Chavela Vargas: Vida y Obra. La Película

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Para agosto de 2018 se ha anunciado el estreno comercial en México de “Chavela”, un documental que retrata la vida y obra de la mítica Chavela Vargas (1919-2012), una de las máximas exponentes de la música mexicana. El documental, dirigido por Catherine Gund y Daresha Kyl, toma como base una entrevista inédita realizada a Vargas hace más de veinte años. Hoy en día, a casi seis años de su partida de este mundo, nadie puede ignorar el legado de Chavela, y menos aún reconocer su influencia e impacto dentro del género de la música mexicana, pero también como un ícono incuestionable de la cultura LGBTTTI.

En este espacio, hablaremos un poco de la vida y obra de la mítica “Chamana”.

Isabel Vargas Lizano nació el 17 de abril de 1917 en Heredia, Costa Rica. Si, para aquellos que quizá lo ignoren, Chavela no nació en tierras aztecas, pero como ella misma lo exclamaba:

“Los mexicanos nacemos donde se nos da nuestra ching@da gana”.

En su infancia padeció de poliomielitis, además de sufrir la indiferencia y abandono de parte de sus padres, criándose la niña con unos tíos.

A Chavela siempre le gustó cantar. Como en su país no encontraba oportunidades, emigró a México antes de cumplir 15 años de edad. Hablar de datos y fechas exactas en la vida de Chavela es una tarea un tanto imposible. Ella misma cambiaba fechas y agregaba o quitaba detalles de su vida según la entrevista o según su estado de ánimo. Pero un hecho que si es incuestionable, es su célebre amistad con el gran cantautor mexicano José Alfredo Jiménez. Vargas y Jiménez tuvieron una amista entrañable y fueron compañeros de parranda y andanzas durante muchos años. Se cuenta que cuando José Alfredo murió, Chavela llegó  ebria cantando y llorando. Cuando intentaron sacarla del velatorio, Paloma, la viuda de Jiménez exclamó: “Déjenla, que está sufriendo tanto como yo”.

La popularidad de Vargas creció en la década de los 1950s. En esa década actuó en Acapulco, en el Champagne Room y en el restaurante La Perla. El estilo musical de Chavela Vargas era muy distinto al de las otras cantantes folclóricas mexicanas. Y es que Chavela más que cantar, gozaba y sufría las canciones.

En sus interpretaciones las notas y los tonos pasaban a segundo término. Chavela hacía suyas las canciones y las llenaba de un sentimiento tan profundo que conmovía a cualquiera. Sobre esto cabe citar la frase que la actriz francesa Jeanne Moreau dijo a Pedro Almodóvar al presenciar el recital de Chavela en L’Olympia de Paris: “No hace falta que me traduzcas lo que canta, por qué la entiendo perfectamente”. Y es que ese estilo desgarrador de Chavela para interpretar las canciones podía gustar o no, pero nuca pasaba desapercibido.

Pero a pesar de su éxito relativo, Chavela estuvo un tanto marginada del ambiente artístico mexicano. De hecho, su primera grabación musical formal se realizó hasta inicios de los 1960s. De la juventud de Chavela solo existen unos cuantos discos grabados. Tal vez a ello contribuyera su condición homosexual. Chavela vestía como hombre, se comportaba como hombre, se emborrachaba como tal y nunca cambiaba el género en las canciones. Ella siempre le cantó a la mujer. En la presentación de su primera grabación se negó a portar un vestido strapless y usar zapatillas. Salió solo con su mítico poncho rojo y su guitarra. En los años 1960s sus apariciones se limitan a programas de televisión musicales, presentaciones en el Teatro Blanquita o el Terrazza Casino y a una aparición el la gran película “La soldadera” (José Bolaños, 1966), junto a Silvia Pinal.

El alcoholismo y la soledad, que casi siempre van de la mano, terminaron por llevar a Chavela al “boulevard de los sueños rotos” (que era el nombre de una cantina que Chavela frecuentaba en su retiro y que luego inspiró a Joaquín Sabina en el tema musical que le dedicó). Durante veinte años no se supo nada de ella. Muchos incluso creyeron que había muerto. Chavela afirmó que una familia indígena la alojó en su peor momento y le regreso la salud.

Pero a principios de los 1990s, Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez rescataron a Chavela del anonimato y la llevaron a actuar al mítico cabaret El Hábito de Coyoacán. Es allí donde un empresario español la convence de dar un recital en su país. Allí la descubre Pedro Almódóvar y la magia resurge. Chavela regresa como el Ave Fénix. Y no solo México, sino también España, Francia y otros países más, vuelven a rendirse ante La Chamana. La sala L’Olympia de Paris le abre sus puertas, así como también el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México (que para ella era el escenario más importante del mundo). Con más de 80 años se presenta también el  Carnegie Hall de Nueva York.

Chavela resurge no como una reliquia o curiosidad del pasado, sino que se convierte en un símbolo, en un icono. En ella se aprecia la revaloración y el respeto por la música mexicana. Chavela es además es tomada como un símbolo y estandarte de la homosexualidad femenina y en una guerrera más en el triunfo de la igualdad y el respeto del colectivo LGBTTTI.

Y si en el pasado tuvo a José Alfredo, Álvaro Carrillo, Agustín Lara, Pablo Neruda, Picasso, Federico García Lorca, Gabriel García Márquez o Frida Kahlo rindiéndole tributo, ahora una nueva generación de figuras como Joaquín Sabina, Almodóvar, Miguel Bosé, Joan Manuel Serrat o Luz Casal le rinden pleitesía.

De sus amores, se suele siempre relacionarla con Frida Kahlo (de quién fue huésped distinguida en la Casa Azul de Coyacán en los años 1950s), pero Vargas afirmó haber estado enamorada de la coleccionista de arte Dolores Olmedo y que amaneció en la cama con Ava Gardner en una de las bodas de Elizabeth Taylor en Acapulco. Famosas también fueron sus relaciones con con las actrices Arabella Arbenz y Noelia Noel. Esta última, en una brutal pelea, le cortó a Chavela su larga trenza.

Aunque La Chamana no quería morir en domingo (no quería ser imprudente con la gente), la muerte la sorprendió el domingo 12 de agosto de 2012. Su muerte se anunció en su cuenta de Twitter con las siguientes palabras:

“Silencio, silencio: las amarguras volverán a ser amargas… se ha ido la gran dama Chavela Vargas”

No dejen de checar el documental sobre Chavela Vargas que, como se mencionó en las primeras líneas, se estrenará en agosto próximo en todo México…su México querido.

LECTURA SUGERIDA:

*Chavela Vargas / José Calles Vales: “Y si quieren saber de mi pasado” (2002), Editorial Aguilar.

 

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31 años, Habitante de la Ciudad de México. Contador profesional de historias. Amante incondicional y apasionado del cine, la música, el teatro y los animales. Con una debilidad y fijación especial por el fascinante mundo de la Cultura Pop.