Como seleccionar a mi futura pareja, novio, gay

¿Sabes qué características quieres en tu futuro novio? ¿Cómo descubrirlo?

En el artículo anterior, se había expuesto la forma en que podemos definir la pareja hoy en día.  También habíamos descrito a la pareja como el compromiso que dos personas mantienen de manera voluntaria y en común acuerdo con la finalidad de ofrecer un crecimiento personal para ambos, por lo que es oportuno exponer las ventajas que conlleva el que convivamos en pareja en la edad adulta. Y esto aplica a cualquier pareja gay o heterosexual.

Las relaciones amorosas entre adultos son muy diferentes a las relaciones que se tienen en la adolescencia, simplemente la forma de percibir el mundo, la forma de relacionarnos, los intereses y otros factores cambian conforme vamos madurando, entonces nuestros gustos con respecto a los demás se van ‘’modificando’’.

Puede ser que antes nos interesaran los chavos que tuvieran un cierto tipo de complexión, o un tono de piel en específico, o nos llamaba la atención la popularidad que tuviera porque eso acrecentaba su atractivo, o que fuera un gran deportista, músico, valiente o intrépido chico hermoso sin tomar en cuenta sus intereses, su forma de pensar, su visión al futuro, el grado de compromiso que tuviera, cuestiones que en la edad adulta se toman mucho más en consideración. Aquellas cosas que permanecen invariables son el tipo de hombre que elegimos, la forma en que nos relacionamos con él, la forma en que llevamos a cabo esa elección.

Cuando entablamos esa relación con ese alguien ‘’perfecto’’ empieza a surgir un tipo de apego que lo podemos enunciar como el vínculo emocional que se construye y se mantiene de manera paulatina, entre dos personas.  Cuando somos adultos o emocionalmente maduros, mostramos esa relación de apego de manera funcional cuando existe un cuidado recíproco y complementario donde los dos miembros comparten roles de protección y cuidado, como lo enuncia Reme Melero Cavero de la Universitat de València en el 2008.

Ese apegosurgirá de acuerdo a características que observamos en cada una de las personas que influyen en que elijamos a uno y no a otro como nuestra pareja potencial (tema que si se tiene oportunidad se tratará en otro artículo).

Hablemos de las características observables.  Anteriormente se había expuesto la idea de Jim Sullivan, consejero, director, crítico de cine, activista / organizador de la comunidad Gay – LGBTI, líder del seminario nacional en Nueva York, donde se sugiere que anotaras aquellas características que te llamen la atención de un hombre, y posteriormente clasificarlas de acuerdo a las categorías siguientes: aspectos intelectuales, emocionales, habilidades sociales, aspecto económico, características o atributos físicos, atributos espirituales, valores familiares y sociales, sexualidad, nivel cultural. Tu lista tendría que lucir así:

Aspectos intelectuales: lee novelas de ciencia ficción, conoce sobre autos,…

Aspectos emocionales: es sensible, empático con los demás, gusta de mostrar sus sentimientos…

Habilidades sociales: sociabiliza con facilidad ante extraños, genera confianza,…

Aspecto económico: tiene ingresos estables, es responsable con sus cuentas,…

Atributos físicos: Alto, buen cuerpo, moreno, ojos cafés, usa barba,…

Atributos espirituales: respeta las creencias de los demás, es católico, agnóstico,…

Valores familiares y sociales: apoya a su familia, honesto,….

Sexualidad: activo, gusta de experimentar cosas nuevas,…

Nivel cultural: gusta de la comida exótica o tradicional, respeta las ideologías de otros,…

A esto, según el autor Jim Sullivan, se le conoce como nuestra lista de requerimientos, esta lista debería contener al menos 30 características específicas de un hombre que pudiera ser candidato para elegirlo como nuestra pareja.

Es una actividad – aparte de divertida – auto reflexiva, que nos ayudará a empezar a ordenar nuestros pensamientos y nos da una base para empezar a buscar lo que queremos.

Una vez, mi psicóloga me comentaba: ‘’si en este momento no sabes lo que quieres, al menos tienes la idea de lo que NO quieres en tu vida’’ y eso es muy cierto, tal vez no tenemos muy en claro al principio lo que queremos, pero sabemos aquello que no queremos junto a nosotros.  Espero que este ejercicio sea de tu agrado y te ayude.  Suerte y continuamos en el siguiente artículo sobre esta actividad.

¡MANTENTE EN CONTACTO!


Recibe quincenalmente nuestros mejores artículos.
¡Sólo tienes que suscribirte!

1

Sin Comentarios

¿Cómo ves?