Miroslava: El misterio detrás de su muerte

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El Cine Mexicano vivió una esplendorosa época de oro en las décadas de los 40’s y 50’s del siglo pasado. En ese periodo, la industria fílmica mexicana fue muy poderosa y generó un star system tan poderoso como Hollywood. La pantalla grande se inundó de grandes bellezas, muchas mexicanas, y otras más de importación extranjera. Una de esas beldades de importación fue la deslumbrante Miroslava.

Miroslava Sternova Beková nació en Praga, República Checa, el 26 de febrero de 1955. La infancia de Miroslava estuvo fuertemente influenciada por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Varias fuentes afirman que la joven y su familia estuvieron confinados en un campo de concentración nazi. De allí que varias fuentes afirmen que la futura actriz padecía de un terror absoluto a la oscuridad y entraba en crisis cuando había apagones, pues le recordaban los horrores de la guerra que ella vivió. Con sus padres, Miroslava llega a México a principios de los años 40s luego de peregrinar por varios países europeos. Su madre muere de cáncer en México en 1945. Su padre, el Dr. Stern, envió a Miroslava a estudiar un tiempo en los Estados Unidos. Se dice que allí la joven tuvo su primer intento de suicidio por una decepción amorosa.

De regreso en México, es invitada a participar en el famoso baile del Country Club de la capital mexicana. Allí es nombrada reina y llama la atención de la prensa y productores de cine gracias a su bello rostro de muñeca de porcelana. Debutó en cine en 1946 en el filme “Bodas trágicas”, y de allí comenzó una carrera cinematográfica que se prolongó nueve años. Alternó con las figuras más destacadas del cine nacional, tales como “Cantinflas” en “¡A volar joven!” (1946), Pedro Armendáriz en “Juan Charrasqueado” (1948), Dolores del Río en “La casa chica” (1950), Jorge Negrete en “La posesión” (1951) y Pedro Infante en “Escuela de vagabundos” (1954), solo por mencionar algunos. También filmó tres películas en Hollywood. Su última cinta fue “Ensayo de un crimen” (1955), donde trabajó a las órdenes de Luis Buñuel.

Y aquí comienza la trágica historia. En 1945, Miroslava se casó con el aristócrata Jesús Jaime Gómez Obregón, pero su matrimonio duró poco debido a la homosexualidad del muchacho. Varias fuentes afirman que Miroslava vivió un apasionado romance con el torero español Luis Miguel Dominguín (padre de Miguel Bosé) en un viaje a España a principios de los 50s. Pero muchos afirman que el romance fue vanal y nadie esperaba que hubiera marcado a la joven de una forma especial. El jueves 10 de marzo de 1955, poco después de terminar la filmación de “Ensayo de un crimen”, Miroslava fue encontrada muerta por una sobredosis de barbitúricos por su ama de llaves en su residencia en la calle de Kepler, en el barrio de Polanco de la capital mexicana. La versión romántica y trágica que se difundió fue que la joven se mató por amor, al enterarse que Dominguín se casaba con la actriz italiana Lucía Bosé, ya que entre sus manos se encontraba una foto del torero con un mensaje de despedida de la actriz.

Aquí viene la parte macabra de la historia: Muchas fuentes niegan que Miroslava se mató de amor por Dominguín. Una de ella fue la actriz Katy Jurado, amiga de Miroslava. Katy decía que ella llegó a la casa de Miroslava antes que la prensa y que la foto que sostenía en las manos era de “Cantinflas”. Jurado decía que la representante artística Fanny Schatz cambió la foto para no dañar la imagen pública del comediante mexicano. Otras fuentes dicen que fueron las actrices Amanda del Llano y Ninón Sevilla las que cambiaron la foto. Ellas fueron las primeras en llegar a la casa de Miroslava. Algunas fuentes más audaces afirman que Miroslava en realidad mantenía un romance lésbico con Amanda del Llano. En esa misma línea, otra teoría dice que la foto que tenía Miroslava en sus manos no era de Domiguín ni de “Cantinflas”, sino de Ninón Sevilla. Se dice que la letra de la foto de Dominguín no era de Miroslava, sino de Ninón. La Sevilla montaba en cólera siempre que le tocaban el tema de Miroslava y nunca quiso ahondar en ese tema.

Otra teoría sobre la muerte de Miroslava la dio el actor Fernando Casanova. Casanova afirmaba que en realidad Miroslava no murió en su casa. Todo fue un montaje y que la actriz murió de una sobredosis de cocaína en un avión que regresaba de Monterrey a la Ciudad de México. Miroslava había viajado a Monterrey para una “fiesta” privada de empresarios con otras actrices…¿será?


Sea cual sea la verdad, Miroslava y su trágica y prematura muerte se han convertido en uno de los grandes mitos del Cine Mexicano. Su rostro aún es recordado y admirado como uno de los más hermosos que han surgido en el espectáculo mexicano. En 1993, a manera de homenaje, el cineasta Alejandro Pelayo filmó una conmovedora biopic sobre la vida de la actriz, quién fue interpretada por la actriz y vedette francesa Arielle Dombasle.

No dejen de echarle un ojo, y si tienen oportunidad, alguna vez, miren alguna película de Miroslava y contemplen ese rostro, rodeado de un aire melancólico, que la hacía realmente fabulosa.

LECTURA SUGERIDA:
*Guadalupe Loaeza: “Miroslava” Ed. Cal y Arena (1990).

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