Prejuicios… ¿Tuyos, míos , nuestros o de ellos? ¿Tienen más prejuicios hombres o mujeres?

Creo que día con día la vida nos va demostrando que absolutamente todo es relativo, y por lo mismo, depende del cristal con que se mira. Nacemos y se nos van inculcando ideas, prejuicios, conceptos y por ahí dicen que “valores”.

Pero yo creo que “valoramos” de verdad hasta que estamos bastante creciditos y entonces resulta que muchas cosas no eran tan importantes como creíamos y otras que ni siquiera contemplábamos, sí lo son. Pero aún después de haber creado nuestro propio criterio, nuestra propia “escala de valores”, estos siguen siendo relativos ya que para cada quien pueden ser distintos y sin embargo, todos tenemos un pedacito de la verdad.

“Todos hemos creado nuestra forma de pensar en base a nuestra propia experiencia”.

Y bueno, esto en el mejor de los casos, porque quien sigue las normas sin experimentarlas antes, quien se compra cualquier concepto sin haberlo vivido, entonces no entiendo a qué se levanta cada mañana.

¿Acaso a seguir el manual, el instructivo de los demás?

¿Acaso pretendemos ser felices viviendo a partir de las ideas de los otros cuando sabemos que los otros no son felices?

Y lo más importante… ¿Acaso nos conocemos? ¿Sabemos quiénes somos, lo que nos gusta y nos hace vibrar?

Muchas veces evitamos enfrentar nuestra realidad porque sabemos que es muy diferente a la del común denominador de la gente. Lo que se nos olvida es que somos individuos, que cada uno somos únicos y esa es la maravilla más grande de la vida y el sistema que permite que todo funcione dentro de este “aparente caos” en el que vivimos.

Que no tengamos aún la capacidad de comprender cómo es que funciona la vida, cómo es que aunque se dice que todo está mal, todo va engranando y al final sucede siempre lo mejor…, esa es otra cosa.

Pero precisamente esa cosa es la que se va comprendiendo conforme van pasando los años y nos atrevemos a “vivir”. Es a lo que comúnmente se le llama “sabiduría”. Y la sabiduría nos da siempre “libertad”. “La verdad libera”.

Pero para no ponernos filosóficos y mejor abordar esto desde la parte práctica como me gusta, les voy a poner un ejemplo. Me voy a balconear para variar. Ja, ja, ja.

Hay una palabra muy polémica que quizás para cada quien signifique algo distinto: “pudor”.

¿Qué es para ti el pudor?

Muchas veces nos referimos al término cuando hablamos de la desnudez del cuerpo. Claro, la mayoría crecimos escuchando que el cuerpo tenía que taparse, que era pecaminoso, bueno, con decirles que mi abuelita le llama a su “aparato reproductor”…  “la grosería”.  Ja, ja.

Claro que cada que lo escucho me muero de la risa y además me platica que cuando era niña y adolescente, la hacían bañarse con camisón para no verse desnuda.

No se trata de criticar nada, la idea es simplemente analizar cómo cada época va cambiando y se va modificando también lo que “supuestamente” es bueno o malo.

¿Qué tan libre te permites ser?

Me queda claro que vivimos dentro de una sociedad en la que de alguna forma tenemos que seguir ciertas normas de convivencia. Pero al final, esto es un juego, un juego que puede atraparnos o que puede volverse hasta divertido si aprendemos a jugarlo.

Quien se atrapa en él se vuelve parte de un sistema hipócrita, de doble moral.  Afortunadamente todo eso se está acabando y la gente nos estamos mostrando cada día más como en realidad somos, nos atrevemos a expresar lo que en realidad sentimos sin miedo a ser juzgados o señalados.

Esta es una de las razones por las cuales soy “fan” de las redes sociales. Porque a través de ellas comenzó a surgir transparencia de parte de todos al minimizarse el temor a decir las cosas de frente, a mostrar nuestros verdaderos sentimientos.

Claro, no podemos generalizar porque de todo hay siempre. Sin embargo, hoy por hoy vemos en los perfiles de Facebook, Twitter y demás, todo tipo de personas conviviendo. Todos somos amigos de todos sin importar religión, preferencia sexual, condición económica.

Lo que nos une es un deseo de libertad, de expresarnos y sobretodo, esa complicidad del corazón. Por  ahí escuché decir una vez que “somos animales amorosos” y lo creo firmemente. Todo lo que hacemos lo hacemos por amor. Bien o mal entendido pero por amor.

La experiencia nos va dando mayor comprensión del mismo.

Pero los dejo por ahora con unas preguntas para cada quien:

  • ¿Crees que esté mal mostrar la desnudez?
  • ¿Posarías desnud@ para algunas fotografías?
  • ¿Te gusta tu cuerpo?
  • ¿Te gusta el arte, la estética, la belleza?
  • ¿Crees que una persona pierde credibilidad, acaba con su reputación, si se muestra desnudo o desnuda?
  • ¿Pudor, prejuicio, inseguridad, complejo o miedo?

Y aunque creo que hay lugar y momento para todo, lo que sí pienso que es una constante, es la libertad que tenemos para expresarnos de la forma en que nos venga en gana siempre y cuando no agredamos a los demás.

Ahora, muchos se agreden de cualquier cosa, se sienten ofendidos por todo. Pero eso es producto de la represión y la poca libertad que se han permitido experimentar y gozar por sí mismos. ¡Que cada quien se ponga a lidiar con sus propios chamucos!

Y escribí este artículo porque hace unas semanas un fotógrafo me buscó proponiéndome hacer unas fotos de desnudo y obviamente le dije que… sí. Ja, ja, ja.
Las fotos fueron hoy y fue un extraordinario ejercicio de libertad y de comprobar qué tan feliz soy y estoy de ser yo mismo. Ja, ja, ja. ¡Me encantó!
Definitivamente hoy fue mi día oficial del ego y de sacar esa carga sexual que traigo dentro, que mucho tiempo me conflictuó y hoy me encanta y me libera.
Pero sin duda, lo que más me libera es el amor.  Esa magia que me pone quieto, tranquilo y me lleva el cuerpo y la piel a otro nivel: al de sus besos y sus sueños.

¡Encueremos ya al alma, al cuerpo y al corazón!

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Un Comentario

  1. Vero Munoz
    7 abril, 2014

¿Cómo ves?