gay a los 40, historias no contadas

Mis Historias No Contadas. Gay a los 42

A los 21 años salí del clóset ante el mundo, pero a los 16 me descubrí gay. Sin duda, la historia de vida de cada persona es muy distinta. Todos tenemos Historias No Contadas.

De niño no sabemos que somos homosexuales pero hay algo que percibimos en el ambiente y nos dice que nuestra vida está mal. Por ejemplo: los juegos que no nos permiten jugar, los juguetes que nos esconden, tantas situaciones inocentes que para los adultos podrían parecer una aberración.

Yo crecí a la defensiva, fui un niño y un adolescente con mucho enojo y resentimiento guardado a pesar de mi carácter alegre y optimista.

Hoy a mis 42 años me doy cuenta que muchos aspectos de mi infancia me marcaron, crecí en una familia unida que conforme fue descubriendo mi personalidad fue trabajando por respetarla y darme libertad. Si aún así fue difícil y crecí con muchos miedos e inseguridades, ya me imagino para quienes fueron señalados, juzgados, lastimados y violentados desde pequeños.

Recuerdo haber vivido con mucho miedo mi pubertad, con mucho enojo, fui muy retraído, no me gustaba convivir con los compañeros de la escuela, vivi encerrado en mi habitación. A los 16 años decidí que quería cantar y tomar clases de vocalización, entonces rompí mi cascarón, salí a la calle y me lancé al mundo. Salir no me daba miedo, me daba miedo quedarme en el mundo en que vivía.

En la academia de música pude conocer gente que compartía el gusto por el arte y eso me hizo sentir por fin parte de un grupo, aceptado, incluido. Ahí conocí a Miguel y a Edmundo, dos chavos más grandes que yo con los que me identifiqué inmediatamente y de quien creo haberme enamorado…. al mismo tiempo. ¿Será que por tanto encierro el amor se me presentó en partida doble?

Los 3 salíamos a todos lados juntos, viví mi etapa rebelde de juventud escapándome de casa de mis papás para ir con ellos a fiestas, borracheras, nos escapábamos a la playa. Con Edmundo la relación era más estrecha que con Miguel, Ed fue mi primer novio, supongo. Hacíamos todo lo que los novios hacen. Él era 5 años más grande que yo, tema que le preocupaba demasiado. Primero porque yo era menor de edad, segundo porque él decía que si no me había acostado con una mujer, entonces no podía yo asegurar ser gay. Pero aquel niño temeroso de pronto se volvió un valiente y mañoso guerrero del amor. Hacía todo por estar con él, con este personaje bisexual que tenía novia, pero no me importaba. Créanme que no era por cabrón, en mi no había malicia.

Por otro lado, tanto Edmundo como yo sentíamos también algo por Miguel, pero no lo comentábamos entre nosotros. Ni siquiera lo platicábamos con él. Miguel era aquel intenso joven hippie que todo veía con ojos de amor y que vivía en el cosmos teniendo orgasmos espirituales con el espacio sideral. (Sí, yo ponía la misma cara que tú en este momento cada que le escuchaba decir la frasecita.) Como hasta los 30 años supe a lo que Miguel se refería con su expresión.

Durante esa etapa de nuestra vida, los tres pasábamos todo el tiempo que podíamos juntos aunque vivíamos en los extremos de la ciudad. Cada miércoles, en la academia de música, teníamos que presentar una canción y cantarla frente a todos los alumnos. Por lo que cada miércoles nos dedicábamos las canciones entre los 3, era todo un espectáculo ahora que lo recuerdo. Todos dominaban que los 3 estábamos enamorados menos nosotros. Sin embargo, no fue hasta un viaje a la playa cuando Edmundo, Miguel y yo nos sinceramos después de algunas botellas de alcohol, confesamos sentir algo especial todos por todos.

Nunca tuvimos sexo los tres. Con Mario solo hubo besos, abrazos, buen faje, él era más reservado, siempre se guardaba una parte de su vida para él mismo.

Ese fue mi despertar al amor. Viví tantas historias que me encantaría poder compartir con la gente; intensas, trágicas en su momento, cómicas ahora que las recuerdo. Mi adolescencia fue muy Almodóvar.

25 años más tarde, Edmundo vive en USA, hace años que no se de él, pero creo que se le quitó lo bisexual y pasó a ser solo gay.

Miguel se casó, tuvo hijos y formó una familia heterosexual. Quizás lo que vivimos fue solo una etapa en su vida y después pudo definirse. Prefiero pensar eso a imaginar que decidió tener una doble vida por guardar las apariencias, pues su familia era de dinero y muy conocida en el norte de la república mexicana.

¿Cuántos treintones, cuarentones, cincuentones habrán decidido sacrificar su vida, su libertad por temor a no ser aceptados?

¿En qué momento les caerá un balde de agua fría y lamentarán no haber aceptado ellos mismos su propia vida y su propia naturaleza?

 ¿Cuántas historias de amor y desamor real habrán dejado de vivir? El tiempo jamás regresa.

Hoy en día el mundo ha cambiado, hay muchas Historias que ya se están contando porque como yo a mis 16, a la gente le da más miedo quedarse en el lugar en el que están que salir al mundo mostrando su verdad.

Mañana celebraremos la Marcha del Orgullo LGBT en la Ciudad de México y yo celebraré y agradeceré todas las historias que he vivido y que me han convertido en el hombre que soy: un hombre gay libre, amante de la vida y con una pareja, tres perros y un gato que son mi familia. Lo más grande siempre es lo más simple. Respira profundo y celebra quien eres.

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9 Comentarios

  1. Juan Carlos
    23 junio, 2017
    • Salvador Núñez
      23 junio, 2017
    • Juan Mendez
      16 julio, 2017
      • Hugo R Anaya
        17 julio, 2017
  2. David
    23 junio, 2017
  3. Alberto
    16 julio, 2017
    • Anónimo
      16 julio, 2017
    • Gerardo Mendes
      19 julio, 2017

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