Cuando amaneces enamorado de alguien con quien soñaste.

Esos días en los que amaneces con el sentimiento y la emoción del sueño… Cuando es tan fuerte el anhelo, el corazón busca la forma de hacernos el regalo del momento más deseado.

¿Hasta qué punto llegamos a proyectar nuestros deseos más profundos, esos que muchas veces callamos por miedo a ser lastimados o descubiertos en nuestra vulnerabilidad?
Es increíble y maravillosa la sensación de despertar enamorado de alguien. El registro que podemos tener en la piel y el corazón de alguna relación o momento que atesoramos en el pasado, tiene la capacidad de revivirse con algún personaje a veces conocido y a veces ajeno a nuestra vida. Incluso puede ser con alguien con quien ni siquiera sintamos ninguna atracción física, pero que sí compartamos algo en común: un sentimiento, sensibilidad, una mirada melancólica, misteriosa y poderosa a la vez.
¿Te ha pasado? ¿Has revivido la química, la magia de estar enamorado dentro de un sueño?
Hoy amanecí casi flotando, con una sensación cálida muy especial. Porque me puedo enamorar de lo que veo, pero en el instante en el que logro conectar con lo que al otro hace imperfectamente humano, duplico mi emoción y deseo de estar vivo, me vuelvo su cómplice y empiezo a soñar en compartir un viaje de monstruos y duendes internos.

Porque en los cuentos siempre debe haber la imagen de un bueno y un malo, de alguien que nos haga correr y alguien a quien queramos alcanzar corriendo para poder abrazarlo y descansar, o bien, para poder abrazar y proteger. Cada persona nos inspira un sentimiento distinto, es un juego de polos opuestos que ayuda a darle sentido a nuestra realidad.
Es interesante, despertamos de un sueño conmovidos y hasta entusiasmados, pero nos dura poco. Y no porque el personaje protagonista pueda ser ficticio o platónico, sino porque de inmediato metemos la mente y el miedo empieza a contaminarlo todo  con el recuerdo de sensaciones dolorosas o desagradables. ¿Por qué nos costará tanto trabajo sacar de nuestro sistema todo aquello que nos lastima, nos limita y no permite que podamos sentirnos libres para empezar de nuevo?
Quisiéramos entrar en un sueño distinto para poder vaciar ahí ese temor y despertar bruscamente habiendo dejado todo atrás sin la posibilidad de encontrarlo de nuevo, ccon tal de volver a entregarnos fácil y confiadamente.
¡Miento! Porque cuando alguien llega a nuestra vida con la química y la fuerza suficiente que hace inevitable el encuentro, soltamos todo, incluso la razón y nos lanzamos al vacío. A lo que me refiero es a esa ingenuidad, esa tierna malicia inconsciente que sólo puede ser producto da la inexperiencia y que por lo mismo, se experimenta en la vida una sola vez, quizás dos.

¿Cuántos queremos enamorarnos, pero sin embargo, seguimos con el miedo hasta el cuello…? Y digo hasta el cuello porque los ojos no mienten, pero al corazón si podemos esconderlo.
Lo que sigo sin entender es: ¿Para qué?

Mi conclusión del sueño tuvo mucho que ver con la sensación que me da este video… acabo de sorprenderme al verlo.

 

¡Cómo admiro la sensibilidad, el arte de Leonel García!
Lo más curioso es que muy seguido me lo topo en un restaurantito que está a la vuelta de mi casa y mi perra “More” sale corriendo a saludarlo. Tipazo.
Le voy a mandar este “post” por twitter. Je, je.

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