8 Pequeñas Diferencias Que Ponen En Peligro El Amor

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diferencias en pareja al vivir juntos

Estos son algunos pequeños detalles pueden poner el peligro una relación de pareja cuando viven juntos:

¿Le gustan los perros o no?

¿Es vegetariano o carnívoro?

¿Le gusta el reguetón o el rock?

¿Ronca o no?

¿Se duerme temprano o tarde?

¿Come picante o no?

¿Es religioso o ateo?

¿Es de izquierda o de derecha en la política?

Creo que todos sabemos lo difícil que puede ser convivir en pareja (al menos los que ya han tenido esa experiencia), pues son muchas las cosas que involucran una relación sentimental. La convivencia diaria es complicada y pasara algún tiempo para acostumbrarte a los hábitos de tu pareja. Si a eso le sumamos diferencias culturales y religiosas, el problema se vuelve más complicado. Pero como dicen por ahí, no hay nada que el amor (y yo agregaría: la paciencia y tolerancia) no resuelva.

diferencias en pareja al vivir juntos

Recordemos que estamos en un mundo globalizado, donde las fronteras se cruzan fácilmente y donde por distintas razones personas de todas partes del mundo se encuentran y terminan formando parejas. Esto involucra tener contacto con tradiciones, costumbres y hasta valores desconocidos que por una parte pueden enriquecer la vida de pareja, pero para otros casos pueden perturbarla.

Pero… ¿cómo hacemos para que este tipo de situaciones no sean causa de conflictos?

Antes que nada, como en cualquier situación, independientemente de la nacionalidad, hay que tener en cuenta el respeto a la identidad y personalidad de tu pareja.

Asumamos que después de la familia, el amor a la tierra ocupa un lugar importante en los afectos de una persona, casarse o vivir en pareja con una persona de otro país es estar dispuesto a compartir con esa persona el amor por su patria, sus costumbres y hay que evitar cualquier comentario que pueda ofender su orgullo nacional.

Las tradiciones y costumbres de un país son parte esencial de la identidad cultural de una persona y a su vez, la cultura es la forma como una persona expresa su alegría, su fe, su tristeza o su honor… es decir su identidad.

Créanme que la forma como aprieta el tubo de la pasta dental, la manera como duerme, que si ronca, que si es desordenad@ o si se tira gases, si le gustan los animales o no… son cosas por las que todos pasamos y que con el tiempo terminamos por acostumbrarnos, hasta cierto punto son cuestiones de convivencia, pero dejar de ser mexicano, venezolano, colombiano o cualquiera que sea tu nacionalidad, es imposible.

Lo más importante es establecer acuerdos sobre el estilo de vida que la pareja adoptará y el lugar que se le va a dar a las tradiciones y formas de ver la vida.

diferencias en pareja al vivir juntos

Por ejemplo, en mi caso lo más difícil fue acostumbrarnos a el tipo de alimento que se prepara en casa, pues él no disfruta la comida picante y es muy poca la comida mexicana que le gusta, pues a parte de tener muy arraigado el gusto por la comida típica de su país, no le gusta la carne roja. Lo mismo mi caso, que si algo disfruto enormemente es la comida típica de mi país y soy carnívoro. Al final encontramos un balance que nos permite disfrutar de una comida en casa. Adopte ciertas costumbres más saludables en cuanto al tipo de proteínas en los alimentos, pero siempre con el toque mexicano, poco a poco él también ha aprendido a tolerar un poco el picante. Digo es un ejemplo que a lo mejor se lee tonto, pero confieso que muchas veces fue detonante de discusiones fuertes. Ahora imaginen diferencias religiosas o culturales… sobre todo en parejas que planean tener hijos y que deben decidir qué tipo de educación inculcarles…. Hay que hablar y mucho, ceder otro tanto y no ver estas diferencias como un obstáculo o problema, sino como un elemento que sume a la educación y cultura de sus hijos.

En conclusión, mientras las fronteras de la mente y el corazón estén suficientemente abiertos a aceptar la diferencia y compartirla, matrimonios entre personas de distintos países son no solo posibles, sino muy enriquecedores.

En lo personal sé que eso es así y es también la ocasión para aprender que, como toda relación, la clave es apoyarse en los elementos en común y no dejar que las diferencias culturales se vuelvan el centro de nuestra atención o de nuestras discusiones.

 

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Me llamo Luis Carlos Sáenz Navarrete, nací el 11 de agosto de 1977 en un poblado muy pequeño del estado de Campeche. Crecí en medio de un ambiente familiar muy conservador, influenciado más por la época en la que me tocó crecer. Desde muy pequeño demostré habilidades para el dibujo, el diseño y la fotografía y aunque me he dedicado siempre a trabajos administrativos, nunca he dejado de explorar mis gustos y capacidades creativas. Aunque creo que ha llegado el momento de dedicarle más tiempo a lo que realmente disfruto. Llevo casi año y medio de feliz matrimonio con un Venezolano que me ha dado otro sentido a mi vida y que me ayudado a priorizar lo que para mí debe ser importante. Actualmente mis objetivos van enfocados en actividades que realmente disfruto.