cama, cama destendida, madrugada

Madrugada De Reflexión… ¿Será Amor O Me Estaré Engañando Yo Solo?

Uno siempre quiere, a veces lo permite y sucede cuando tiene que suceder.

De esas noches que se vuelven nuestro espejo más allá del tiempo, que nos hacen ver que por más que hayamos subido y bajado, por más que creamos habernos perdido, siempre estamos en nuestro exacto lugar viviendo una parte de nosotros pero siendo nosotros mismos.

Pasan amores, desamores, sueños, frustraciones, corajes e ilusiones pero el espíritu se mantiene intacto. Sin embargo, cada vez más flexible, más fuerte y más seguro de sí mismo. Porque solos o acompañados, sentimos el relativo éxito o el aparente fracaso.

Somos quienes somos, somos los niños de siempre contándonos historias y luchando por que los demás nos las crean. Pero seguimos vulnerables al deseo, a los sueños, al amor; a esa energía que respiramos a cada instante permitiéndonos seguir vivos.

Pasan los años y de pronto nos descubrimos escuchando nuestras canciones de siempre. Quizás en otro lugar, al lado de alguien distinto, en unas bocinas diferentes, pero siempre nuestra misma música, nuestro mismo aliento, nuestro mismo sentimiento al cantar, sentir, nuestra esencia.

¡Que noche de humedad, de calor, de fertilidad, de la playa de los recuerdos y el mar de los anhelos!

Nostalgia… Una de mis palabras favoritas. Porque en esta palabra veo las risas y los suspiros del pasado, los finales felices, los comienzos de esperanza, la ternura de nuestra ingenuidad, la grandeza de nuestra fragilidad y el poco caso que le hacíamos a nuestros miedos.

Ese triunfo de la adrenalina, de la inexperiencia y de una bendita inconsciencia en nosotros que nos permitió avanzar. ¡Que curioso! Todo siempre tan relativo…

Cuando la sensación del amor se enciende en nosotros por tan sólo unos segundos, nos mueve por completo de lugar, nos recuerda quienes somos.

Uno siempre quiere, a veces lo permite y sucede cuando tiene que suceder.

Lo que sí, es que siempre vale la pena permitirlo. Sobre todo, si hubo alguna señal, si la química fue distinta, si el momento tuvo magia, si de pronto te descubriste hablándole de tu vida, confesando cosas y él o ella escuchaban atentos.

Si te descubriste pensando en esa persona y te provocó levantarte de madrugada, encender la luz y ponerte a escribir… (Ja, ja)

Lo que resulte después, no importa. El comprobar que eso sigue existiendo te deja con algo dentro, te llena un poco el vacío, se siente rica la esperanza porque siempre es más fuerte que cualquier temor.

Avanza la noche, sube el calor, escurren gotas de sudor por mi espalda, el playlist de música continúa avanzando, sonando y creo que me voy a la cocina por un vaso de #LecheFría para sellar el momento y brindar por un nuevo intento.

Mañana será otro día, otra historia, otra sorpresa y todo podrá suceder…

¿Te has descubierto volteando a ver tu teléfono y viendo de reojo si tienes algún mensaje suyo?

¿Crees que te estás enamorando?

No le metas más mente, disfrútalo.

@lechefria1

 

Un Comentario

  1. Diana
    15 enero, 2014

¿Cómo ves?