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Por esto es que yo sí iré a la marcha del Orgullo Gay este año.

 

Los “Gays” sabemos transformar los golpes y el dolor en gummy bears de colores.

Foto: @absaraya

¿Cuántas cosas llevamos dentro de nosotros que quizás creemos haber olvidado y sin embargo, siguen resonando y dándole un color especial a nuestra vida, un rumbo a nuestros días?

En mi caso, son muchos los colores que he tenido que ir puliendo uno a uno hasta lograr sacarles brillo y esto es lo que hoy me hace sentir orguloso de ser quien soy.

Sin duda, esto debe sucederle a mucha gente que nació con un sentimiento y un gusto diferente al “aceptado” por la sociedad.

Este post va para toda la gente “gay” y toda la gente “heterosexual”.

Hoy en la mañana venía manejando de regreso a casa y de pronto empezaron a pasar por mi cabeza imágenes, sentimientos, emociones y sí, no voy a negar que también un poco de coraje atorado.

Año 2013, el mundo como siempre viviendo grandes cambios, transformaciones, teniendo su propio proceso de evolución. Como parte de este proceso, la gente ignorante y resentida siempre seguirá etiquetando y lastimando, porque eso es lo único que saben hacer.

Muchos apenas nos dimos cuenta de lo lastimados que estábamos y en ese preciso instante decidimos dejar de vivir en depresión y represión, conteniendo lo mejor que llevamos dentro: “nuestra libertad y nuestra capacidad de amar de una manera distinta”.

La gente ve hoy muy fácil “salir del closet”, muchos ya no tiene problemas aceptando las preferencias sexuales de los demás, sin embargo, pocos pueden imaginarse lo que hay dentro de cada persona “distinta”, dentro de cada hombre Gay, Bisexual, Transexual, dentro de cada mujer Lesbiana.

Mi vida fue fácil. “aparentemente”, mi familia al poco tiempo que les dije que era homosexual, me aceptaron (porque obvio, ya lo sabían) y hasta el día de hoy tengo su amor y apoyo absoluto. Pero ¿qué pasó dentro de mi y dentro de tanta gente todo ese tiempo que vivimos a escondidas?

¿Qué trastornos nos habrá dejado el haber crecido creyéndonos “freaks”, habiéndonos dejado influenciar por tanta gente ignorante?

Mi espíritu siempre ha sido alegre, desmadroso, simpático y entusiasta, pero mucho tiempo se mantuvo apagado. El coraje, el rencor, el dolor que se fue acumulando de a poco en mi, afectó mucho mi capacidad para relacionarme con los demás. Incluso con mi propia familia.

Hoy por hoy no se qué tanto fui rechazado y qué tanto fui yo quien rechazó a toda la gente que vivía a mi alrededor por sentirme agredido y amedrentado en el silencio.

¿Cuántas generaciones crecimos sabiéndonos diferentes y vivimos escondiéndonos?

¿Cuántos, sin darnos cuenta, quisimos escondernos de nosotros mismos?

¡Carajo! ¡Puta madre! En este momento de honestidad y vulnerabilidad no miro hacia atrás, no me importa lo que llegué a llorar y a sufrir por la discriminación, la ignorancia y la crueldad de mucha gente, hoy lo que me llena de rabia y con lo que no puedo es con la p…  iglesia, con toda esa gente ridícula, hipócrita y sin cerebro.

Perdón, nunca antes había escrito algo así pero hoy necesito hacerlo. No se sientan agredidos. Denme chance 5 minutos. Ja, ja. Soy un ser humano como todos.

Una parte de mi entiende que todo lo que sucede en la vida está bien, que todo es parte de un proceso de evolución, del despertar de consciencia en todas las formas de vida. De verdad vivo con esta certeza y es por esto que vivo tranquilo y contento. Pero mucha gente no puede verlo así y se llena de resentimiento.

Abrimos el periódico, entramos a las redes sociales y seguimos viendo Nazis, demonios escondidos bajo el nombre de distintas religiones y generando odio en el nombre de Dios. ¡Por Dios! Juro que ya de todo esto me río, pero en este preciso instante, no puedo.

No puedo porque recordé la soledad en la que crecí de niño, porque cierro los ojos y me veo pequeño llorarndo muerto de miedo cada que mi papá se aparecía en la casa, cada que sabía me echaría su mirada fulminante cargada de no se qué tanta frustración y enojo, también recuerdo cada mañana que tuve que levantarme para ir a la escuela, y entonces el miedo se mudaba al salón de clases con los compañeros que me criticaban y  molestaban llamándome “joto”, “maricón”y  y  un poco más de grande, “puto”.

¿De dónde va a sacar valor, seguridad, amor y fuerza un niño que vivió temeroso toda su vida? Quizás de aprender a transformar el coraje que acumulado, de ese rencor y tal vez hasta odio que por mucho tiempo lo consumió por dentro.

Pero la vida es maravillosa, siempre nos pone ángeles en el camino, abuelitas, mamás consentidoras, amigas joteras y cualquier persona capaz de no juzgar y comprender el dolor de los demás, al llevar dentro uno propio.

Crecí en una familia de puras mujeres, no faltará el estúpido que piense que por eso me hice homosexual. Yo les respondo: Gracias a eso estoy vivo y soy feliz el día de hoy. Porque supieron darme el cariño que tantos me negaron.

Acabo de leer lo que estoy escribiendo y estuve a nada de borrarlo. Pero no.  Si bien, este no es el sentimiento con el que vivo,  sí puede ser el de mucha gente. Ojalá lleguen algunos a leerme, a identificarse, a sentirse comprendidos y a relajarse.

A los 23 años decidí salirme de casa de mis papás porque no soportaba el ambiente en el que se vivía ahí, me asfixiaban los recuerdos, ya era demasiado lo que tenía acumulado desde niño, sin embargo, ¿qué fue lo que me dio el valor y el coraje para irme con tan poco dinero en el bolsillo y sin un trabajo estable? El amor.

Estaba absolutamente enamorado de un muchacho como yo, sólo que a él le faltaban los huevos que a mi me sobraban. Me salí de casa con tal de poder pasar más tiempo con él y de poder tener un lugar para los dos. Y… ¡Me fue como en feria! Ja, ja

Acabó por pisarme lo poco que quedaba sin moretones en mi. Y no porque haya sido un hijo de la chingada, sino porque sufrió mucho más que yo de niño y no sabía cómo reaccionar sin miedo, dolor y enojo de por medio. Bueno, está bien, si. Eso era lo que lo hacía un hijo de la chingada. Ja, ja, ja.

Pero uno toca fondo y aprende, o más bien, se cansa de no ser feliz. Un día, un amigo con el que estaba trabajando, volteó la mirada, me miró fijo a los ojos y me preguntó: ¿Te has dado cuenta de que la vida te apesta?

Me llené de enojo y ni siquiera recuerdo lo que le respondí. Pero él no sabe que fue el causante de que yo decidiera cambiar mi vida.

En fin, este post no es para hablar de mi, la intención es hacerle ver un poco a la gente “normal” , que nosotros también somos “normales” y que todos necesitamos del dolor para aprender a volvernos más humanos y menos estúpidos.

Sin embargo, uno deja de ser “estúpido” cuando decide olvidar el dolor, cuando transforma el enojo en fuerza y la rabia en alegría, cuando decidimos revelarnos de nosotros mismos, de todo lo que se nos inculcó desde niños y sabemos que no nos ha hecho felices.

Esa rebeldía en experimentación es lo que yo veo muchas veces en los ojos de la gente más criticada, juzgada y señalada. Eso fue lo que yo vi hace 10 años que fui a una “marcha gay”. Lo más probable es que me haya proyectado, porque eso era lo que yo estaba viviendo.

Este sábado 29 de junio, iré a la marcha Gay y hasta me treparé a un carro de los del desfile si es preciso. No para convencer a nadie de nada, sino para celebrar que ya no tengo rencor, enojo ni vergüenza de nada, que me importa muy poco la opinión de la gente si me siento en paz conmigo mismo, si estoy pensando, sintiendo y actuando como mi corazón me lo pide.

Todos necesitamos encajar en alguna parte… (sin albúr) Ja, ja. Todos necesitamos, en cierta forma, sentirnos aceptados y saber que pertenecemos a algo o a alguien. Es por esto que me gusta tanto adjudicarme el término “gay”. Porque  “gay” significa alegre, feliz.

Ya lo he escrito anteriormente e incluso lo he comentado en mis videos, un reciente viaje a Tel Aviv, Israel ,terminó de darle el empujón hacia arriba a mi vida, inyectándole un nuevo rumbo y sentido.

Hoy lo que me hace feliz es la posibilidad aligerarle la vida a quien se deje. Sólo que  decidí  hacerlo en mi propio idioma, con mis códigos, con mi gente, con nuestro humor “Gay” que tanto disfrutamos y que tanto nos hace reír.

Que la gente inteligente aprenda a extraer los mensajes que le acomoden y que abandone sus resistencias. Los “Gays” tuvimos que escuchar toda nuestra vida canciones que teníamos que adaptar para poder cantar, leímos libros en los que tuvimos que modificar a los personajes para poder encajar con las historias. Hoy nos toca expresarnos y comunicar desde nuestro propio lugar, desde nuestro propio zapato.

Lo más curioso es que gran cantidad de las obras de arte que se han inmortalizado, han sido creadas por homosexuales.

Yo, desde la felicidad de ser quien soy, cada mañana me levanto emocionado a chingarle por hacer de mi trabajo en la web, mi forma de vivir.

¡Creamos en nosotros mismos, en nuestros sueños, en nuestras ilusiones!  ¡Créamos en los demás! Porque con miedo y rencor, no se llega a ninguna parte.

¡Nos vemos el sábado 29 de junio para celebrar las diferencias, nuestras diferencias y para sentir el orgullo de ser quienes somos!

P.D

¡Gracias a la gente maravillosamente distinta que he conocido últimamente y que ha crecido mil alas como por arte de magia!

 

@salvadornop

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Un Comentario

  1. Luis Roberto García
    3 enero, 2016

¿Cómo ves?