Cuando Te Enamoras De Alguien Que Ni Es Príncipe Ni Es Azul

A lo largo de nuestra vida amorosa muchos experimentamos un profundo y gran amor por una persona que rompe el estereotipo del hombre con el que regularme estamos acostumbrados a relacionarnos, entonces nos hemos hecho la pregunta del millón: ¿Valdrá la pena realmente enamorarme de él? La respuesta es muy sencilla : sí.

Hoy en día el significado de la palabra novio(a) , queda muy corto para aquellos que decidimos explorar nuevos horizontes. Buscando un ser humano que comparta nuestra locura por la vida, que tenga la capacidad de asombro tan viva como un niño y la madurez suficiente para crecer en armonía, superando cualquier obstáculo de forma individual o en pareja.

Por años Disney nos vendió el cliché del “príncipe azul”, ya saben, aquel hombre con las características indispensables para ser nuestro amor perfecto: noble y valiente caballero montado en su brioso corcel, de tez clara y cara de ángel, armado con su arco y espada, de ondulante cabellera rubia, y sobre todo, bien acuerpado (ja, ja, ja, ja, ja,) eso es requisito indispensable para ser el chico de nuestros sueños. Pero cuando verdaderamente nos enamoramos, nosotros creamos nuestra propia versión de Príncipe Azul.

Esta imagen tan comercial, nos ha hecho olvidar que más allá de este modelo infantil del amor clásico, existen probablemente miles de hombres total y absolutamente dispuestos a emprender una aventura de amor real y duradera. Donde el verdadero sentido no sea solo estético y visual.

Muchos de ustedes se estarán preguntando lo mismo “De la vista nace el amor” y quizá tenga algo de verdad. En lo personal, siempre me he inclinado por cierto canon de belleza anglosajón, aunque como buen mexicano, mis novios han sido de chile, mole y pozole, y justo ahí en la diversidad de sabores y gustos es donde tiene la riqueza el amor.

La atracción juega un papel muy importante al momento de enamorarnos; puede ser su inteligencia, fuerza física, sensualidad o la caballerosidad con la que siempre te trata la que realmente termine por conquistarte, y cuando menos acuerdes ¡Puff! estas perdidamente enamorado de él.

Hay que vivir al máximo esta experiencia, teniendo siempre en cuenta la premisa suprema de cualquier relación:

“ todos somos una naranja entera y no mitades buscando ser completadas”

Una diferencia fundamental entre la utopía de los dibujos  animados y la realidad de la vida (que lo incluye TODO), es que cualquier persona de carne y hueso puede compartir su vida contigo y  ambas partes pueden decidir aprender el uno del otro, teniendo en cuenta sus diferencias y similitudes como seres humanos, reconociendo carencias y enalteciendo virtudes , con el propósito fundamental de cimentar una relación amorosa tangible y madura, fuera de hedonismos y banalidades.

Sí, podemos hacer realidad el sueño que teníamos desde niños, ahora depende solo de nosotros encontrar el verdadero amor, que no precisamente tiene que ser un galán de cuento de hadas, sino nuestra alma gemela, aquella que haga estallar en mil sonrisas nuestro corazón, que llene de alegría cada tristeza en nuestra alma y, lo más importante, un amor que te haga sentir único y especial.

¿Se han enamorado de alguien que ni ha sido un príncipe ni ha sido azul?

¡Cuenten sus experiencias! 

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