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De esas veces que te inventas estar enamorado…

Por primera vez siento algo que no quisiera escribir, que preferiría guardarlo para mi solito, pero mi otro yo me pone en las letras.
Me provocaste, me provocaste un poquito el amor desde aquella noche sin pudor, sin ropa, sin miedos, sin razón. Desde ese momento de tan cómodo silencio y tan estruendosa confianza.

Tus brazos, tu cuerpo, tus besos tan extrañamente sorprendentes pero no agenos. Yo como siempre, inventándome pretextos, historias y resistiéndome un poco a creer.

Pero al llegar a mi casa me di cuenta que algo había despertado en mi y me sentía distinto, lleno de contradicción y dulce confusión.

De pronto recordé tus caricias y tu conversación, esas historias de familia que me conmovieron. Hoy más me conmueve nuestra espontánea e inevitable confesión.

Se siente bonito estar y sentirse un poco más vivo que ayer aunque hoy estás un poquito más lejos que mañana. Te fuiste sin haber casi llegado y sólo tú sabes por qué, pero yo soy dueño de mi tiempo, mis sentimientos e ilusiones.

¡Que buenas horas te he utilizado trepándote a mi mismo barco y a la misma luna, gozando el roce de tu cuerpo reflejándose en el mar de los deseos más callados, de esos que al escucharlos, a uno mismo nos sorprenden!
Me aclaraste tus sueños y se iluminó mi noche. ¡Que cosa! Me río de mi mismo, de entrar escribiendo esto, pero me río y eso es lo importante. Siempre se agradece.

Hoy en la caminadora del gimnasio corría mientras escuchaba canciones que escogí especialmente para utilizarte, para imaginarte en mis historias, sentir emoción y trepar mi energía.
Algo sucedió que me enganchaste o más bien, me enganché yo solito, porque ando un poquito colgado de la nube. Poca sustancia, pero aún así, me siento mojado. ¡Ojalá que llueva!

Que inteligente me he vuelto…. Sacarle tanto provecho, ilusión y alegría a un sólo momento que en el cuerpo duro tan poco pero en la mente sigue disfrutándose…

Tenía que escribir esto y plasmar la emoción y el sentimiento. Ya puedo quitarle la pausa a la película y seguir viendo la tv, aunque también sigo viéndote a ti cada que parpadeo.

Muchas veces tan sólo nos inventamos historias porque algo dentro de nosotros necesita vivirlas. ¡Qué maravillosa capacidad de proveernos lo que necesitamos!
Lo más curioso es darnos cuenta de pronto, de las cosas que no sabíamos nos hacían falta. O más bien, que no nos atrevíamos a vivir.
Quizás no sea ni la primera ni la segunda opción y sólo signifique que siempre llega la persona precisa a nuestra vida en el momento exacto para movernos algo, para cambiarnos el rumbo y para recordarnos que todavía somos capaces de sentir muchas cosas.

De esas veces que te inventas estar enamorado simplemente porque deseabas y necesitabas sentirlo.

Así de cursi y de emocionado latía mi corazón sudando a chorros sobre la caminadora del gimnasio… Ja, ja #Vivalavida!

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8 Comentarios

  1. Hernán
    12 enero, 2014
  2. carlos ordaz
    27 junio, 2014
  3. ERICK OLASCOAGA
    27 junio, 2014
  4. Salvador Garcia Ortega
    10 marzo, 2015
  5. Anónimo
    10 marzo, 2015
  6. Ottavio Perez Cid
    10 marzo, 2015
  7. Anónimo
    2 marzo, 2016
  8. Anónimo
    2 marzo, 2016

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