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Los burdeles gay y un escándalo en la realeza británica

Hoy en día, la existencia de bares gay alrededor del mundo son algo bastante común y en general bastante tolerado en las sociedades occidentales (también en algunos lugares de Oriente como Tailandia y la India). Los famosos “clubes de encuentro”, que ahora son tan habituales en la mayoría de las grandes megalópolis modernas, tienen sus orígenes en la antigua Grecia. Pero en los siglos XVIII y XIX en Inglaterra, específicamente en Londres, hubo un gran auge de estos sitios de encuentro para personas LGBT. Eran las denominadas “Molly Hose”, que significa algo así como “casa de maricas”.

La forma en que operaban estas casas no dista mucho del modus operandi de un bar gay contemporáneo. Los varones se reunían en estos sitios para conocerse, charlar, beber y obviamente para ligar. Eso sí, en completo secreto, pues en ese momento la ley castigaba con pena de muerte las relaciones homosexuales. Por lo general estas casas eran “regenteadas” por un travesti.

Los lugares donde se registra una mayor cantidad de “Molly Houses” eran barrios londinenses como Covent Garden o el St. James’s Park. La existencia de estas casas era “tolerada” hasta cierto punto por las autoridades, que preferían hacerse de “la vista gorda”, pues obviamente había gente muy importante del gobierno, la nobleza y hasta del clero que frecuentaba este tipo de lugares. Se dice también que en las “Molly Houses” se realizaban cierto tipo de rituales, como “ceremonias de matrimonio” entre los clientes. El travestismo era también permitido dentro de estos sitios.

La “Molly House” más famosa fue la de Mother Clap (seudónimo de Margaret Clap), una mujer que operaba en la calle de Field Lane, en el barrio de Holborn. En 1726, una redada en este lugar provocó que tres hombres fueran ejecutados en la horca por el delito de sodomía.

En el siglo XIX, específicamente en el año de 1889, ocurrió uno de los escándalos más sonados relacionados con una “Molly House”. Es conocido como “El escándalo de la calle Cleveland” y alcanzó grandes dimensiones en los medios debido a que uno de los involucrados era el Príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence (apodado Eddy por sus más allegados), hijo de Eduardo, el Príncipe de Gales y nieto de la muy puritana y recatada Reina Victoria.

La “Molly House” en cuestión, se ubicaba en la calle de Cleveland, en el barrio de Fitzrovia. El dueño del burdel era un tal Charles Hammond. El escándalo se desató cuando el agente de la policía Luke Hands encontró a un joven trabajador de telégrafos con dinero en el bolsillo, pues en ese entonces se prohibía  a los trabajadores de este rubro llevar dinero consigo, a riesgo de que se mezclara con el de los clientes. El jovencito fue cuestionado y finalmente reveló la existencia del burdel. Y es que varios de los sexoservidores de Cleveland trabajaban en el día como empleados de la oficina de telégrafos.

Sin embargo, cuando la policía acudió al lugar para clausurarlo, Hammond había escapado. Aparentemente uno de los jóvenes de telégrafos (que también trabajaba en la casa), logró prevenirlo antes de que la justicia llegara. Lo cierto es que a partir de ese momento comenzó una aguda “cacería de brujas” por todo Londres dirigida hacía la distinguida lista de clientes de la casa de Hammond. El escándalo se desató al revelarse los nombres de varios duques, coroneles y gente de la nobleza que eran asiduos del lugar. Las investigaciones profundizaron más hasta que finalmente salió a la luz el nombre de Su Alteza Real el Duque de Clarence. Entonces, mágicamente la prensa calló y el caso fue abandonado poco a poco. Se acusó al gobierno de haber tapado el escándalo, e incluso el tema llegó hasta el Parlamento. Todavía, años después,  el caso se llegó a mencionar en ciertos círculos. Incluso el escritor Oscar Wilde menciona el asunto en su clásica novela El retrato de Dorian Gray.

Pero el caso de Cleveland no fue el único de los escándalos en donde se vio involucrado el mencionado principito. Su vida “disipada” molestaba a su abuela, y lo de “disipada” se refería más que nada a sus gustos eróticos bisexuales.  También se le acusó de ser sumamente sádico y violento. A Alberto Víctor le gustaba mucho la cacería, y cuentan sus más allegados que gustaba de desollar personalmente a los ciervos y otros animales que cazaba y que hacía esta labor de manera muy cruel y sangrienta. No en vano, algunos osados se atreven a afirmar que Alberto Víctor era en realidad el famoso asesino “Jack el Destripador”, que aterrorizó las calles de Londres en 1888, cuando asesinó de manera brutal a cinco prostitutas.

El escritor francés Philippe Julliane afirmó esto en una biografía del futuro rey Eduardo VII (padre de Alberto Víctor). Se cree que el matar cruelmente a animales  aburrió al trastornado príncipe, quién decidió dar un paso adelante al convertir a mujeres en sus víctimas. Otros afirman que los crímenes los cometieron algunos lambiscones del príncipe para evitar un escándalo luego de que una prostituta no identificada se embarazara de él.

Alberto Víctor falleció en 1892 de una neumonía provocada por una epidemia de influenza. No faltó quién declaró que su muerte había sido “un acto misericordioso de la providencia” dada la sucia reputación del príncipe, quién cedió su lugar en la línea de sucesión a su hermano, el futuro rey Jorge V, abuelo de la actual reina Isabel II.

Así que si pensamos que las borracheras del Príncipe Harry o los problemas maritales del Príncipe Carlos y la finada Lady Diana son los peores escándalos que ha vivido la realeza británica, estamos en un grave error. Tampoco se ha descubierto el hilo negro con las fotos de Carlos en situaciones homoeróticas. Ya sus reales ancestros eran expertos en el arte del sexo con otros caballeros…

LECTURAS RECOMENDADAS:

* (Sobre las Molly Houses): Morris B. Kaplan: “Sodom on the Thames: Sex, Love and Scandals in Wilde Times (Sodoma en el Támesis: Sexo, amor y escándalos en los tiempos de Wilde) Editorial Cornell University Press

* (Sobre el escándalo de Cleveland): Hyde, H. Montgomery: “The Cleveland Street Scandal” Editorial W. H. Allen.

* (Sobre el Príncipe Alberto Víctor): Theo Aaronson: “Prince Eddy and the Homosexual Underworld” Eitorial John Murray.

Nos leemos la próxima semana con más anécdotas, historias y curiosidades del mundo LGBT!!!!!

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