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¿Fiel o infiel por naturaleza? ¿O por convicción?

Primera parte del post…

Hace  poco que empezaste con tu pareja, están muy contentos conociéndose, le ponen muy a gusto y muy seguido, pero una noche, al terminar de hacer ejercicio enel gym, te metes a bañar y en las regaderas te topas con ese “wey” que te gusta y que lleva un rato ya echándote ojitos.
De pronto los ojitos se le vuelven ojotes y te empieza a seguir. Te metes al vapor y no pasa más de un minuto cuando él abre la puerta, entra y se sienta al aldo tuyo. ¡Nervios! De pronto el calor que menos se siente es el del vapor… Pero bueno, hay más gente al rededor. Pero entonces, alguien confabula para que al mismo tiempo se levanten las tres personas que había en el lugar y se salgan. Ya sólo quedan en el cuarto caliente y brumoso tú y el otro personaje de los “ojotes”. ¡Más nervios! Se te queda viendo, sonríes y te levantas para caminar un poco o más bien “para hacerte wey”. Entonces te voltea a ver con cara de pervertido sexual y te dice: “te verías todavía mejor sin esa toalla”.  ¡Más, más nervios! ¿Qué haces? Es evidente que te gusta.
Acto seguido, se quita la toalla frente a ti y te deja ver todo. Entonces descubres que no sólo los “ojos” los tenía grandes. ¡Más más, más nervios! Tienes 3 opciones:

1- Te le echas encima porque podrías hacerlo perfecto

2- Te haces el estúpido y sales corriendo del vapor como “muchacha” correteada por un albañil. Ja, ja, ja

3- Le dices: A ver wey, tengo pareja. Entonces, no seas cabrón porque de que me gustas me gustas, de que se me antoja, se me antoja, pero no quiero echarlo todo a perder.

Yo me iría por la tercera. Ja, ja, ja. ¿Y tú?

Aquí es donde empieza a tomar forma eso de que “la fidelidad es con uno mismo”. Podrías aventarte aquel encuentro excitante de película porno, como segúramente lo hemos hecho en otras ocasiones y en ese momento tu pareja ni se enteraría, pero ¿qué no estamos buscando todos vivir contentos, tranquilos y en paz?

Un revolcón más no hace ninguna diferencia en nuestra vida. Claro, si es con protección, pero perder la oportunidad de poder “hacer vida” al lado de otra persona que te quiere y desea lo mismo que tú, sí puede hacer una gran diferencia. Y si sabes que la persona con la que estás podría ser tu “pareja” de muchos años, creeme que “traicionarla” no te lo perdonarías tan fácilmente. A mi me sucedió hace muchos años y apenas hace poco lo terminé de superar, porque esa magia que tenía con la persona no volvió a llegar hasta más de 10 años después.

Todos somos “calientes” creo que el sexo está un poco sobrevaluado y vivimos en una sociedad en la que la publicidad nos calienta las 24 horas del día. Pero ese no es pretexto.

Habrá quien diga: “no le des tanta importancia al sexo, a algo sin trascendencia, es algo natural, vívelo y listo”. Sí, yo ya pensé así muchos años y sólo en una forma me la pasé muy bien. Sin ambargo, a los casi 40 años seguía buscando con quién compartir mi vida y lo que sí me queda muy claro hoy es que quiero hacer las cosas distintas. No es que nada esté bien o mal. Es simplemente que de pronto te das cuenta que está de hueva seguir cometiendo los mismos errores. O más bien, seguir siendo la consecuencia de tus propias debilidades.

Nunca terminamos de aprender del amor porque es una magia que muta constantemente y nos sorprende de maneras distintas, pero si estamos empezando una relación con alguien, le vemos futuro y creemos que vale la pena, entonces seamos congruentes con nosotros mismos. Creo que en eso radica la verdadera libertad.  Empezar una relación de pareja con alguien sin ningún compromismo de por medio, es más, asumiendo que es una relación abierta, hoy no le veo mucho sentido. Entonces mejor tengamos “amigos con derecho”. Pero si aspiramos a crecer al lado de alguien, a verlo despertar a nuestro lado cada mañana, a abrir los ojos de madrugada y sentir su calor y vulnerabilidad, entonces tenemos que serle fieles a nuestros propios sueños, a nuestra propia tranquilidad y nuestro propio contrato.

Lo más importante es siempre la comunicación entre dos personas, el conciliar, el buscar la forma de hacerse sentir bien, queridos y protegidos. A estas alturas del partido tengo que decir que no se mucho del amor, pero ya no me da miedo sentirlo, darlo y descubrirme en él. Si, soy muy caliente, cachondo, morboso e inquieto y no quiero que se me quite porque sería matar mi esencia, pero resulta que con todo eso quiero sentirme libre, vivir tranquilo y ser feliz. En esas ando: viviendo, conociéndome, descubriéndome y experimentando de una manera distinta a la que lo hacía antes.

Si hoy estamos buscando algo es porque lo que tenemos no nos llena ¿o será más bien que no sabemos llenarnos de eso?

En cuestiones del “amor” siempre habrá mil preguntas y once mil respuestas. Lo importante es lograr ir respondiendo el cuestionario a lado de quien quieres sin dejar heridas que no puedan sanarse.

La pareja perfecta es aquella que logra descubrir su propia fórmula y la renueva cada que es necesario para poder seguir siendo felices juntos, para poder sentirse felices individualmente al lado del otro.

Claro, yo que cuento la vida desde mi propia trinchera. Mi pregunta es: ¿De verdad seremos tan diferentes los homosexuales, los bisexuales, heterosexuales y cuanta forma sexual pueda encontrarse?
Porque con el cuerpo todos hacemos cosas diferentes, ¿pero con el corazón?

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11 Comentarios

  1. Wilmar Mosquera
    18 enero, 2014
  2. Ricardo Espinosa
    20 enero, 2014
  3. Edu Poblano (@ChEPoblano)
    12 febrero, 2014
  4. francisco
    23 junio, 2014
  5. francisco
    23 junio, 2014
  6. Abraham Garcia
    25 junio, 2014
  7. Manuel Mayoral S
    11 febrero, 2015
  8. Gabriel
    26 enero, 2016
  9. Ramon Fernando Sanchez
    8 abril, 2016
  10. Jesse Jones
    8 abril, 2016

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