rosa carmina y la censura lesbica en el cine mexicano

Rosa Carmina y dos ejemplos de censura homosexual en el Cine Mexicano.

*El Cine Mexicano vivió una esplendorosa “Época de Oro” en los años 1940s y 1950s del siglo pasado.

*Uno de los géneros más populares de esta “Época de Oro” fue el llamado Cine de Rumberas, un género cinematográfico exclusivo de México y cuyas estrellas principales fueron las bailarinas de ritmos afroantillanos conocidas como “Rumberas”.  Ellas encarnaron por antonomasia a las damas de la noche, pecadoras y devoradoras de hombres en la cinematografía mexicana.

*Rosa Carmina “Su Majestad La Rumba”, de origen cubano, fue una de las estrellas principales de este singular género cinematográfico y una de las mujeres más bellas y deslumbrantes que han aparecido en el espectáculo de Habla Hispana.

Desde su debut en la industria fílmica mexicana en el año de 1946, Rosa Carmina se convirtió en una de las figuras más populares del espectáculo nacional. Y no es para menos, imaginen el impacto que podría causar  un mujerón de 1.77 m de estatura, de abundante cabellera negra, dueña de marcadas y pronunciadas curvas y un sexy lunar junto a la boca. El responsable de incorporar a tan deslumbrante ejemplar femenino en la industria fílmica nacional fue el controvertido “genio incomprendido”, “Rey de los Gángsters” y fabricante de “Diosas Tropicales” que fue el actor y cineasta Juan Orol.

De fuerte presencia escénica, extraordinaria en los bailes que interpretaba y dotada de un sex appeal y charme que opacaba a sus co-estrellas cinematográficas, Rosa Carmina completó una versátil carrera que abarcó cine, teatro y televisión en prácticamente todos los géneros: melodrama, comedia, cine de terror y fantasía, cine musical, películas rancheras, el Film Noir  y por supuesto, el Cine de Rumberas .

Y aunque muchos no lo sepan, Rosa Carmina fue figura central de dos historias que ejemplifican a la perfección la perspectiva que tenían, tanto el cine como el público mexicano, en cuanto al tema de la homosexualidad, uno de los temas más “escabrosos” para la censura que imperaba en la industria fílmica de la época.

A mediados de los 1950’s, Rosa Carmina fue invitada a protagonizar una película en la que ella y la gran sex symbol del Cine Francés Vivianne Romance interpretarían a una pareja lésbica que viviría un tórrido romance en el marco de la Riviera Francesa. Rosa Carmina sería una sensual estrella de un circo y la Romance una misteriosa aristócrata. El interesante, pero atrevido proyecto nunca se concretó.

Años después, la actriz recibió otra oferta de parte del cineasta Ismael Rodríguez para protagonizar una película en la que ella y la gran actriz Ofelia Guilmáin interpretarían a otra pareja homosexual. La película, además mostraría audaces escenas entre ambas actrices en un jacuzzi. El proyecto tampoco se concretó.

Hubo varias razones para la cancelación de ambos proyectos. La principal en ambos casos, fue la imagen que Rosa Carmina proyectaba entre el público mexicano: una imagen “familiar” y “blanca”. Por sorprendente que parezca, la actriz perteneció a una época donde las estrellas de cine eran adoradas como ídolos populares, ganándose el cariño fiel de un público que las adoptó como “suyas”.

Tocar temas “escabrosos” como la homosexualidad, hubiera significado romper y transgredir la perspectiva que el público guardaba de “su” estrella.  Es curioso, pues muchas veces la gente solemos confundir la verdadera personalidad de estrellas como Rosa Carmina, que no tiene absolutamente nada que ver con el mito cinematográfico de la femme fatal, “Reina de los Gángsters”  y pecadora que encarnó durante muchos años en la gran pantalla.

En 1992, Rosa Carmina puso fin a una carrera que abarcó 45 años  del mundo del espectáculo. Como las grandes, su retiro fue abrupto, sin declive. Se retiró del medio cuando el público aún la tenía presente a través de la televisión. Hoy en día, la actriz vive sus años dorados con toda la categoría de una gran estrella en Barcelona, España. Y para los que tengan duda (y lo digo porque me consta), no ha perdido ni un ápice de esa belleza criolla que se quedó grabada con hierro en la mente del público hace 71 años.

LECTURA SUGERIDA:

*Fernando Muñoz Castillo: “Las Reinas del Trópico (María Antonieta Pons, Meche Barba, Amalia Aguilar, Ninón Sevilla & Rosa Carmina)”. Ed. Grupo Azabache, 1993.

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