pareja gay en la playa

¿Por qué vivimos en pareja los gays?

Seguir un ideal de pareja es una atada de manos inmediata y una privación a la libertad de expresión.

Lo más maravilloso del postmodernismo es que por fin en la historia de la humanidad hay tantas verdades como ambientes en el mundo. Es una era en la historia en donde podemos justificar nuestra forma de vida casi al 100%, seamos como seamos.

Muchos somos los que intentamos lograr una inclusión entre los seres humanos casi absoluta, que con suertes eventuales, hemos logrado acercarnos cada vez más. Por lo menos en ciertos sectores la libertad de expresión ya es un derecho humano, y si no cumplimos con las reglas establecidas por la sociedad, generalmente conservadora, ya tenemos una justificación válida para decir por qué somos diferentes los gays, y lo mismo para miles de diversas comunidades y culturas.

Les comento esto porque a pesar de la globalización en el mundo y los avances en sexualidad, algo que ha sobrevivido y se mantiene vigente casi como las cucarachas, es el concepto de vivir en pareja. Hay menos justificaciones para que las personas que por cuenta propia deciden vivir solos, o que deciden vivir en tríos, o tal vez más.

La pareja es un compromiso social que nos brinda una gran estabilidad y valor como personas. Quien vive en pareja, por lo menos al principio de la relación se percibe feliz, como que está haciendo una de las cosas básicas que se deben hacer en la vida.

 

Para entender por qué hacemos esto los seres humanos gays, hay que hablar sobre una de las dimensiones protagonistas en la sexualidad, que a veces ni nos damos cuenta que la expresamos a diario, que nos acompaña minuto a minuto en todas nuestras experiencias. Me refiero al área social de la sexualidad. Esta es el escenario en el que nos desenvolvemos, de donde percibimos todas las imágenes y significantes que nos van dejando ideas de cómo debemos o queremos ser, todo lo que tiene valor o no en la vida.

Es en este escenario cuando de entrada los gays vemos que nadamos contra corriente, que nos gustan otros hombres y nos enamoramos de ellos, no de uno, de muchos, de miles en el transcurso de la infancia hasta el día de hoy. Lo vivimos en silencio, de una manera muy personalmente placentera y cada vez desarrollándose a gustos mas específicos. Por eso habemos tantos tipos de gays, tantas subcomunidades dentro. Y aún así, casi todos vemos en la pareja un complemento que nos hará bien. ¿Por qué?

En ningún lugar está escrito que los seres humanos tengamos que vivir en pareja, mucho menos los gays, pero la tendencia es casi obligatoria. Y es aquí cuando podemos captar la fuerza de la dimensión social de la sexualidad, la misma cultura, la educación, la historia, la familia casi siempre están de acuerdo en que vivir en pareja es mejor, es lo que está bien. Lo escuchamos desde que tenemos uso de razón.

En mi opinión, solamente existe una justificación real por la cual los gays vivimos en pareja: la autoestima. Repito, real y no social. Los humanos somos una raza dependiente, si nuestra mamá, papá o sustituto no nos atienden por lo menos antes de los 5 o 6 años, morimos. De esta manera empieza el desarrollo de la mente, y hace que los niños dependan de alguien. No quiero entrar en mucha psicología, pero sí es importante entender que madurar esta parte es un gran reto. Entender que somos únicos, que somos solo uno en miles de millones de habitantes en el mundo y que todos valemos lo mismo no es cosa fácil. Quedarnos solos no es cosa fácil, entonces esa sensación de pérdida de la exclusividad nunca vuelve a ser la misma, hasta el día que nos enamoramos.

Cuando nos enamoramos existe una regresión ciertamente cómica; hablamos en diminutivo, como si fuéramos el bebé del que hablaba anteriormente, y aparece de nuevo esta sensación de bienestar por sentirte exclusivo, aunque sea solo para esa persona: la pareja. Aunado a esto, los siglos en los que se ha comunicado que la pareja es lo más bonito que te puede suceder en la vida, se convirtió en un concepto que todos anhelamos. No queremos quedarnos solterones, solos.

De por sí los gays, por lo general, sufrimos de algún retraso en el desarrollo sexual solo por ser diferentes a la mayoría de las personas, aún más la falta de compañía se convierte en algo muy necesario.

Lo interesante de todo esto es que, a pesar de que a muchos gays nos guste vivir en pareja, las fantasías sexuales, el erotismo, el deseo, los amores jamás dejarán de aparecer de manera general dentro de nuestras mentes, es parte de nuestra naturaleza homosexual. Siempre habrá deseos, excitaciones que se tienen desde siempre, amores platónicos. Pero si esto se expresa puede ser una amenaza fuerte para los integrantes de la pareja y su evolución.

Es por eso que quisiera compartir esta necesidad de maduración, de aprendizaje de la pareja. Si tú eres una de esas personas que vive en pareja, que desea una pareja o que tiene planes de tenerla, lo mejor es entender que la vida sexual de tu pareja nunca va a ser igual a la tuya, y que siempre va a tener su forma de ser, al igual que tú.

Yo no estoy en contra de vivir en pareja, al contrario, me gusta. Lo que trato de compartir es que esta no debe seguir los lineamientos establecidos por la cultura o la educación, de eso se trata la inclusión. No de que se comente: los gays también viven en pareja, ellos también pueden. Como si se otorgara el derecho por los no gays. Vivir de este modo tiene como consecuencia seguir las formas de los no gays. La fidelidad, la exclusividad absoluta, la boda, la luna de miel, el anillo de compromiso y muchas otras más.

Es muy humano y hermoso sentirte acompañado y amado. Pero eso difícilmente va a cambiar a tu pareja. ¡Si cada cabeza es un mundo, cada pareja es una galaxia! Entonces todos podríamos vivir de acuerdo a nuestros valores, a nuestra autenticidad.

Siempre el éxito de un gran amor y una pareja trascendente será el respeto a la forma de ser del otro, así pueden crecer juntos, aprender uno del otro, divertirse con lo que trae el otro en su historia y su persona.

Por el contrario, seguir un ideal de pareja será una atada de manos inmediata y una privación a la libertad de expresión. Porque si no coincidimos con la regla, en automático pensaremos que estamos mal, creyendo que somos malos y que somos desleales.

Los invitamos a reflexionar en esto, vivir en pareja es tu derecho, pero vivir solo, con el perro, con el amigo, con tres, con 10, también lo es. Aunque ese ya es otro tema.

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Saludos.

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