Lo que sucede después de los primeros meses de una relación…

 

Conocemos a la persona indicada, nos vemos envuentos en la magia de esa sincronicidad y esa química perfecta que nos une a otra persona. Recordamos lo que es tener mariposas en la panza, lo que es rechinar el catre, treparnos al guayabo 5 veces al día, se nos olvidan nuestras resistencias, volvemos a creer, a soñar, a hacer planes, nos redescubrimos a nosotros mismos. Esto y más cosas maravillosas suceden en los primeros meses de una relación. Pero ¿qué sucede después?

¿Qué pasa cuando la novedad se va convirtiendo en cotidianidad, cuando la realidad del día a día va superando a la emoción del instante, cuando regresas a ser tú mismo en tu vida normal, tu trabajo, cuando no puedes seguir retrasando obligaciones y no puedes evitar tener que enfrentar tus conflictos personales?

Muchos dirían “volvemos a la joda diaria”. Yo diría: Llega el regalo de darnos cuenta que ya no estamos solos, que hay alguien a nuestro lado para apoyarnos, que somos más libres y felices al pensar un poco menos en nosotros mismos, porque en nuestra felicidad ya está involucrada otra persona.

Cada momento tiene su magia. Los primeros meses son como “cuento de hadas”, pero cuando dos personas lograron verse y sentirse más allá de lo físico, cuando consiguieron descubrir esas fibras humanas, la fragilidad del otro, cuando pudieron leerse entre líneas y respetar el silencio que a veces se necesita, entonces creo que llega una “realidad de hadas”. No, algo mejor: “Una realidad humana”.

No importan las preferencias sexuales, el corazón de todos late igual, todos tenemos mente, cuerpo y espíritu para lidiar con ellos y disfrutarlos día a día. “Las diferencias unen”.

La ingenua y falsa idea de que dos personas deben ser iguales para ser compatibles, sólo la vive y la cree quien no se ha enamorado nunca.

Esta vida, este mundo está hecho de complementos y el amor siempre nos da justo lo que cada uno necesitamos.

Pasan los primeros meses de una relación de pareja y para este entonces, ya deben haber quedado muy claras las primeras cláusulas del contrato. Y digo las primeras porque el amor se renueva día a día. Pero siempre debe haber un contrato del cual partir.

Esos primeros inconvenientes entre dos personas, el descubrir esas primeras reacciones ante lo que no estamos de acuerdo, me parecen los cimientos del amor. Porque cuando todo está bonito y fácil, todos nos reímos, pero es muy poco lo que en realidad conocemos del otro. Cuando empiezan las fricciones es cuando de verdad nos damos cuenta con quien estamos viviendo, porque las sonrisas más grandes y plenas se dan cuando se han superado las lágrimas.

Cada reconciliación, como la palabra lo dice: cada  vez que logramos “conciliar”, nos damos cuenta de lo que la otra persona significa para nosotros, de lo profundo que ha llegado en nuestra vida y sentimientos. Cuando te das cuenta que sus ojos empiezan a ser los tuyos y los tuyos le sirven para mirar de manera distinta el mundo, entonces puedes convencerte de que empiezas a sentir verdadero amor.

Cuando tienes los primeros conflictos de pareja puedes darte cuenta si la otra persona o tú mismo, reaccionan desde su ego, su orgullo o si de verdad responden como consecuencia de lo que ya han construído juntos. Cuando te das cuenta que cada reacción honrra la unión de los dos, entonces puedes saber que ambos van por buen camino como personas y como pareja. Porque la idividualidad nunca debe perderse.

¿Qué tanto estamos dispuestos a ceder por amor? Cuando del amor se trata, todas las preguntas salen sobrando porque todas las respuestas son falsas mientras son sólo suposiciones.

El amor llega cuando tiene que llegar y nos ayuda a darnos cuenta si hemos crecido como seres humanos, si hemos comprendido que todo sabe mejor cuando se comparte y cuando soltamos el egoísmo para poder ser doblemente felices.

¿En qué momento de tu relación estás? ¿Estás creciendo en una relación contigo mismo? ¿Ya tienes a una persona especial a tu lado?

Antes de reaccionar ante cualquier inconveniente, piensa que con quien lo harás será con la persona a quien amas. Nadie somos perfectos, pero todos podemos pulirnos un poco o un mucho día a día.

Cuando te disgustes con alguien, antes de responder sólo míralo fijamente a los ojos. Descubre de dónde viene su enojo y qué tan profundo podrías llegar a herirlo.

Ayer yo pude ver sus ojos llorosos y sentí cómo comenzaba a llover en mi desierto. Lo que hoy siento, ya es amor.

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7 Comentarios

  1. Raziel Cassán
    1 febrero, 2014
  2. Anónimo
    1 febrero, 2014
  3. MaRtUChiS
    9 febrero, 2014
  4. ERICK OLASCOAGA
    31 marzo, 2014
  5. Vero Munoz
    31 marzo, 2014
  6. Gibran
    3 mayo, 2014
  7. javier
    24 agosto, 2014

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