El Teatro Gay En México

Vivimos en una época en la que se pudiera creer que la mentalidad de la sociedad mexicana ha evolucionado y se ha abierto en cuanto al tema de la libertad y tolerancia sexual. Creemos también que la libertad de expresión (sobre todo con el auge de las redes sociales y medios electrónicos) se ejerce sin ataduras.

También nos ufanamos que la Ciudad de México es, orgullosamente, una de las metrópolis del mundo con una de las carteleras teatrales más ricas y variadas. Pero en medio de estos factores nos encontramos que hace apenas un par de años, la obra teatral Un corazón normal, producida y estelarizada por el actor, periodista y conductor Horacio Villalobos, fue objeto de censuras y represiones en algunas de las grandes ciudades del país por presentar un cartel publicitario en el que aparecían dos hombres besándose. ¿Cómo se ha tocado el tema de la homosexualidad en el teatro mexicano y que impacto ha generado en la sociedad?

En 1961, el siempre polémico escritor, cineasta, parapsicólogo, músico, poeta y loco Alejandro Jodorowsky, representó en México la obra teatral La Ópera del Órden. Y en una de sus funciones, un grupo de granaderos irrumpieron en el teatro arrestando a los actores de la obra simplemente por utilizar ropa y accesorios de afeminados. La misma compañía teatral sufrió un calvario durante la gira de la obra por el interior de la República pues, en algunos pueblos, el camión en el que viajaban era apedreado por “representar obras indecentes”. En 1974, la obra teatral de temática gay Los chicos de la banda, de Mart Crowley, fue boicoteada por el mismísimo hermano del entonces presidente Luis Echeverría Álvarez acusándola de “faltas a la moral”.

A pesar del furor que vivía la Ciudad de México en los años 1960’s y 1970’s, atrapada en medio de la Revolución Sexual, la homosexualidad se vivía de manera underground, en una especie de guetos. Pero algunos artistas se atrevieron a desafiar al escándalo y lucharon por apoyar a su comunidad a través del arte. El teatro se convirtió en el escaparate principal para tocar temas que la televisión y el cine no se atrevían a mostrar. El cine por estar atrapado en intereses y conflictos gubernamentales. La televisión por estar dominada por la censura. El teatro se convierte en escaparate de un tema social de primer nivel. El mismo Salvador Novo hizo una contribución muy importante para la sociedad (y de manera indirecta también para la comunidad LGBTTTI a la que pertenecía)  al fundar el teatro La Capilla, en Coyoacán,  que al día de hoy funciona a las mil maravillas.

En 1976, el musical de culto The Rocky Horror Show fue representado por primera vez en México bajo la producción de  Julissa. Este célebre musical, considerado como una obra de culto del colectivo gay y travesti, marcó un parteaguas en la difusión masiva de la diversidad sexual en los escenarios.

También es importante destacar el trabajo y labor de una figura que, sin duda, se puede considerar crucial en este difícil panorama social: la directora, locutora y dramaturga  Nancy Cárdenas. Nancy es recordada por ser una de las primeras figuras públicas mexicanas en aceptar públicamente su condición homosexual ¡y lo hizo en el noticiero estelar del mismísimo Jacobo Zabludovsky!, todo un atrevimiento para la época. Nancy  fue la responsable de llevar al escenario  piezas clásicas del teatro lésbico como Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1980), de R.W Fassbinder y protagonizada por Beatriz Sheridan;  El día que pisamos la luna (1981), una obra de su autoría y protagonizada por Angélica Aragón y  El pozo de la soledad (1985), de Radclyffe Hall, con Irma Serrano y Sonia Infante.

En 1989, se representó en el Teatro Principal de la Ciudad de México la obra gay El cisne que nunca duerme, de Sergio Cataño, que causó furor al ser la primera obra gay en representarse en un foro de gran tradición en la ciudad. Otro trabajo destacado fue Machos (1987), de Rodolfo Rodríguez, que tocó el tema de la prostitución masculina homosexual. Con el paso del tiempo, las producciones teatrales de temática LGBTTTI aumentaron en México. A fines de los 1990’s, el tema de la bisexualidad se plasmó en la obra P.D: Tu gato ha muerto, protagonizada por Otto Sirgoque fue un enorme éxito en cartelera. Las obras de temática gay de Alejandro Medina como Baño turco, también abarrotaron las taquillas en las décadas de los 1990’s y 2000’s.

Hoy en día, la oferta de teatro con obras de temática gay es muy variada en México y existe una apertura como nunca antes la hubo en el país. Incluso, en 2006 se realizó el primer Festival Internacional de Cine y Teatro Gay de México, que hasta el día de hoy se realiza a las mil maravillas. Recintos como el Foro Shakespeare o el Teatro Arlequín, son reconocidos por apoyar de manera particular obras de este género.

Así es que ya lo saben. Chequen las carteleras teatrales y siempre encontraremos una opción muy interesante, inteligente y vanguardista. Eso si:  si queremos que el teatro mexicano mantenga la calidad y variedad que nos ofrece, hay que apoyar y respetar las diversas ofertas de la cartelera. Y si algo no llama nuestra atención o no estamos de acuerdo con su propuesta, simplemente no lo veamos. El caso de Un corazón normal debe servir como un ejemplo para defender la libertad y remarcar que, a pesar de la rigidez mental de muchos sectores de la población, México es un país preparado para el arte que, en cualquiera de sus manifestaciones, no conoce de sexo ni de prejuicios.

LECTURA SUGERIDA:

 *Antonio Algarra / Gabriela Ynclán / Tomás Urtusástegui / Jesús González Dávila / Marco A. Espinoza: Teatro gay: Obras selectas del Teatro Mexicano Ed. Pax, 2002

Nos leemos la próxima semana. Compartan en sus redes y sigan el blog!!!!

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2 Comentarios

  1. Martín balandran
    21 agosto, 2017
  2. Luis Miguel Romero
    22 agosto, 2017

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