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Greta Garbo: La Divina Del Cine Y Su Supuesta Homosexualidad

Solo una mujer en la historia de la humanidad ostenta el privilegio de haber sido incluida en el Libro de Récords Guinness como La mujer más bella del mundo. No es Elizabeth Taylor, ni Marilyn Monroe, ni Ava Gardner ni nuestras María Félix o Dolores del Río. Ese privilegio lo posee una mujer que también ha sido conocida como La Divina o La Esfinge Nórdica. Se trata ni más ni menos que de la legendaria actriz sueca Greta Garbo, tal vez el Mito femenino más grande que ha conocido el cine mundial.

Greta Lovisa Gustafsson nació en Estocolmo, Suecia el 18 de septiembre de 1905. Nació en el seno de una familia muy pobre. Una de las pocas distracciones que poseía la jovencita, mientras sobrellevaba los crudos inviernos nórdicos, era el teatro. La joven también trabajaba en un almacén conocido como Pub. Su enigmática y melancólica belleza pronto llamaron la atención y fue elegida para promocionar los mencionados almacenes en revistas y diarios. Pronto, la joven comenzó a interpretar pequeños roles en el teatro. En 1922 debutó con un papel de extra en el cine, en la cinta Luffar-Peter. La joven consiguió una beca para estudiar arte dramático y no tardó en llamar la atención de Mauritz Stiller, cineasta sueco que pronto también sucumbió ante la hechizante belleza de Garbo.

Stiller fue quién construyó el mito de la Garbo. Fue el quién la bautizó con este nombre artístico y la lanzó al estrellato en la cinta Gosta Berlings Saga (1924). Pronto, la belleza de Grabo y el talento de Stiller llamaron la atención de Hollywood. La Metro-Goldwyn-Mayer los contrato para estelarizar en los Estados Unidos la película Torrent (1925). Inicialmente, la Garbo no fue recibida en Hollywood con mucho entusiasmo. Pero pronto, ese estilo desenfadado, enigmático y su retraída personalidad hechizaron a la audiencia.

La verdadera personalidad de Garbo se fundió con su mito cinematográfico. Era una mujer huraña, que sentía pánico escénico y que nunca se sintió a gusto  con el American lifestyle. A fines de los años 1920’s, la actriz incluso se negó a conceder más entrevistas. El halo de misterio que la envolvió cautivó al público y a la prensa. Fue bautizada incluso como La mujer que no sonríe, debido a su rostro impávido y su personalidad  hierática. Pero a pesar de todo, ese rostro tan singular proyectaba una enorme fuerza en pantalla.

A propósito de su rostro, se dice que la Garbo poseía un rostro “defectuoso”. Es decir, los rostros humanos son asimétricos, pero el de la Garbo rompía con este molde y media lo mismo de la nariz a la barbilla, que de la nariz a la frente.

Su carrera fílmica prosigue aún después de la llegada del sonido. A pesar de su fuerte acento extranjero, en los años 1930s alcanza el cenit de su popularidad. Cintas como Mata Hari (1931), Queen Christina (1934), Anna Karenina (1935), Camille (196) y Maria Walewska (1938), entre otras, se han quedado grabadas en la historia de la cinematografía. En 1939, en la cinta Ninotchka, la actriz desafía su propio mito en una película cómica donde su personaje estalla en sonoras carcajadas. A pesar de las críticas, ese embrujo que poseía ante la cámara, le aseguró el éxito. En los años 1930s, no hubo actriz en Hollywood que fuera mejor pagada que la Garbo.

Pero en 1942, tras filmar la cinta Two-Faced Woman, la actriz se retiró del cine. Nunca lo anunció, simplemente un buen día abandonó los foros. Se alejó de la vorágine de Hollywood. Dijo que regresaría. Hubo proyectos que casi se cerraron, pero ella simplemente desaparecía. Nunca decía sí o no. Simplemente huía como una sombra, un fantasma.

Muchos opinan que, sin duda alguna, la supuesta homosexualidad de la Garbo influyó para que decidiera huir de los reflectores y de la fama. Su supuesto lesbianismo provocó que en Hollywood intentaran inventarle romances y hasta matrimonios. El más famoso fue con el también homosexual actor John Gilbert. Obviamente el plan fracasó. Según autores, su gran amor fue la guionista hispano-cubana Mercedes De Acosta, con quién vivió un intenso romance de algunos años, antes de que De Acosta supuestamente la engañara con Marlene Dietrich. Otra pasión femenina de las muchas que se le achacan, fue la que sostuvo con la también actriz Mimi Pollak. Otros supuestos romances lésbicos que se le achacan son la misma Dietrich y Louise Brooks.

Tras su retiro de la gran pantalla, Garbo vivió 48 años más. Recluida en su apartamento de Nueva York, la actriz vivió asediada por paparazzis que hicieron un deporte el perseguirla por la calles y retratarla para comprobar si el tiempo había marchitado su belleza. Y ella supuestamente les gritaba: ¡Quiero estar sola!

Curiosamente, a pesar de que varios cineastas intentaron convencerla en vano de volver al cine, hubo uno muy arriesgado que sí lo logró, al menos en teoría. Se trata de Peter de Rome, cineasta pornográfico que logró filmar a la diva en las calles de Nueva York e incluir esta escena en su cinta Adam & Yves (1974), película de corte pornográfico homosexual. Al menos se puede considerar que, de manera totalmente involuntaria por supuesto, la Garbo colaboró en un trabajo de ese colectivo LGBTTTI al que muchos afirman que perteneció.

LECTURA SUGERIDA:

*John Bainbridge: Garbo Ed. Doubleday & Company, 2010.

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