diversidad, diversidad sexual

Aceptar La Diversidad Por Salud Mental

Lo que más nos hace falta en estos tiempos es salud mental. Y es que por más que nos mediquemos, vivamos en el psicólogo o tomando cualquier cantidad de terapias alternativas, la raíz de todo es nuestra mente. Sí, nuestros sistema de creencias, la forma en que pensamos, reaccionamos y actuamos ante las cosas es lo que determina nuestra realidad.

Solemos pensar que los cambios generan dolor, sin embargo, lo que nos hace sufrir es el resistirnos a ellos.

El tema de la diversidad sexual no es algo que haya venido cambiando últimamente, esta ha existido toda la vida, es algo natural de nuestra especie y de otras más. Sin embargo, de mucho tiempo para acá decidió ocultarse y condenarse por grupos religiosos, por fines económicos políticos. Tiempo atrás la medicina no estaba avanzada y lo que no se comprendía se decía que era una enfermedad mental, la gente asumía que era algo del diablo. Y es que claro, la religión siempre ha servido para someter a la gente, para llenarla de miedos y traerlos bien amarraditos y controlados.

Dato cultural: El 17 de mayo de 1990, la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales.

Desde 1973 la Asociación Norteamericana de Psiquiatría la había descartado como trastorno de la sección Desviaciones Sexuales de la segunda edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-II).

Estamos viviendo un tiempo de explorar y conquistar libertades. América ya se descubrió, dicen que Cristóbal Colón dirigió la embarcación de La Pinta, La Niña y la Santa María en su primer viaje al Nuevo Mundo.

Ahora nos toca a nosotros crear un Nuevo Mundo, no geográfico pero sí mental, de consciencia y respeto. No puede ser que en estos tiempos a la minoría se le ponga pinta, a la niña se le permita jugar únicamente con muñecas y se le rece a la Santa María para que nos cure a muchos. ¿Curarnos de qué?

Me gusta meterle buen humor a la vida pero la verdad es que el tema no es de risa. Imagínate nacer en un mundo en el que se te dice que eres un enfermo, un depravado, en el que se te nieguen tus derechos humanos y por lo mismo, se te trate como ciudadano de tercera. Y todo porque no eres igual a “la mayoría”. ¿Me podría alguien explicar si existen dos personas iguales en este mundo?

El día que dejemos de promover que todos somos iguales, ese día dejaremos de luchar por parecernos los unos a los otros. “Todos somos diferentes”, señores. Sin embargo, todos merecemos respeto.

Es muy agradable y alentador conocer gente con una mente abierta, con un criterio amplio, gente informada y pensante. También resulta curioso y enriquecedor el intercambio de opiniones y experiencias entre heterosexuales y homosexuales. En lo personal, me gusta rodearme de todo tipo de gente y hablar sin tapujos sobre cualquier tema. Se vuelve algo refrescante, divertido y revelador. Siempre aprende uno cosas de los demás.

No soy de los que defiende únicamente a las minorías, creo que las mayorías también deben de defenderse. Y me refiero a que, de alguna forma, los grupos vulnerables nos hemos hecho más fuertes por instinto de supervivencia, muchos hemos aprendido a vivir nuestra propia vida libremente, sin escondernos, sin necesitar contar con la aprobación de los demás. Sin embargo, yo tengo amigos, familia y conocidos que sufren demasiado su heterosexualidad, y no me refiero a que no disfruten encamarse con el sexo opuesto, sino que están cansados de vivir entre tanto prejuicio, de seguir formando parte de una “idea” irreal de pareja, de tener que perder su identidad cuando se casan, de no poderse realizar viviendo s1ngulares, solteros, sin hijos.

Obviamente todo cambia con el paso del tiempo, pero todavía en la generación de mi abuelita, es más, en la de mi mamá, existen mujeres que no saben lo que es un orgasmo o que quizás han tenido uno que otro por puritito accidente, por un bendito chiripazo.

Muchas veces no nos damos cuenta de la represión, la desinformación y la irrealidad en la que vivimos, o más bien, en la que sobrevivimos, porque vivir es otra cosa.

“Vivir es tener la libertad de explorarnos y explorar nuestro mundo, de conocernos y disfrutar ser quienes somos, vivir es el arte de aprender a amar de mil formas distintas porque todos somos diferentes”.

diversidad humana

Creo que vivir con esta consciencia y esta apertura hacia la diversidad es lo único que puede hacernos tener una buena salud mental que se deriva en salud emocional y también física.

Y me despido en esta ocasión tocando este tema:

Es lamentable ver como el Frente Nacional Por La Familia promueve un discurso de odio, incluso convoca a marchas basadas en mentiras, en desinformación y en una lamentable manipulación en el nombre de Dios. Pero no es ninguna novedad, sabemos que los peores crímenes en la historia se han cometido en el nombre de Dios. ¿Qué tal que hablamos de este polémico tema en el siguiente número?

¿Crees que el odio y la discriminación pueden ser una variable de salud mental?

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