salir del closet en los 90

Diferencia Entre Salir Del Closet En Los 90´s Y Hoy En Día

Los TONES,  treinTONES y cuarenTONES sabemos la gran diferencia entre haber estado en el closet en los 90´s y estarlo en la actualidad. Primero porque ahora cuando sales ya nadie se sorprende, de hecho lo primero que te dicen es:

  • Te tardaste…
  • Ya lo sabía…
  • Ok, ¿y?

Claro, en el mejor de los casos, aunque en el peor ya no se compara con aquella época. Primero por que salir del closet antes no era opción, muy pocos se animaban y cuando lo hacían era un dramón, peor que la novela de las 9 que transmitían por Telerisa.

¿Tus padres te quisieron llevar al psicólogo?

¿Te rogaron que mantuvieras el secreto para evitarles la vergüenza?

¿Te buscaban posibles novias con la esperanza de cambiarte, porque para tus padres todo era una fase?

¿Tus amigos heteros ya no te invitaban a salir con ellos por el miedo a que te fueras aprovechar de ellos (como si estuvieran tan buenos)?

Obviamente con tanto que “perder” muy pocos se animaban a salir del closet y preferíamos vivir en él.

Pero ¿como se vivía en el closet en los 90´s?
Según mi propia experiencia:

En lo personal, yo desde muy niño supe qué onda conmigo, pero debía seguir estándares de conducta, de acuerdo a la educación que recibía. Y si quería vivir una vida “normal” debía mantenerme en línea entre lo que era aceptado y lo que no. Desde los 17 años yo ya había comprendido lo que pasaba conmigo, pero aún no estaba dispuesto ni preparado para dar el paso. Sin embargo, tenía que encontrar la manera de ser yo mismo, aunque fuera de forma clandestina.

En aquel entonces el internet era una herramienta poco accesible y cara, y aunque empezaban los famosos ciber cafés, la verdad es que nunca lo usé como medio para informarme o conocer gente. Obviamente, ni el Grindr, ni Manhunt existían, pero teníamos otras opciones: ¡Las revistas!

 

Sí, revistas… para adultos, obvio (porno), que al mismo tiempo servían para darse un taco de ojo, y como vínculo para hacer contactos. En lo personal recuerdo una que muchos de ustedes seguramente conocieron: BOYS & TOYS. ¿Quien no tenía su colección escondida en su colchón?.

Tenía que pararme durante horas frente al kiosko  de revistas y  esperar reunir el valor necesario para comprarla. Una vez en mis manos, corría como despavorido a la casa con la revista escondida bajo mis ropas para poder leerla (aunque los artículos eran lo de menos). Llegando a casa me encerraba en el baño, y mientras mis padres imaginaban lo que podría ser un fuerte dolor de estómago, yo aprovechaba para ojearla y …

Ahí mismo descubrí la sección de contactos y me animé a publicar mi anuncio. ¡Para eso tuve que pagar un Apartado Postal! La correspondencia era lenta pero la adrenalina era mucha, todos los días ir a la oficina de correos, revisar mi apartado y encontrar una carta era lo máximo. ¡Al final deje mi colchón como joroba de camello entre revistas, fotos de mis contactos y cientos de cartas! La colección terminó cuando mi tesoro fue descubierto por mi madre… pero esa es otra historia.

En aquel entonces era un joven retraído e introvertido, y la poca información que tenía me advertía sobre los peligros de conocer gente en las calles, pero siendo honesto, alguna vez lo intenté. Claro, ¡soy humano y tengo hormonas!, pero afortunadamente mi miedo y mi timidez me impidieron ser de esto una costumbre. Sobre todo después de darme cuenta que no iba encontrar nada que realmente valiera la pena de esa forma. Pero sin duda, antes era muy común salir a la plaza grande de la ciudad, y bastaba detenerse 5 minutos en el mismo lugar para ver desfilar una decena de hombres ansiosos por llevarte con ellos. Dudo mucho que eso haya cambiado con el tiempo, por el contrario. Pero si me permiten, debo decirles que no hay riesgo que valga la pena.

Afortunadamente con el tiempo conocí mi primer amigo gay, con el que pude desahogarme y contarle cosas que solo a él podría confiar. Y que en igualdad de condiciones, nos apoyábamos mutuamente.

Algunos años después, entendí que mi vida no es de interés público, salir del closet no es hacer un anuncio y ponerte una etiqueta en el pecho… es dejar los prejuicios y ser tú mismo.

Al final, la moraleja de todo es que nadie vive a través de ti, tú tienes el poder de ser como quieres ser… vivir pleno y feliz porque vida solo hay una y muy corta.

Y recuerda…

El closet es para la ropa, tu vida está aquí afuera… ¡vívela!

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6 Comentarios

  1. Anónimo
    24 octubre, 2017
    • Luis Sáenz
      25 octubre, 2017
  2. Anónimo
    24 octubre, 2017
  3. Anónimo
    24 octubre, 2017
  4. Jorge Larenas Molina
    25 octubre, 2017
    • Luis Sáenz
      25 octubre, 2017

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