Razones para salir del closet. ¿ O qué opinas?

Es curioso el proceso por el que todos atravezamos hasta descubrir nuestra sexualidad. En lo personal, a los 13 años fue la primera vez que me masturbé pero no recuerdo si lo hice con alguna fantasía en la cabeza o sólo porque me dijeron que se sentía rico. De niño siempre me gustaron los jueguetes que no me compraban: los de niñas. Ese absurdo afan de ponerle etiquetas hasta a los juguetes de quienes todavía son libres, espontáneos, honestos y felices: los niños. Me decían que no podía jugar con ciertas cosas porque eran de “mujer”, pero yo no me cuestionaba nada, simplemente hacía berrinche al no poder conseguir lo que quería.

Mientras que para mis papás era muy claro que yo tenía un interés diferente al que ellos esperaban de mi, yo simplemente vivía, experimentaba y crecía siendo un niño muy alegre, hasta que tantas restricciones y actitudes forzadas por parte de  mi papá me volvieron inseguro, terriblemente penoso y sin darme cuenta, orgulloso y rencoroso. Fui creciendo con una actitud “a la defensiva”, sentía cierto enojo con toda la gente, con toda mi familia. Sentía que el el forndo, a ellos tampoco les gustaba mi forma de ser y me rechazaban. Claro que de esto me di cuenta hace apenas algunos años. Viví en contra de toda una familia que no entendía por qué era yo grosero con ellos y me aislaba siempre. Me refiero a tíos, primos, etc.

A los 13 años me fui de intercambio a Estados Unidos y recuerdo muy bien una tarde que, saliendo de una alberca, al ponerme la toalla sobre la espalda, se acercó mi papá y me dijo: sólo hay una cosa que “nunca” debes hacer: tener relaciones sexuales con un hombre. Creo que yo ni entendí nada pero nunca se me olvidó. Pero o  bviamente nunca le hice caso. Ja, ja. A esa edad, todavía no entendía el sentido de sus palabras, había muchas cosas en mi que todavía no tenía conscientes. Pero al llegar a Los Ángeles, Ca. resultó que en la casa en la que me hospedarían había 5 hombres guapos entre 10 y 15 años más grandes que yo. Entonces creo que empecé a darme cuenta de lo que me gustaba. Ja, ja. ¡Me escodía en todas partes para verlos encuerados!

¿Por qué cuento todo esto? Porque el despertar sexual de cada persona siempre es distinto y también el hacer verdaderamente consciente una “preferencia”. Hay gente que simplemente se deja llevar por lo que le permiten y reprime a tal grado lo que siente de manera natural, que lo olvida. Hasta que un buen día, la memoria regresa y nos golpea diciendo: ¿hasta cuándo vas a ser tú? ¿cuándo empezarás a existir? Maravilloso si este momento nos llega de “chavitos”. Pero ¿qué pasa si nos llega ya de adultos ya con una “mentira” de vida armada?

Cuando la verdad llega, ya no se puede vivir en la mentira y debe ser espantoso querer empezar a vivir como adolescentes y experimentar cuando ya tienes canas en la barba.

Las dos preguntas anteriores son la respuesta a todo el post. Las repito:

¿Hasta cuándo vas a ser tú?

¿Cuándo empezarás a vivir y expresarte libremente?

Entonces, ¿cual es la principal razón por la cuál salir del closet?

Muchos chavos no se atreven a “salir del closet” porque dicen que no quieren decepcionar a sus familias. Mi pregunta es: ¿En qué momento se dijo que ser honesto y tener valor y coraje para enfrentar la verdad era algo para decepcionar a alguien?

“Es preferible vivir afuera que morir adentro… del closet”. La verdad siempre sale a flote. Lo que se encierra se apesta y cuando se apesta, tarde o temprano alguien abre la puerta y lo saca. Pero puede que ya esté medio viejo y pasado de moda…

Yo recuerdo ese orgullo, rencor, coraje, la sombra con la que vivi de niño y me cuesta trabajo creer que haya gente que decida vivir con eso toda su vida. Lo que a mi me sacó de eso fue la rebeldía con la que nací y mi gran sensibilidad y respeto ante el amor.

La primera vez que me enamoré jamás me cuestioné si estaba bien o mal, sólo era consciente de la fuerza de mi sentimiento y desde que tengo uso de razón siempre he vivido defendiendo el amor más allá de todo.

Cuando a los 21 años mi mamá se atrevió a preguntarme si era “homosexual” y quitado de la pena le respondí “sí”. Solté algo que ni sequiera me había dado cuenta que me pesaba tanto y comencé a sentirme ligero como si tuviera alas. Fue un proceso el que viví con mi familia pero lo aceptaron bien y rápido. ¡Por favor! Todo padre sabe de qué pie cojean sus hijos. Que quieran vivir engañados porque les falta a ellos el valor para enfrentar la verdad, eso es otra cosa, es su responsabilidad y honestamente, eso sí es decepcionante.

Y ya aquí en confianza les cuento: afortunadamente yo nací con unos “huevotes”, y no es que se los esté presumiendo o dándoselos a desear, ja, ja. Es sólo para decir que a veces los huevos pueden ser una extensión de corazón.

Que los “huevos” se usen para defender cada latido del corazón, cada sentimiento y cada emoción honesta, sincera y pura que haga vibrar a cada ser humano.

Ser gay, bisexual, lesbiana, trans o lo que sea, es simplemente un mapa distinto que a cada uno nos toca recorrer para conocer y descubrir la vida. No nos hace ni mejores ni peores personas. Sería estúpido pensar algo así.

Cualquier mapa es igualmente válido si nos sabe llevar al mismo destino: el amor. Pero como ya lo dije antes: “para sentir amor hay que tener muchos huevos”.

Pero ese ya es otro tema que no tiene nada que ver con la condición sexual de cada quien.

Termino este post con algunas frases que durante algunos días he twitteado o dejado en mi página de facebook. Creo que hoy, con este tema, vienen mucho al caso:

  • “Lo único malo en la vida es no atrevernos a vivir”.
  • “La gente que pierde el contacto consigo misma, la fe y la confianza, invariablemente termina por dejar de creer en el amor”.
  • Muchos chavos me escriben y me dicen: no me atrevo a decirle a mis papás que soy gay porque no quiero decepcionarlos. Yo les contesto: entonces ¡nunca te atrevas a culparlos por no haber sido feliz! *** Quien te ama te ama libre siendo como eres.
  • Ojalá muchos se regalaran de Navidad salir del closet y quitarse la envoltura. El segundo regalo sería VIVIR el primer año de su vida.
  • La sonrisa, el orgasmo, la sexualidad y el amor, sólo hay una forma de vivirlos: a plenitud.

Ahí se ven, y si se ven al espejo, pregúntense: ¿Hasta cuándo empezaré a existir y a ser yo mismo? (y al mismo tiempo, tóquense los huevos y recuerdenpara qué sirven).

P.D

Al que le quede el saco, que se lo ponga y a quien no, que se quite los calzones sin culpa alguna. Ah, y si alguien se siente agreddio por este post, que se cuestione el por qué.

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23 Comentarios

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