matrimonio igualitario, hombres casados

¿Tú te casarías? ¿Cuál sería tu compromiso con la otra persona?

Este paso está “cañón”, no importa la edad que tengamos o el lugar donde nos encontremos, si nos queremos casar con un “poste”, hombre o mujer, ese ya es otro rollo. El punto es que debemos tener muy claro el panorama al momento de tomar una decisión tan importante.

Es importante analizar muchos factores personales, sociales, para no decidir a lo “bruto”, para no tomar una decisión sin plena conciencia. ¿Realmente te has visualizado casado en algún punto de tu vida, compartiendo tu patrimonio, tomando decisiones que no únicamente te involucren a ti? No mucha gente está dispuesta a asumir tal compromiso. ¿Será que simplemente vean el matrimonio como un papel, como un simple trámite? ¿Será que el el fondo quieren conservar la posibilidad de cambiar de pareja sin tanta dificultad?

Cuando alguien decide subir este escalón es porque ya sopesó todo lo bueno que viene en el “paquete”. La pregunta es ¿Para qué se ha luchado tanto por el matrimonio igualitario si casi nadie le quiere entrar? ¿Será simplemente por tener los mismos derechos aunque no nos interese ejercerlos?

¿Cuántos de sus amigos se han casado? (momento de silencio total donde hacemos un análisis de nuestro entorno y vuelvo a lo mismo, no importa de qué tipo de matrimonio hablemos. ¿Cuántos amigos casados y cuántos solteros tienen? ¿Cuántos divorciados?

Por un lado, todos vamos a tener al amigo “siempre libre” que podrá tener 60 años pero querrá seguir de ojo alegre sin compromisos, esa persona que jamás le va a gustar sentirse “amarrada” y que quizás esa sea su felicidad,  lo cual es muy respetable.

Por el otro lado, tendremos al “soñador empedernido” que se visualiza casándose en una playa, donde todos sus familiares lloran con un fondo de música de violines y se juran amor y lealtad para la eternidad (lo cual, aclaro, tampoco está mal), pero, ¿qué pasa si se une el “siempre libre” con el “soñador empedernido”? Creo que aquí habrá un cierto conflicto de intereses a largo plazo, o quizás no tan largo.

En toda relación que comienza las cosas se ven color de rosa y los sueños a futuro no son tan importantes, pero cuando va pasando el tiempo es muy probable que cada uno retome la mentalidad con la que siempre vivió y es ahí donde las cosas pueden cambiar.

Cuando comiences una relación, busca que ambos tengan intereses parecidos, que su esencia sea compatible. Obvio no le vas a preguntar en la primer cita “¿cuándo nos casamos?”, pero por lo menos asegúrate de que el matrimonio exista en sus planes de vida si para ti es importante. Nos leemos en la próxima, (y para los que se piensen casar, ¡inviten!)

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