas. Y todo este tema viene porque últimamente he estado sumándome a grupos “gays” en Facebook para promover la Red Social LGBT para la que estoy trabajando.

Me he topado con fotos, textos y videos que ya ustedes seguro han visto. Pero de verdad me parece que cuando llegamos a esos extremos es porque de plano la única cabeza que nos funciona es la de abajo. No quiero que parezca crítica mal intencionada porque cada quien es libre de decidir sobre su vida, pero como todos, tengo derecho a expresar lo que pienso y siento.

De entrada, pueden pensar que cómo me atrevo a hablar del tema dedicándome ahora a promover una Red Social Gay.  Me he topado con mucha gente que al escucharlo, en lo único que piensa es en un sitio de “ligue” en el que todos se revuelcan con todos. Pero no, la red social en la que trabajo es diferente. Les digo que ya nos metieron a todos en el estereotipo. Se nos tiene a los “gays” bajo el concepto de promiscuos, vulgares y desesperados. ¡Qué fuerte suena! Pero tampoco niego que me ha tocado ver cada cosa últimamente….

¿Será que la mayoría de los hombres somos igualmente sexuales y animales sin importar nuestra orientación sexual? ¿Será que la única diferencia es nuestra orientación sexual, la química en la piel, el gusto por las barbas que pican y el humor que tenemos un poco negro, o más bien, rosa?
De una cosa sí estoy seguro: “Cada quien vive su vida como mejor la entiende y todo nos aporta experiencia. Uno aprende a sobarse solo sus propios trancazos y quien vive atento, no repite los mismos desaciertos, lo que no nos lleva al lugar que buscamos”.

Me encanta la divertida rebeldía que muchos practicamos como resultado de una sociedad que nos ha privado del derecho a amar libremente a quien nosotros queramos, de pasearnos por la calle  agarrados de la mano de quien nos hace suspirar y nos llena de ilusión.
Desde niño, lo que más he vivido y defendido ha sido el amor. Cuando lo he sentido, jamás lo he ocultado, lo he defendido, presumido y agradecido. Recuerdo que de chico, mi papá llegó a decirme en más de una ocasión: “Qué huevotes tienes, Chavo”.  Aunque la verdad reconozco que hubiera preferido que me lo dijera mi novio.

De lo que a veces no nos hemos dado cuenta es que en nuestras propias libertades, muchas veces nos hemos perdido y atrapado.

Hace rato dije: “Por muy gays que seamos” y lo hice al propósito para ver si uno que otro brincaba o refunfuñaba. Me refiero a lo absurdo del concepto de ser “poquito gay”, “medio gay”  o “súper gay”. ¿Qué es eso? Se es o no se es. Quizás en muchas ocasiones esto se refiere a lo afeminados o delicados que podamos o no ser.

No se por qué nos molesta tanto que todavía parte de la sociedad nos señale de forma despectiva cuando nosotros mismos lo hacemos entre la comunidad, que yo más bien llamaría “población”.

Si hay más güeros, más morenos, más altos y más chaparros, ¿porqué no puede haber más afeminados y menos afeminados? Lo único importante es la autenticidad, la espontaneidad, honestidad y frescura que tengamos para ser nosotros mismos. Incluso hay hombres delicados y un tanto afeminados que no son gays.
Entre Gays pasa algo muy curioso: Muchos dicen que les gustan los machitos cara de perro policía, agresivos, rudos y casi madreadores y quizás no se han dado cuenta que en el fondo sean igual de “machistas” que la gente que señalan por la misma razón.

¿Qué pasa con chavos  simpáticos y auténticos, que hasta llegan a “jotearle” de vez en vez por diversión?  Me ha tocado escuchar a amigos decir: ¡Cómo me divierto con “fulanito”,  es un show estar con él, me mata de risa con sus puntadas y joterías, ojalá vaya a la fiesta. Sin embargo, también dicen: “Pero jamás saldría o andaría con él, a mi me gustan más hombrecitos. Muy respetable. Lo malo viene cuando los ves enamorados y atorados en relaciones destructivas en las que los tratan de la patada, los hacen menos, no los valoran y mucho menos los divierten. ¡Qué cosas tenemos los seres humanos! Obviamente, esta no es una condición únicamente gay.

Entonces, ser más gay o ser menos gay no tiene nada que ver con qué tan caliente eres ni qué tan amanerado o machito te ves,  con cuantas canciones de Abba , Cher, Madonna, Rihanna, Britney o Beyonce te sabes y cantas en las fiestas.  (Saberte la coreografía, ya es otra cosa…. Ja, ja).

Y por ahora, no voy a profundizar en el tema de el “rol” que juega cada hombre gay dentro de una relación sexual. Es increíble el absurdo “machismo”, la actitud de la gente que considera “inferior” a quien ejerce el rol “pasivo” en el sexo. Quien viva a través de sus propios prejuicios, que limite su actividad sexual a masturbarse, porque sin “pasivo” no hay “activo” y viceversa.

 Después de todo este texto, llego a la misma conclusión de siempre: “Todos somos libres de ser y expresar lo que queramos y como queramos, siempre y cuando no se ofenda a nadie”.

¿Qué tan gay eres o permites ser?

Hasta la próxima.

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@SalvadorNop

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