Algunas razones por las que no encontramos la relación de pareja que buscamos…

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Creo que es normal que haya etapas en nuestra vida en las que nos revelamos ante muchas cosas. El hecho de ser “gays” a cada uno nos ha marcado de manera distinta. Crecemos y sin darnos cuenta, crece también dentro de nosotros cierto sentimiento de enojo, de rebelión al ser vistos como “freaks”, señalados, juzgados o siplemente, con menos oportunidades, posibilidades o privilegios que el resto de la sociedad. Crecemos con cierto rencor por dentro, pero la vida va pasando, nos enseña a vivir y nos va demostrando que para todos existe la felicidad, sólo que esta no es algo que se regala; uno tiene que aprender a “conquistarla”.

Las personas podemos nacer con más o menos privilegios pero eso no determina si seremos más o menos felices. La felicidad es una forma de ver la vida que se aprende superando obstáculos. ¿Cómo lograrlo? Conectándonos con lo que que llevamos dentro, con lo que cada uno somos para poder mantener el espíritu fuerte y poderoso. Ese espíritu que no es masculino ni femenino, simplemente es.

A donde quiero llegar con este post es a que pensemos qué tantos sentimientos encontrados hemos alimentado en nosotros, qué tanto rencor o enojo traemos dentro y qué tanto esto determina la manera en que nos comportamos, en que vivimos. Nos guste o no, la mayoría crecimos con ideales de familia, de pareja, de amor. En el fondo todos quisiéramos poder aspirar a ellos o más aún, poderlos vivir. La cuestión es que muchas veces nuestras acciones son las que nos alejan de nuestros mayores deseos.

Siempre me pongo a pensar de dónde surge mi forma de pensar, de sentir, de vivir. ¿Será simplemente algo natural en mi o será el resultado de cierta rebelión, enojo o protesta?

Creo que todo en esta vida es válido. Vivimos siempre lo que necesitamos para poder descubrirnos, para conocernos, para llegar a reconciliarnos con nuestras propias ideas. Cuando la gente vive tranquila, contenta y en paz, no existen tantas diferencias. Una persona contenta y tranquila vive feliz consigo misma, no vive peleada ni con ganas de ser diferente a nadie, simplemente experimenta la dicha de ser quien es.

“Heterosexuales, bisexuales, transexuales, lesbianas y toda posible sexualidad, late y vibra con un corazón igual”.

Hace unos días vi el video de este post y obvio, me encantó.  Como tanta gente, me sentí identificado. El video ha volado por las redes sociales y se ha vuelto un éxito. ¿Qué significará? Que en el fondo, muchos deseamos lo mismo y vivimos historias similares.

Vamos de cama en cama, de sexo en sexo buscando amor.  Todo llega siempre en el momento “correcto”, sin embargo, muchas veces nos perdemos en la búsqueda inconsciente, olvidándonos de quienes somos.

La vida es mucho más sencilla y simple de lo que parece. Pero crecemos con tantas resistencias y resentimientos, con tantos miedos e inseguridades, que llegamos a complicárnosla bastante. Lo importante es nunca olvidarnos de quienes somos y lo que deseamos en la vida, la razón por la que despertamos cada mañana, el motivo por el que hacemos todo lo que hacemos. Ojalá cada una de nuestras acciones tuviera una intención clara y fuera congruente. Seríamos más objetivos y sufriríamos menos.

Todos buscamos la relación “perfecta”. Y aunque esa “perfección” pueda significar algo distinto para cada quien, para que cualquier tipo de relación funcione siempre serán indispensables los mismos ingredientes: respeto, tolerancia, cariño, agradecimiento, paciencia, entrega, reflexión, congruencia y sobre todo, “auto-control” (libertad).

Estos ingredientes no son algo con lo que se nace, son nuestras mayores conquistas en la vida, el premio más grandes a nuestras más duras batallas. Por lo mismo, son el resultado de un corazón y un espíritu fuertes y vivos.

 

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Todos decimos que no encontramos a la persona que queremos, que nadie quiere comprometerse a nada. Sin embargo, en muchas ocasiones, somos nosotros los que no nos comprometemos con nosotros mismos, con nuestros ideales y sueños. Si lo hiciéramos, nos daríamos cuenta que nuestras acciones nos llevan en el sentido contrario a ellos y entonces podríamos retomar el camino y la dirección correcta.

¿Queremos naranjas? Sembremos naranjas. ¿Queremos amor? Cultivemos el amor. ¿Queremos sentirnos vacíos? Practiquemos lo que nos hace sentir vacíos. Somos libres para hacer de nuestra vida lo que queramos. Sólo hay que darnos cuenta si nuestras acciones nos llevan al lugar que queremos. Muchas veces queremos naranjas y nos la pasamos sembrando puros plátanos….

Lo tradicional, lo convencional quizás no esté tan mal. El problema es que nos hemos acostumbrado a ver sólo la forma de las cosas. Lo que se ve siempre genera resistencias porque todo está en constante cambio y evolución, porque todos somos diferentes. Pero la esencia de las cosas siempre es la misma.

Con respeto, tolerancia, cariño, agradecimiento, paciencia, entrega, reflexión, congruencia y sobre todo, con “auto-control” (libertad),  el amor puede crecer en cualquier tipo de relación sin importar la preferencia sexual.

“Estar en donde se está y valorar lo que se tiene es lo que nos lleva siempre al lugar correcto”.

¿Tú qué opinas?

 

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@SalvadorNop

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