Pareja gay, gay

¿Qué tan pareja debe ser una pareja?

 

De entrada es difícil encontrar a una persona con quien nos sintamos cómodos, compatibles. En estos tiempos, a la mayoría de la gente le da pánico entregarse a una relación. Sin embargo, casi todos desearían tenerla. ¿A qué se deberá?

Sin contar las experiencias dolorosas que todos hayamos tenido en el pasado, cosa que es absolutamente normal y necesaria porque de esas experiencias es de las que uno aprende y con las que crece, hoy todo mundo busca la relación “aparentemente” perfecta. Nos basamos demasiado en la apariencia y no en la esencia. Esto resulta un gran problema porque, además, pareciera todo un arte el lograr “aparentar” ser lo que no somos y tener lo que no tenemos.

El miedo a comprometernos nos hace encontrarle “peros” a todo. Queremos a alguien guapo, joven, de cuerpazo, rico, cariñoso, fiel, divertido y bien dotado. Y si algo de esto no lo encontramos, entonces decimos que no es la persona indicada y nos damos la media vuelta.  ¿Pero qué crees? Resulta que nosotros tampoco cubrimos todos esos requisitos. ¿O si?

Lo que siempre he creído es que el amor llega cuando tiene que llegar, cuando a cada quien nos corresponde.

Nos enamoramos en la mayoría de las ocasiones de quien menos esperamos, de esa persona que menos se acerca a nuestro ideal de pareja. Y es que la vida es la única que nunca se equivoca y nos manda justo lo que necesitamos, aunque en la mayoría de los casos sea distinto a lo que queremos.

Pero bueno, aparece la “persona indicada”, logramos soltar los miedos y nos lanzamos al mar del enamoramiento. Obviamente, los primeros meses son pura miel, pura ilusión y una mágica y maravillosa “irrealidad”, hasta cierto punto. Pero cuando se termina esa etapa, la calentura va bajando y el mar del enamoramiento se va picando, empieza a hacer olas más grandes, ya no rechinamos catre diez veces al día y tenemos que empezar a enfrentar todos nuestra realidad personal y la nueva realidad en pareja.

Como la vida está hecha de complementos, es muy común que empecemos a encontrar demasiadas diferencias con la otra persona. Algunos se asustan con esto, sin darse cuenta que lo que empieza a surgir son herramientas que los puede ayudar a mantenerse juntos y a construir un amor en común.

Todos los seres humanos tenemos traumas, complejos, inseguridades que debemos trabajar solos y al lado de alguien. Cuando empiezan los problemas, las diferencias en una relación, entonces nos hacemos esta pregunta: ¿Qué tan pareja debe ser una pareja?

Les contamos a nuestros amigos más cercanos nuestras intimidades, les confesamos nuestros problemas dentro de la relación y en muchas ocasiones la respuesta es: Tienes razón, “una pareja debe ser pareja”. Por eso se llama “pareja”.

Entonces, si somos de esas personas que se dejan infuenciar muy fácil por los demás, comenzamos a pensar que quizás no estemos con la persona correcta.

Este afan del ser humano de ver la vida únicamente por encimita sin atreverse a echarse un clavado hasta el fondo y descubrir el cofre del tesoro…

Muchas veces el conflicto es por dinero. Que si él o ella gana más que yo, que si yo tengo mucho más y no tengo por qué estar manteniendo a nadie. De entrada, se nos olvida que cada persona tenemos algo diferente que ofrecer, que todos nos complementamos y que es un “absurdo error” pensar que el dinero es lo más importante, lo que más valor tiene.

Muchas veces a quien le sobra el dinero le falta alegría, sonrisa, aventura, frescura. Se toman la vida demasiado en serio y viven preocupados. Pero también hay gente divertida, aventurera, fresca, loca, espontánea y hasta cierto punto relajada cuyo estrés es no tiene mucho dinero.  ¿Conoces gente así?, ¿Te parece que no serían compatibles juntos?, ¿Crees que sería “dispareja” una relación entre ellos?

A mi me parece un “deal” maravilloso, un complemento perfecto, la manera de lograr un intercambio muy padre. Y no se trata de que ninguna de las dos partes se haga wey y no trabaje por su punto débil. Sin embargo, es la única manera de que entre los dos puedan vivir más felices y tranquilos si aprenden a ver sus diferencias sin conflictos, sin traumas y sin sentirse uno menos que el otro. Este tipo de parejas pueden volverse entrañables, pueden complementarse y agradecerse por siempre el haberle alegrado uno la vida al otro.

Una relación es de dos, la gente siempre habla sin saber, juzga y critica lo que no conoce. Lo único que importa es que cuando esas dos personas se vean a los ojos, puedan compartir su historia, puedan mostrar su vulnerabilidad personal y puedan disfrutar su fortaleza estando juntos.

El tema del dinero es sólo uno de tantos aspectos que “aparentemente” hacen que una pareja no sea pareja. El problema es que la gente confunde “equilibrio” con “armonía”. Quien busca equilibrio en su vida siempre tiende a querer controlarlo todo, a querer forzar las cosas, sufre porque piensa que la vida es injusta, se siente mártir y es fácil que se convierta en idealista frustrado. Esas personas que viven procurando su equilibrio, terminan llenándose de enojo, resentimiento y negatividad.

Lo que deberíamos procurar en nuestra vida es la “armonía”. El aprender a fluir con todo, el saber que todo y todos somos complementos. Quien vive en armonía es porque ha conseguido ver la perfección en todas las cosas y cuando no lo logra, sabe que lo único que le hace falta es información para poder comprender. Cuando se dan conflictos en nuestra vida es porque tenemos instaladas creencias falsas, equivocadas y actuamos en base a ellas. Entonces debemos detenernos a reflexionar y tratar de descubrir cuáles son esas “creencias” que nos están generando tanto malestar.

Hablar del amor siempre será relativo porque hay tantas formas distintas como seres vivos sobre la faz de la tierra.

El amor es quien crea la diversidad para que esta diversidad, experimentándose a sí misma,  pueda llegar a comprender el verdadero significado del amor.

Sin más hacernos bolas y seguir pensando en lo que en realidad sólo debe sentirse, sólo quiero compartir que las casualidades no existen, que todo encuentro casual es una cita, que siempre estamos con la persona perfecta para nosotros a cada momento y que sólamente a través de la sabiduría del corazón podemos ir dando los pasos correctos y cambiando lo que tenemos que cambiar.

Deja a un lado tu rencor, tu orgullo, tu ego y aviéntate un clavado en los ojos de tu pareja, abre tu corazón y date cuenta si todavía existe amor. Desbarátate, tira tus barreras y dile que l@ amas.

Para llegar al amor, primero hay que volverse amigo de alguien. Y para ser amigo de alguien, no tiene que darse únicamente entre sexos opuestos.

@SalvadorNop

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8 Comentarios

  1. Jonathan Mejia
    22 febrero, 2014
  2. Yo soy
    20 abril, 2014
  3. Javier
    21 mayo, 2014
  4. Anónimo
    22 enero, 2016
  5. Anónimo
    26 febrero, 2016

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