¿Perdonas y olvidas o solo perdonas? Lo ideal para sanar.

¿Perdonas o no perdonas? ¿Olvidas o no olvidas? 

“No se olvida para poder perdonar”.
Toda emoción, todo sentimiento debe ser comprendido, asimilado y trascendido por el ser humano para poder convertirse en libertad.
Sólo cuando ya no hay dolor dentro de nosotros podemos decir que hemos perdonado. El dolor, el resentimiento envenena por dentro. Las lecciones difíciles que enfrenta el ser humano suceden para ser aprendidas y superadas, no para ser ignoradas, ni olvidadas.

Quien ignora se ve obligado a repetir la lección una y otra vez hasta que decide sacar el aprendizaje de la situación.

Por ahí se ha tomado a mal la frase: “Yo perdono pero no olvido”, cuando en realidad, analizándola profundamente, está expresando lo más correcto que podemos hacer. Se debe perdonar pero no olvidar. “Quien olvida, vuelve a cometer el mismo error”.

Este es sólo un enfoque sobre “el perdón”. Rasquémosle más y vámonos todavía más profundo.
Si tomamos conciencia de que estamos en este mundo para aprender, que el sistema bajo el cual funcionamos es “acierto-error”, entonces quizás el “perdón” ni siquiera deba existir.  Quizás sea de más provecho comprender las Leyes de la Vida.

Veámoslo así: un niño entra al kinder, se le da la tarea de aprender a armar su rompecabezas. Es obvio que cometerá muchos errores en el proceso de aprendizaje. ¿Tendrá que pedir perdón por no haberlo sabido armar a la primera? Tenemos ego, desarrollamos una personalidad, seguimos reglas dentro de una sociedad y el romper nuestros moldes duele, lastima, pero es algo inevitable. Nos duele más una traición, cualquier grosería de las personas que más queremos. Sin embargo, si queremos sanarnos de raíz y liberarnos de culpas, rencores, odios y demás emociones negativas, quizás valga la pena recordar que si estamos todos en este mundo es para aprender. Para aprender del amor, de la incondicionalidad, de la libertad.

En dado caso, “perdonar” me parecería un gran gesto de humildad, de fortaleza, de autocontrol. Un gran acto de “sabiduría”. Vaya, hasta de conveniencia.
Romper nuestros límites, nuestras resistencias, suaviza y a la vez fortalece al corazón. Vale la pena hacer una lista de todos esos rencores, dolores, culpas con los que hemos cargado durante toda nuestra vida. Vale la pena repasarlos, revivirlos, analizarlos y objetivamente, tratar de comprenderlos para trascenderlos y sacarlos de nuestro sistema de una buena vez para que no sigan haciendo daño.

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“Todo comienza y termina dentro de nosotros”.

“El dolor es inevitable, el sufrimiento es voluntario”.

 “El perdón no es algo que se entrega, es algo que se vive y con lo que nos sanamos por dentro”.

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