la edad de la reconciliacion con el pasado. Tones, salvador nunez

La reconciliación con el pasado y el volver a empezar. ¿Cosas de cuarentones?

Todo ser humano vive en una búsqueda constante. Pareciera que nos hemos volcado en el exterior pero la realidad es que siempre estamos en la búsqueda de nosotros mismos, de algo que nos haga sentir bien, cómodos en el interior y el exterior, de algo que nos haga felices, pero solemos ser demasiado distraídos; buscamos tranquilidad y es lo último que encontramos.

Como dijera “La Agrado” en “Todo sobre mi madre” la película de nuestro maravilloso director Pedro Almodóvar:
“Uno es más auténtico mientras más se parece a la versión que soñó de sí mismo”.

En mi caso, me ha tomado toda la vida encontrar mi sueño con los ojos abiertos.

Vivimos cambiando muchas veces sin darnos cuenta y no nos detenemos a pensar si los sueños que perseguimos ya han caducado, si en realidad siguen haciéndonos felices y si la pasión sigue siendo nuestro motor para conseguirlos.

La edad por lo general nos va situando en distintos lugares. “La juventud es para explorar, para perderse, para descubrir, para bailar en el caos, para disfrazarnos, para cambiar una y mil veces hasta irnos sintiendo cómodos en nuestros propios zapatos”.

La madurez, los 40, la edad de los TONES cuarentones es para exactamente lo mismo, solo que hacemos todo de nuevo sabiendo quienes somos y quienes no somos, lo que ya no nos interesa y en lo que quisiéramos convertirnos. Después de los 40, conocemos nuestra esencia y emprendemos un viaje hacia una nueva versión de nosotros mismos.

Los 40 es una edad clave y creo que tiene dos formas de percibirse:

  1. Podría verse como un lastre, como un cansancio acumulado, como una mochila pesada que quisiéramos quitarnos de la espalda de una vez por todas ó
  2. Podría verse como una liberación, un abandono total de quienes ya no somos, una demolición de nuestro viejo yo, un terreno baldío, una hoja en blanco, un mapa del tesoro.

Yo nunca logré comprender mi vida antes de los 40. Ahora, a los 42, sigo sin comprenderla, pero ya perdí esa obsesión por saberlo todo.
No lo niego, me cuesta trabajo no compararme con los demás, no mirar hacia atrás y hacia adelante, pero me doy la oportunidad de mirar mucho más hacia adentro.

Es curioso cómo todos llegamos a un punto en el que comenzamos a reconciliarnos con nuestro pasado, con nuestras raíces y lo que de jóvenes odiábamos y rechazábamos, hoy nos damos cuenta de que es parte de nosotros y que empezamos a sentirnos cómodos con ello, es más, nos ayuda a encontrarnos, a reconocernos, a descansar y nos marca una nueva ruta de vida.
No se trata de repetir historias ni de revivir el pasado, se trata de buscar una nueva versión de nuestros padres, de nuestros abuelos, porque somos una extensión de ellos. Su historia vive en nosotros, vibra en cada célula de nuestro cuerpo.

¿Te ha sucedido que detalles, palabras, comida y cosas que de pequeño odiabas hoy te gustan y te hacen sentir bien?

¿Te ha sucedido que algún familiar con quien siempre tuviste fricciones y pleitos se aparece en tu mente y te hace entender que en el fondo eran demasiado parecidos y por eso hacían corto circuito?

Mi abuelito Pepe, ese hombre que nunca entendí, de quien siempre critique sus manías, sus ideas y hasta sus gestos y corporalidad… Hoy tengo una foto suya en mi librero y al verlo me veo un poco a mi mismo y me siento un poco menos perdido. El ya murió y no soy de los que cuando la gente muere los vuelve santos. Josefo, porque así le decía mi abuela, tuvo muchos errores, quizás fue el reflejo de la época que le tocó vivir.
Lo curioso es que para desgracia de mi papá, hoy me veo en él y quisiera convertirme en su versión más feliz.

Mi abuelito Chava… con él conviví mucho menos pero siempre me quedó claro que heredé su sensibilidad, su alma nostálgica, su voz entonada y melodiosa. Mi abuelito Chava, ese hombre tan bohemio vive en mi y se lo agradezco.

Hoy me reconozco como una curiosa mezcla de mis dos abuelos, dos hombres de mundos muy distintos y de una forma de ser opuesta.
Creo que hoy empiezo a saber quién soy y me llena de ilusión y también de miedo empezar una nueva vida. Pero más me vale sacudirme el pánico porque la vida me ha regalado una circunstancia en la que mi única opción es volver a empezar. Y ¿saben que? Estoy seguro que este será el mejor regalo de mi historia.

Josefo y Chava: mi vida va por ustedes, espero honrar sus sueños, sus silencios y lograr algunas cosas que a ustedes y a mi nos hayan quedado pendientes. Esperemos que sea antes de que se me caigan los dientes. Ja, ja.

El amor… ustedes tuvieron a una mujer a su lado. Yo tengo a un hombre, pero bueno, les dije que sería una diferente versión de ustedes.
Quizás si no se hubieran muerto, se morirían en este momento al escucharlo.
Afortunadamente algo muy mío es el buen humor.

¿Se han sentido identificados con algo de este texto que me llegó mientras tomaba un café? Díganme si son treinTONES, cuarenTONES  o cincuenTONES. 😉

Abuelo, la edad de la reconciliacion con el pasado. Tones, salvador nunez

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7 Comentarios

  1. Anónimo
    7 marzo, 2017
  2. Anónimo
    7 marzo, 2017
  3. Víctor
    8 marzo, 2017
  4. gustavo luna
    30 marzo, 2017

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