Testosterona: el discreto encanto del soft-porno. Película gay.

Un clásico del cine gay, una aventura amorosa en Buenos Aires. Dos hombres, dos bellezas. Adaptacion la novela del mismo nombre, de James Robert Baker, dirigida por David Moreton, en 2003.

Una encantadora pareja de treintañeros, cómodamente instalados en Los Ángeles, se quiebra: sin razón aparente, Pablo (Antonio Sabato Jr.) desaparece. Dean (David Sutcliffe) lo ubica en su país de origen, Argentina, y vuela a Buenos Aires. En la ciudad porteña, realiza la búsqueda de su pareja y lo que va descubriendo es una serie de sorpresas sobre los prejuicios de su madre (Sonia Braga) y del resto de su familia, quienes habían fraguado planes muy distintos para el hijo predilecto, a quien nunca visualizaron viviendo en Estados Unidos, en relación libre y apasionada con un escritor de comics.

Sutcliffe, como eje del filme, es uno de esos hombres magnéticos, irresistibles, que volverían gay al macho más recalcitrante, o por lo menos le moverían el tapete haciéndolo preguntarse en su fuero interno sobre cómo sería estar entre los brazos de semejante caballero.

La película podría catalogarse como un soft-porno, de un erotismo que, para quienes pidan escenas explícitas, resultará decepcionante, pero que indudablemente mantiene el interés del espectador que guste del atractivo de los protagonistas.

Asimismo, Testosterona es una alternativa cinematográfica ante las producciones que retratan el hombre homosexual como la encarnación de la loca, del cliché de las plumas y los colores escandalosos. Desde el título, se destaca el elemento de masculinidad que caracteriza a los dos personajes, haciendo pensar al espectador en cuál será la preferencia sexual de sus compañeros de trabajo, tan heteros y cerveceros.

La película retrata un Buenos Aires indiferente, contenido, neutro, que pretende ser un marco idóneo para el ambiente internacional y sofisticado de la historia, y en buena medida se logra ese tono, aunque también se desperdician las posibilidades que la ciudad ofrece al ser la capital mundial del tango (¿o es que hay algo más sexy que dos hombres bailando Milonga de mis amores?)

Una película que, más que la relación amorosa, relata el desencuentro de una pareja, una ruptura que da pie al viaje y a una especie de cacería, un juego que tiene mucho de erótico: un desesperar al macho, al dominante, un hacerse el invisible para desesperar las hormonas y exacerbar el deseo. Un viaje que hace que el protagonista se enfrente a sí mismo, en la soledad de un cuarto de hotel, en la soledad de las calles de una ciudad ajena, y que tendrá como recompensa no la reconciliación, sino la experiencia ganada, la maduración y la autoafirmación.

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y Moovz

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2 Comentarios

  1. Anónimo
    9 noviembre, 2015
    • Rodrigo Cortez
      9 noviembre, 2015

¿Cómo ves?