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¿Fiel o infiel por naturaleza? ¿Por convicción?

Cuando se trata de hablar de “fidelidad” siempre hay opiniones encontradas. Sin duda, cada quien se quedará con la suya y el tiempo nos la irá cambiando a todos. Al final, para eso es la vida: para hacernos subir y bajar, para ponernos en las dos caras de la moneda , para treparnos al viaje del orgullo, el rencor, el odio, el enojo y  muchas veces el deseo de venganza, y aterrizarnos en la comprensión de las cosas a través de la experiencia propia.

Empiezas una relación y si el enamoramiento es correspondido, entonces la emoción, la ilusión y la calentura se trapan a mil. Vas conociendo a la otra persona apenas por encimita y quizás te descubres diferente a como eras en tu relación anterior. Cada relación de pareja es distinta, nunca tiene sentido comparar, pero lo que sí vale la pena es analizar nuestras “expectativas” sobre el amor. Dicen que poner expectativas en otra persona causa sufrimiento, pero tampoco puedes hacer que te valga madres la actitud del otro. Al final, el camino del amor es un viaje entre dos y sólo los que logran entregarse, comprenderse y complementarse son los que sobreviven.

Antes que esperar algo de la otra persona, ¿qué esperamos de nosotros mismos? ¿qué esperamos de nuestra relación? ¿de qué manera estamos buscando nuestra paz y tranquilidad? Eso sí es más una tarea personal. Podemos vivir una historia de “dos” pero el cómo interpretamos cada momento, siempre es cosa de uno y de eso depende conservar una mente y un corazón sano.

Algunos buscamos una persona con quien compartir nuestra vida, con quien hacer “equipo” o “familia”. Alguien que sepa querernos en las buenas y en las malas y que se enamore más de nuestra esencia, de nuestro corazón, que de nuestra personalidad. La personalidad puede cambiar de un día para otro, pero lo que llevamos dentro no. Cuando tya estás en la edad de los TONES, por ahí de los 40, quizás te das cuenta que sigues buscando lo mismo de siempre, pero lo maravilloso es que quizás puedas darte cuenta que hoy tienes las herramientas que antes no tenías para poder conseguirlo.

Uno tiene que entregarse con todo para poder sanar el corazón de la otra persona, para, entre los dos, poder empezar a crear un terreno fértil, nuevo y único. Cuando te encuentras con alguien que ve el amor de la misma forma que tú, que espera lo mismo de una relación, entonces puedes decir que tienes el 50% del terreno ganado.

El estar en pareja no significa volverte santo, no significa que dejes de tener tus manías, morbos y debilidades, pero sí te ayuda a darte cuenta que quizás el no saber manejarlo es lo que no te ha dado la paz que has buscado anteriormente al lado de alguien.

A todos nos llega a pasar que cuando andamos solteros, de pronto pasamos por épocas de sequía en las que ni las moscas se nos paran. Bueno, bueno fuera que nada se parara porque entonces no habría mayor problema. Ja, ja. O bueno, quizás sí sería un gran problema. Ya saben a lo que me refiero. Pero de pronto empiezas a andar con alguien y pareciera “chiste cruel” que de pronto todos te voltean a ver y te coquetean. Todos y sobre todo, esos personajes que te gustan. Y entonces ¿qué haces?

Dicen los “ignorantes” que los gays somos más infieles y promiscuos que los heterosexuales. Mis propias “amigas” me han dicho que eso está por verse… Ja, ja. Lo que sucede es que es muy distinta la forma en la que se convive entre heterosexuales que entre homosexuales o bisexuales. Para empezar, yo me pregunto:
¿cómo actuarían los “bugas” (heteros), si compartieran baños, vestidores, regaderas, saunas y vapores con el sexo opuesto? Interesante pregunta, ¿no creen?

La tentación entre “gays” siempre está latente. Sin embargo, uno siempre tiene claro qué es lo que quiere de la vida y de una relacion de pareja.

Echemos a volar la imaginación, el morbo y armemos una historia “hot” para ver cómo reaccionaría cada quien.

El preámbulo es este:
Hace  poco que empezaste con tu pareja, están muy contentos conociéndose, le ponen muy a gusto y muy seguido, pero una noche, al terminar de hacer ejercicio enel gym, te metes a bañar y en las regaderas te topas con ese “wey” que te gusta y que lleva un rato ya echándote ojitos.

Continuación…

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2 Comentarios

  1. ZX
    3 marzo, 2014
  2. Miguel
    24 junio, 2014

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