hombre gay corriendo semidesnudo

De esos “secretos” que muchos callan y otros disfrutamos y hasta contamos

 

Personalmente no creo que haya nada que ocultar en la vida. Sin embargo, el hacerlo tiene su encanto. Es como un juego que todos, en determinado momento, decidimos jugar. Es más un jugueteo con nosotros mismos, con nuestras ideas, con nuestros prejuicios y libertades.
“Si viviéramos la vida de forma natural la disfrutaríamos más…” ¿ O no?
La vida está hecha de encuentros y desencuentros, encueros y desencueros. Lo que le quita diversión y emoción es querer forzar las cosas, es obsesionarnos por algo o alguien, es no tener control sobre nuestras propias emociones, sobre nosotros mismos. Sin embargo siempre he creído en algo: Todo encuentro casual es una cita. Nadie se cruza por “casualidad” en nuestras vidas.
Nunca he creído que  haya nada bueno ni malo. Veo las cosas como “convenientes” o “inconvenientes”. Todo me parece circunstancial. Quizás la felicidad simplemente consista en tener muy claras nuestras prioridades para decidir lo que queremos vivir y lo que no; aprender a “ser congruentes y a asumir consecuencias”. Porque esto de ir por la vida siendo el resultado de nuestras debilidades, no se pone nada padre ni puede darle tranquilidad a nadie. Sin embargo, hay momentos en los que sólo nos toca caminar poniendo atención a los detalles. A veces pequeños y a veces no tanto…

Y dándole un sentido un tanto poético a esas cosas que suceden en un maravilloso día “normal”, aquí les va esta:

En medio de la rutina, caminando las mismas calles, recorriendo deseos y preocupaciones en el mercado de la mente, aburrido del mismo graffiti en las bardas de la cuadra y acostumbrado a dar la vuelta en la tiendita de la esquina casi a ojos cerrados, de pronto tropiezo con la cara y el cuerpo de un “secreto”. Un “secreto” porque en su risa se escucha lo prohibido, porque se le escapa la vida de entre sus cinco sentidos. ¿Te has topado con esas miradas cómodas, frescas, alegres y hasta cínicas que cautivan a cualquiera que se diga de espíritu libre y corazón fiestero? Si, así me considero: viajero de la vida en busca de una pasión sin los limites del tiempo, de una misma sonrisa cada mañana, de la tranquilidad que da ver su cuerpo desnudo entre el vapor de la regadera, mis deseos y la toalla.  Que lejos puedo viajar entre un pensamiento y otro. Justo ahora,  empiezo a escribir sobre un encuentro inesperado y termino en el sueño mas recurrente y deseado. Pero no los confundo.  ¿Cuanto tiempo y espacio existirá entre estos dos pensamientos?

Y camino con el secreto rumbo al campo de los instintos, mientras el aire sopla acariciando los cuerpos sin apagar las pasiones. Avanzamos, nadie pone resistencia.
No es sólo un encuentro de sexos, es una de esas citas más que inesperadas, inevitables. Y lo más maravilloso es que, sin buscar explicaciones,  nos perdemos en el laberinto de la química, el deseo y la vanidad. Yo no le veo nada de malo a esto, me gusta como soy. No me siento culpable ni vacío, me siento libre y vivo descubriendo los misterios del camino.
Secretos… ¿Cuantos secretos has encontrado a la vuelta de la esquina o en los rincones de tu cuerpo sin hallar una salida?
Sin miedo a la vida voy explorando, voy recorriendo, voy conquistando y ganando, porque se que sólo en el miedo pierdo.
Siempre hacen bien este tipo de secretos. Nos hacen ver que la guerra no esta perdida mientras haya encuentros y desencuentros…
Y así se fue, con una sonrisa simple, espontánea y platicando sin tapujos. Esa es la gente en la que yo confío.

“Amo vivir, sentir y contar la vida”.
Es mi forma de agradecerla.

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2 Comentarios

  1. Morrisey Valencia
    5 marzo, 2014
  2. Adanari
    3 septiembre, 2014

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