Un año PORNO-sotros

Esta padre agradecer todo lo que nos tocó vivir en el 2012. ¡Pero todo! Lo bonito y lo jodido. Porque si le sacamos jugo a cada experiencia, seguro aprendimos algo y hoy somos menos brutos que ayer. Como quien dice, lo mejor siempre esta por venir. De lo que yo si estoy convencido es de que este 2013 será un año porno-sotros. Un año descarado, morboso y delicioso para atrevernos a sentir, pensar y hacer más cosas, para expresar todo lo que somos, lo que nos gusta y lo que no, lo que nos hace felices sin juzgarlo. Si somos como somos, es por algo. Viene el tiempo para exaltar y celebrar las diferencias, para colgarnos cada mañana una sonrisota y una mirada cachonda que nos abra todas las puertas… Y si no las abre, pues a tocar a otro lado, pero que no se pierda la emoción y la pasión, que sin eso no hay disfrute. Pero también es cierto que no todo es siempre como queremos. Si me pongo a recordar estas fechas de fin de año cuando era niño, siempre habrá sentimientos encontrados. Lo cual puede ser interesante, porque al platicarlo me muero de risa y al mismo tiempo, puedo mentar madres. Y es que esos weyes: Santa Claus, Melchor, Gaspar y Baltazar suelen ser demasiado despistados. Prefiero llamarlos así que empezar a pensar que son insensibles, crueles e ignorantes. Resulta que todos los niños somos felizmente diferentes, nos vamos descubriendo poco a poco y empezamos a vivir libremente sin ninguna maldad. Todo lo vemos natural y por lo mismo, lo disfrutamos. Pero esto dura hasta que escribes tu primer carta a Santa Claus pidiéndole un “Snoopy” con ropa ¡y te trae un rifle! ¿Cómo suplir la necesidad de expresar nuestros sentimientos y emociones, nuestra natural tendencia a querer y cuidar algo con esmero y ternura cuando te ponen un rifle en las manos…? Sin albur, por favor, que esto es tema serio. Ja, ja, ja.

Y bueno, tal frustración te hace volverle a pedir el “Snoopy”, pero ahora a los Reyes Magos, esperado que tres pensen mejor que uno. Pero pareciera que estos también son sexistas y homofobicos. ¡Que fuerte palabra! De niños ni siquiera sabemos lo que significa. Pero bueno, gracias a eso yo recuerdo haber aprendido a aceptar y querer tal y como era a un juguete que recibí en una ocasión. Me regalaron un muñeco “Hulk” verde, tosco, duro y de un material extraño que te permitía torcerle los brazos, las piernas y deformarlo. Lo curioso es que por dentro tenía una espcie de líquido verde, vizcoso y fluorescente en lugar de sangre. En pocas palabras, era un monstruo para madrearlo en la tierra y el lodo. Pero lo que nacía de manera natural en mi era cuidarlo, protegerlo. Por lo que lo único que se me ocurría era acostarlo en mi cama y dejarlo tapadito con una cobija mientras me iba al kinder… ¡Ja, ja, ja! Me imagino la cara de mis papás al ver la misma escena cada mañana. Ellos querían que su hijo jugara con rifles, guantes de box y monstruos. “No hay nada más incómodo que te impongan un juego que no te llama la atención o para el que simplemente no tienes habilidades”. Y así fuimos muchos acumulando recuerdos y regalos que nunca pedimos y jamás usamos, hasta que crecemos lo suficiente y luego nadie entiende por qué tremendos grandulones se compran ese “Snoopy” que jamás llegó siendo niños. Y salimos a la calle a mostrarlo con una pinche sonrisota de felicidad capaz de contagiar a quien se atreva a verla… Afortunadamente los tiempos y los muñecos han cambiado. Por lo que ahora nos gusta jugar con ellos más que antes. Sólo que ahora no los vestimos. ¡Los desvestimos para jugar al  corazón, la piel y los sueños. Uy, cuanta gente tiene todavia que vivir con unos guantes de box o un rifle en las manos en lugar de haciendo el amor y creando alegría y libertad… Pero eso ya término. Hoy es más grande quien sabe mostrar su verdadera identidad.  “¡Que se note tu grandeza y que se vayan las tristezas”.

Y no estoy hablando solamente del tema gay, me refiero a todas esas diferencias, sueños y fantasías que llevamos tanto tiempo reprimiendo y ocultando por miedo, porque se nos agotó la fuerza para seguir creyendo. “Esa identidad que lejos de haberla usado para diferenciarnos de los demás, para tener algo distinto que aportar, para encontrar nuestro propio lugar en la vida y por lo mismo, nuestra propia felicidad, la hemos usado para aplastarnos”.

Ya viene un año “porno” para encuerar todos los sentimientos, emociones, para mostrar hasta los más oscuros rincones…,  para salir a la calle con la piel sin culpas, con los deseos sin pecado, con las preferencias y morbos personales como bandera de diversión, creatividad y libertad. Porque la vida es arte y el arte tiene sólo un propósito: expresar y hacer sentir.

Gastémonos el 2013 jugando, atreviéndonos a experimentar todo lo necesario hasta sentirnos cómodos y contentos con lo que somos, con lo que fluye de manera natural en cada uno de nosotros.

Que lleguen nuevas formas de amor, que se escriban nuevos contratos, que se caigan las máscaras, que surjan nuevas sociedades y se caiga la doble moral. Todo lo demás… ¡que se levante! Es tiempo de que todos aprendamos a relacionarnos de manera diferente; con más soltura, más frescura y más cachondería sin censura.

El reto es:

¡Que lo que te gusta se note y lo que lo que seas se vea! Para que lo que buscas , te encuentre. Y que también te encuere hasta dejarte únicamente con una sonrisa en la cara. Bueno…, y tu iPhone! Obvio! Ja, ja.

Si somos diferentes, tenemos que vivir diferente. Eso si, la “responsabilidad” aplica para todos por igual.

¡Que brillen el espíritu, el corazón y el cuerpo!

¡Este año y este “post” va porno-sotros!

@salvadornop

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