No Es Lo Mismo El Alcohol A Los 20 Que A Los 40. Cosas de TONES

Viernes al medio día, yo manejando en el tráfico de la ciudad, con la camisa desabotonada y un poco sudada, de pronto, en un alto volteo a ver el celular y me llega mensaje en Whatsapp de un amigo colombiano que está de visita en México. Me dice que quiere salir de fiesta, de rumba en la noche y pues ni modo, mi plan de llegar más tarde a la casa, acostarme con mis perros y una botella de vino tinto a ver series o pelícuulas, se desmoronó, se hizo trizas. Y es que juro que a mis 42, mi plan favorito es disponer de todo para estar tranquilo en mi espacio sin prisas, sin pendientes, con mis perros y mi gata.

Mi amigo colombiano también es del club de los 40-TONES pero está de visita en México y entiendo que quiera salir a conocer.
Llego a la casa, jalo una chamarra del clóset, abro un cajón y saco un trapo muy mono que me gusta y que se usa como bufanda.  ¡Vámonos a tomar unos mezcales al “Mano Santa”, un lugar muy cool en la colonia Roma de la Ciudad de México!

Ahí encuentro a mi amigo con otros cuates que nos organizamos para salir en bola, y qué rico, qué a gusto. ¿Por qué no?
Cabe mencionar que soy fan del mezcal. Así que pedimos el primero para ir despertando y aflojando el estrés del día. Entre risas y tonterías, ¿por qué no otro mezcalito? Y así se repitió la pregunta 4 veces con su respectiva respuesta que terminaba dejándome calientita la garganta y el estómago.
¡Qué rico echarse unos drinks entre amigos! ¿Cuántos? Mmmm depende… ¿De los amigos? ¿Del ambiente? ¿De la costumbre? ¿De la cartera? O ¿DE LA EDAD?

Obviamente uno piensa que la última pregunta es una estupidez y entonces brinda por la juventud. Aunque quizás mi amigo colombiano piensa diferente porque no tomó esa noche. ¡Ay que hueva me da! Uno que se anima a salir de su guarida por su culpa y le pagan de esta manera! ¡Por lo menos me hubiera pagado los mezcales! Ja, ja.
Entonces, los demás ya bien calientitos de la garganta, el estómago y de una que otra parte que se pone alegre los viernes, después de hacerle platica a un par de guapos de San Diego que estaban de vacaciones, agarramos nuestras chivas, pedimos un Uber y nos fuimos a darle alcance a Vania, una amiga que es la RP de Guilt, un antro gay en la Ciudad de México que se pone muy bien.

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Ya entonados empezó el bailoteo, la risa, las putivueltas a empujones para ver qué tal estaba el… ambiente.
Vania llegó como buena anfitriona con una jarra de vidrio que contenía un dudoso líquido de color naranja parecido al KoolAid que tomaba yo de niño en las fiestas, pero no era igual. O quizás sí, pero con muchos grados de alcohol y con varios popotes adornando la dichosa jarrita.

Y ahí vamos todos como abejas a la miel, chúpele y chúpele a los popotes, como si no hubiera mañana (o en su defecto, otra jarra). Y como éramos varios los de garganta profunda…, pues apenas y nos duró para el arranque.

De pronto y milagrosamente se escucha una canción en el antro, de esas en las que se puede cantar, de esas que uno puede corear y gritar desenfrenadamente recordando las borracheras de juventud.
De pronto, entre muchos pitiditos extraños de celulares por todo el antro (mi instinto me hizo pensar que era el Grindr desatado) se escucha como del cielo el coro de una canción: Do you believe in love after love? ¡Oh, sí! ¡Madame Cher! Wow, mi momento de cantar y bailar llegó, fue tanta la efusividad y las previas succiones a aquellos generosos popotes de la jarra, que terminé grabándome vídeos y mandándoselos a no sé que tanto grupo de Whatsapp. ¡Fuck!

Tip: Si van a agarrar la peda, no agarren el celular, procuren alejarse de él. Porque si están ardidos, le van a mandar mensajes al ex, si están calientes, le van a mandar mensaje al peor de la lista o peor aún, al mismo ex, y si están solo borrachos, harán lo que yo: el ridículo.

Obviamente de este tema de los vídeos y los mensajes me enteré al día siguiente que empezaron a respondérmelos mis… amigos.
En fin, tanto baile con Cher me dio sed y pues… ¿por qué no ahora un vodka tonic?
Pero entonces la música para cantar desapareció y empecé a bostezar como de costumbre.

Al tercer bostezo decidí que ya era hora de hacer mi mágica desaparición tipo David Copperfield, para que no me hicieran quedarme más rato.

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1, 2 ,3 ¡operación Uber! (porque nadie maneja  cuando uno va al antro). Otro amigo se me sumó al acto de magia y nos fuimos.

De repente, unos minutos antes de llegar a mi casa…. ¡Fuck! Todo comenzó a darme vueltas, y yo a punto de cantar Guadalajara (vomitar), suplicaba que el tiempo pasara y me depositara en un finísimo escusado.

Lo logré, llegué a mi casa, hice magia metiendo la llave a la cerradura de la puerta, la azoté, me fui desvistiendo poco a poco como si hubiera llegado acompañado, y tropezándome con los pantalones, llegué a abrazar al mounstruo (el escusado). Y a cantar se ha dicho: ¡Guadalajara, Guadalajara! Hueles a puro alcohol de la jarra… (adaptación de canción regional mexicana).

Y después, a-la-cama.

¡La muerte duró hasta las 7:00pm del sábado! No me podía levantar de la cama, la náusea de cruda me traía en jaque y supuse que si me metía a bañar me sentiría mejor (como lo hacía en mi juventud) ¡pero no! ¡La juventud se me pasó pero la cruda para nada!

¡Qué horror! Seguí tumbado en la cama sintiéndome fatal hasta que tuve que levantarme para ir al súper a comprar varios Gatorade y la comida de la semana.
Compré mis verduras, fruta, pollo, huevo, leche de almendras y muchos sueros.
Señores, ¡no es lo mismo una peda a los 20 que a los 40! A los 20 uno se toma el alcohol, pero después de los 40, ¡uno se lo debe de untar!
El 40 y 20 puede funcionar en las relaciones de pareja, pero no con el alcohol. Y si no me creen, pregúntenle a José José.

¡Qué mal se me cruzó el mezcal con el vodka! ¡No lo hagan!
Y es que yo estoy acostumbrado a tomar solo vino tinto. Me empino… mi botellita en esas noches de creatividad, intensidad y desvelo, y me siento… de maravilla. El alcohol y la fiesta ya no son mi mejor plan ni mi mejor panorama para el fin de semana.

Quizás a algunos les parezca que ya di el viejazo, pero me tiene sin cuidado. Los TONES 40-tones ya tenemos otros gustos, otras mañas y hasta otras peversiones. Pero créanme que la pasamos muuuuy bien.
En fin, si no me creen que el alcohol no es lo mismo a los 20 que a los 40, inténtenlo y me cuentan. Y si están muy chavos todavía, pues espérense unos 20 años.
Hoy por hoy, amo a mis perros, mi gata, mi casa, mi comida saludable, mi café, mi gimnasio y  sexo entre comidas. Jajaja

Me despido, voy por otro Gatorade y un Alca Seltzer.

 

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5 Comentarios

  1. Fer Villa
    1 Diciembre, 2016
  2. Anónimo
    3 Diciembre, 2016
  3. Camilo Patino
    7 Diciembre, 2016
  4. alan
    5 Agosto, 2017

¿Cómo ves?