Antonieta Rivas Mercado y la Catedral de Notre Dame. ¿Lo sabías?

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Hace unos días, la humanidad entera nos estremecimos (sin importar la fe que se profese), por el dramático incendio que sufrió la Catedral de Notre Dame de Paris, uno de los templos católicos más famosos, célebres y visitados del mundo. El daño sufrido por la iglesia es una perdida invaluable para la humanidad. En dicha catedral se encontraba una capilla dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, la advocación mariana más importante y venerada de México (y una de las más adoradas del mundo). Pero ¿saben la historia del por qué la Virgen de Guadalupe ocupa un lugar especial en Notre Dame? Su historia tiene que ver con una tragedia, la tragedia de una peculiar mujer mexicana llamada Antonieta Rivas Mercado.

María Antonieta Valeria Rivas Mercado Castellanos nació el 28 de abril de 1900 en la Ciudad de México. Era hija del prestigiado arquitecto Antonio Rivas Mercado, autor del Ángel de la Independencia y de muchos otros edificios célebres de México. Dado el prestigio de su padre, Antonieta vivió una infancia holgada y tuvo contacto con el mundo artístico e intelectual de la época. A los ocho años de edad, se instaló con su familia en Paris, Francia. Allí estudió ballet y pudo haber sido figura de la Ópera de Paris, pero su padre no pensaba en dejar a su hija sola en Francia. Su madre, Matilde Cristina Castellanos, abandonó a su hija para huir con su amante a Francia. La joven Antonieta vivió de primera mano las tragedias e inestabilidad de la Revolución Mexicana. Seducida por el arte, en 1926 fundó el desaparecido Teatro Ulises, en el centro de la Ciudad de México en colaboración con Salvador Novo y Xavier Villaurrutia. Villaurrutia, Novo, Celestino Gorostiza, Diego Rivera, el pintor Roberto Montenegro, el músico Carlos Chávez y la actriz María Tereza Montoya fueron algunos de los artistas que fueron apoyados por Antonieta como su mecenas. Fue ella quien fundó el patronato de la Orquesta Sinfónica de México. En esa época tuvo un enamoramiento platónico con el pintor Manuel Rodríguez Lozano.

Se dice qué en la historia del teatro en México, hay algunas figuras que determinaron su rumbo en el siglo XX. Una fue Virginia Fábregas, otro Seki Sano, el otro Alejandro Jodorowsky y otra más Antonieta, quién acercó al teatro nacional con nuevas corrientes originarias de Europa. Fue además una de las primeras feministas (que no “feminazis”), que realmente pugnaron por los derechos de la mujer. Ella sentó las bases para que la mujer pudiera ejercer su voto en México.
En 1918, Antonieta se casó con el británico Albert Edward Blair. Tuvo un hijo con el llamado Donald Antonio, pero su matrimonio fue infeliz, por lo que Antonieta dejó a su marido y regresó a vivir con su padre en compañía de su hijo. En 1928 se enamoró del político y filósofo José Vasconcelos. Aquí comenzó su tragedia…

Vasconcelos contendió sin éxito para la presidencia de México. Fue derrotado y se le acusó de fraude electoral. Antonieta había gastado parte de su fortuna en apoyar la campaña. Antonieta partió con Vasconcelos a Nueva York. Luego, volvió a México y es entonces cuando su marido le quita la patria potestad de su hijo. Entonces Antonieta decide secuestrar al niño y huye con él a Francia. Las leyes mexicanas le persiguen por este acto y Vasconcelos le niega su apoyo.
Agobiada, desesperada y deprimida por los acontecimientos que la rodean, Antonieta deja a su hijo encargado con unos amigos en Paris. Acto seguido, se dirige a la catedral de Notre Dame y se quita la vida de un tiro en el corazón con una pistola que pertenecía a Vasconcelos. Era un 11 de febrero de 1931. Cuando el sacerdote corrió a ayudar a la agonizante Antonieta, descubrió su pecho y le encontró una medalla de la Virgen de Guadalupe. Después de la tragedia, la catedral de Notre Dame tuvo que mantenerse cerrada durante algún tiempo. Según la religión católica, cuando un acto como ese ocurre en un recinto sagrado, este pierde su consagración. Solo después de que la catedral fue consagrada nuevamente, retomó sus actividades de manera regular.
Este dramático acto sirvió para que los arzobispados de Francia y México iniciaran un proceso para coronar una imagen de la Virgen de Guadalupe en el templo francés. Dicha coronación se llevaría a cabo en 1939, pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial retrasó una década el proyecto. Dicha coronación fue encabezada por una comisión enviada por el Papa Pío XII. La imagen de la Guadalupana fue elaborada por la fábrica de mosaicos de El Vaticano y bendecida por el Papa. La imagen está coronada con una fascinante corona de oro y perlas. Desde entonces, es uno de los recintos más visitados por los feligreses en la devastada catedral de Notre Dame.


Esa es la historia de Antonieta Rivas Mercado y su vínculo con la catedral francesa y la Virgen patrona de México.

La historia de Antonieta fue objeto de una biopic co-producida por México, Francia y España titulada “Antonieta” (1982). Fue dirigida por Carlos Saura, con la actriz Isabelle Adjani representando a Antonieta.


Los daños sufridos a la catedral son un daño gravísimo para la humanidad, no por su valor para los creyentes de la fe católica, sino por su importancia cultural e histórica para el mundo entero.

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