La historia del Coronel Amelio Robles. Primera persona transgénero en ser «aceptada» en el país. ¿La conocías?

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Hoy en día la aceptación de la diversidad sexual en el mundo entero ha avanzado a pasos agigantados. Hoy en día, en muchos países hay reconocimiento a los matrimonios o uniones civiles entre personas del mismo sexo, las parejas LGBTTTI pueden adoptar hijos, las personas transgénero y transexuales pueden tener una reasignación de género en documentos oficiales o incluso figuras públicas aceptan su condición sexual de manera abierta.

En México la situación también ha evolucionado, quizá a paso lento, pero muy firme. Pero esta situación actual es el resultado de una ardua lucha que ha durado varias décadas. Ahora imaginemos una época donde la diversidad sexual era un tabú. Y no vayamos a una época muy remota. Vayamos a principios del siglo XX, a un México marcado por la Revolución. Pues en ese contexto histórico surge la figura del coronel Amelio Robles, la primera persona transgénero en ser «aceptada» en el país.

El coronel nació bajo el nombre de Amelia Robles Ávila el 3 de noviembre de 1889 en Xochipala, Guerrero. Su padre era un terrateniente que murió cuando Amelia tenía tres años de edad. Su madre se volvió a casar y tuvo tres hijos más. Como correspondía a una niña «bien nacida» de la época, su educación se confió a la Sociedad de las Hijas de María de la Medalla Milagrosa, una congregación católica. Pero a Amelia no le gustaban las actividades ni los roles que la sociedad imponía a las chicas de la época. Le gustaba montar a caballo, a utilizar armas y otras actividades más afines a los varones.

Al cabo de poco tiempo, Amelia se enroló en asuntos políticos en su tierra natal, justo cuando la Revolución ya se avecinaba sobre el país azteca. Al cabo de poco tiempo tomó las armas para apoyar a las fuerzas de Ignacio I. Madero. Desde ese momento y hasta 1918, se enroló en la lucha armada del país, pero no en los roles de «Adelitas» o «Valentinas» que tenemos como referencia de la mujer en la Revolución Mexicana, sino como guerrera, en el frente de batalla.

Se le conocía entonces como «La Güera Amelia». Luego, abrazó la causa zapatista. Se dice que gozó de la estima del General Emiliano Zapata y fue cuando le asignaron el rango de coronela.

A la muerte del caudillo se unió a las fuerzas de Venustiano Carranza hasta el final de la Revolución. Luego dejó las armas, pero en 1924 las retomó para apoyar al General Álvaro Obregón. Fue a partir de ese momento que no permitió más que se le llamara por su nombre femenino. Se le conoció a a partir de entonces como el Coronel Amelio Robles. Por desgracia, una herida le llevó a abandonar de forma definitiva la lucha armada.

Sin embargo, a pesar de su retiro, siguió politicamente activo. Formó parte del Partido Socialista de Guerrero y de la Liga de Comunidades Agrarias. Fue el gobernador Rodolfo López de Nava quien le extendió un certificado de méritos revolucionarios y le recomendó para ingresar a la Legión de Honor Mexicana.

Además le apoyó para que su archivo en el Ejército llevara su nombre masculino. Fue en 1970 cuando lo reconocieran oficialmente como «Veterano de la de la Revolución» y le aprobaron su ingreso a la Legión de Honor Mexicana. En 1973 le otorgaron la condecoración del «Mérito Revolucionario». Sin embargo, algunos investigadores afirman que tuvo que presentar una acta de nacimiento falsa en su expediente personal de los archivos militares, afirmando que había nacido como «Amelio Malaquías Robles Ávila».

En años posteriores, la vida del Coronel Robles despertó interés de muchos medios. Ya en 1927, un diario de circulación nacional le había dedicado un extenso reportaje. Su vida personal fue bastante tranquila. Se dice que en sus inicios en la lucha armada revolucionaria, raptó a una joven de nombre Lupita Barrón. Pero su compañera de vida fue Angela Torres, con quién vivió hasta el final de su vida y con quién incluso adoptó una hija de nombre Regula Robles Torres.

Cuentan también que cuando algunos curiosos quisieron «averiguar» el «secreto corporal» del coronel, asaltándolo en su casa, tomó justicia en sus manos y los eliminó. Fue enviado a prisión, pero en una prisión femenil, algo que debió de haber sido terrible y traumático para él.

El coronel Robles murió el 9 de diciembre de 1984 en su natal Xochipala, lleno de honores y respeto. De los 95 años que vivió, 70 los vivió como hombre, siendo quizá la primera persona transgénero en ser reconocida en México. Lo triste e irónico del caso es que, tras su muerte, en su pueblo natal se inauguraron un museo y una escuela primaria en su honor, pero con el nombre de «Coronela Amelia Robles».

La vida del coronel Robles también fue homenajeado en varios corridos revolucionarios compuestos por su sobrino Simón Ramírez Martínez. Uno de ellos dice así:

«Su nombre fue Amelia Robles, coronela consagrada, no olviden de su nombre, era orquídea perfumada, llévenle un ramo de flores a su tumba abandonada«

LECTURA SUGERIDA:

*Gabriela Cano: «Amelio Robles: masculinidad (transgénero) en la Revolución Mexicana«, Fondo de Cultura Económica, México (2012).

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