Un Polémico Episodio Gay En La Historia De México

Aprovechando que estamos en el mes patrio y con motivo del pasado aniversario 217 del inicio de la lucha por la Independencia de México, vale la pena hablar un curioso episodio ocurrido gay en la historia del país a principios del siglo XX: el famoso Baile de los 41 (¿o 42?).

Este episodio es recordado como uno de los más polémicos y controvertidos escándalos del México contemporáneo. Quedó grabado también como un punto de referencia de la historia LGBTTTI del país. ¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Por qué caló tanto en la sociedad? ¿Qué misterios lo envolvieron? En este artículo indagaremos un poco al respecto.

Todo sucedió la noche del 18 de noviembre de 1901 en la Ciudad de México, en plena época del Porfiriato (periodo de la historia de México cuando Porfirio Díaz fue presidente), en la calle de La Paz (hoy Ezequiel Montes), en la colonia Tabacalera.

Una redada policiaca irrumpió en una casa ubicada en dicha dirección, donde se realizaba un “baile de invertidos”. Cuarenta y dos caballeros bailaban y convivían. El escándalo se derivó del hecho de que 19 de dichos caballeros se encontraban vestidos de mujer. La identidad de dichos señores nunca fue revelada, pero en ese baile se encontraba gente muy importante de la sociedad y política mexicana. La prensa de la época se dio vuelo difundiendo la escandalosa nota. El título que la prensa puso a este colorado episodio fue El baile de los 41 maricones. Sin embargo, como ya se mencionó, en dicho asunto intervinieron 42 caballeros. La identidad del involucrado numero 42 fue oculta porque se trataba ni más ni menos que de Ignacio de la Torre y Mier, yerno del presidente Díaz, quién estaba casado con su hija mayor, Amanda Díaz, que dicho sea de paso, era la consentida del Señor Presidente. Obviamente por consideración al mandatario, a su yerno le fue permitido emprender la graciosa huida durante la redada.

Se dice que en su diario Amanda Díaz anotó que su padre le escribió para contarle este bochornoso incidente de su marido y tratar de prevenirla sobre los “gustos” y “mañas” de su cónyuge. Sobre las costumbres de Nacho se han especulado muchas cosas. Los más atrevidos han sugerido que incluso alrededor de 1906, Nacho pudo haber sostenido un tórrido romance con el héroe de la Revolución Mexicana, el General Emiliano Zapata El Caudillo del Sur. Sin embargo, como se ha mencionado, esto no pasa de ser un rumor. A nadie le consta que realmente ocurrió. Nacho falleció en Nueva York en 1918 mientras le practicaban una cirugía de hemorroides, y no falto el perspicaz (e ignorante) que sugirió que este padecimiento era consecuencia de sus supuestos gustos homosexuales.

Lo que se puso en evidencia en este curioso episodio fue que en las altas esferas de poder del Porfiriato existía una llamada Mafia Rosa, la misma que se dice sigue existiendo en el mundo de la política a nivel mundial. Obviamente el gobierno intervino para salvaguardar la identidad de muchos de los ilustres involucrados. La cuestión es que los detenidos fueron sometidos por el ejercito y aquellos poco influyentes que no pudieron negociar su libertad, fueron condenados  a trabajos forzados en aquel horrible  cuasi campo de concentración ubicado en Valle Nacional, Oaxaca, el llamado Valle de los Miserables.

Este episodio de la historia dio como resultado una curiosidad de la cultura popular mexicana, que relaciona el número 41 con la homosexualidad, tanto de manera despectiva, como también humorística. El mismo colectivo LGBTTTI ha tomado el número 41 como una especie de símbolo.

Algo a destacar de este controvertido suceso, son los excelentes y simpáticos grabados realizados por el caricaturista mexicano José Guadalupe Posada, que ilustro el hecho en diversos medios impresos, donde no faltó aquel que escribió también poemas y coplas subidas de tono.

Ahora, a más de un siglo de aquel polémico episodio, la gente ya no tiene que realizar este tipo de bailes clandestinos. Ahora, por suerte, existen lugares y establecimientos como antros, clubes de encuentros, saunas, cafés, bares o restaurantes, donde la comunidad puede expresarse libremente sin que la policía viole sus derechos. ¿Se imaginan redadas como estas en esta época, en plena Zona Rosa o Condesa? Toda la policía capitalina no sería suficiente para detener a tanto “invertido”. ¡Que suerte vivir en esta época!

 

LECTURA SUGERIDA:

*Eduardo A. Castrejón (seudónimo: Gral. Mariano Ruiz Montañés): Los cuarenta y uno: novela crítico-social Ed. Tipografía Popular, México, 1906 (reeditada en 2010).

Nos leemos en este espacio la próxima semana!!!! No olviden dejar sus comentarios y compartir en sus redes!!!!

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