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No tengo doble moral, tengo triple libertad para voltearlo todo y volver a empezar

 

Decidí mover muebles y cosas en mi casa. Dicen que al hacerlo se mueven energías y debe ser. Lo que es un hecho es que se mueven emociones. Abrí cajones que por mucho tiempo estuvieron cerrados. Tanto, que ni siquiera recordaba lo que había en ellos. Algunas cosas me emocionaron y otras me hicieron darme cuenta por qué algo en mi se sentía incómodo, apretado y pesado.
La idea al volverlos a abrir era tirar muchas cosas que ya no sirvieran, que me permitieran hacer espacio. Y si, muchas cosas se fueron, pero recordar me hizo bien. Por primera vez en mi vida no quería tirar nada.

¿Significará que ya me estoy haciendo viejo? Ahora entiendo por qué las casas de los papás y abuelitos parecen museos vivientes? Ja, ja, ja. ¿O más bien será que hoy le tengo muchísimo cariño a todos mis recuerdos?

Encontré cosas que me hicieron recordar las veces que me hicieron llorar y también cuando me tocó ser el villano de mi propia película  en la que siempre fui uno de los protagonistas. ¡Obvio! Ja, ja.

Cuando estaban los cajones volteados de cabeza, toda mi vida estaba literalmente en el suelo. Si, ahí expuesta ante mi. Lo único que hice fue ir sacudiendo emociones, ordenando y acomodando todo en un distinto lugar. ¡Que bonito se siente!, es más, hubo cosas que del cajón pasaron al librero.

Hubo momentos que hoy empecé a ver como mis trofeos. Claro que también llené muchas veces el bote de la basura de momentos que de algo sirvieron pero ya no quiero ni me interesan. ¡Que rico deshacerme de eso porque tengo ahora mucho espacio para que lleguen cosas nuevas!

Un “sorry” a la gente que alguna vez lastimé. Créanme que hice lo mejor que pude en ese momento, aunque no haya parecido suficiente. Y aplico lo mismo a quienes me lastimaron. Así que ahí quedó y todos en paz. Ahora, ¡cada chango a su mecate!
Al final, todo pasa y no pasa nada. Bueno, si pasa. Pasa que gracias a todo lo que nos atrevemos a vivir, a equivocarnos, a arriesgarnos, a todos esos brincos de cama en cama, a todas esas emociones de peligro, hoy mi vida me sabe rico. Hoy puedo de pronto cerrar los ojos y reírme en silencio de mis maldades, mis secretos, mis deseos, perversiones  y aplicarlos de una forma diferente ¡que ahora si me hagan feliz!
Me gusta ir por la vida siendo transparente porque aunque parezca contradictorio, eso me regala mis propios secretos. La gente puede ver y juzgar todo lo que uno hace y deshace, pero sólo los inteligentes llegan a leer entre líneas la verdad de las cosas. “Hay quienes se conforman con la apariencia y hay quienes se atreven a rascarle a la esencia”.
No tengo doble moral, tengo triple libertad. Por lo mismo, habrá muchos que se asusten y hasta me crean contradictorio. Pero esos no me importan. Me importa quien se atreva a abrir más mis alas, quien me anime a reírme más, a preocuparme menos y a hacer más travesuras juntos.


¿Qué es nuestra libertad si no la oportunidad de acertar y equivocarnos?

Pero para eso hay que atreverse a “vivir” y ahorita mi vida ya no está en el suelo. Cabe mencionar que “se necesitan cojones para acomodar los cajones”. Ja, ja.

Y aunque arreglé muebles libreros y maletas, lo único que no hice fue volverme a meter al closet…. Ja, ja, ja.

¡Un rechinón de sonrisa ´ y un buen arrimón ´pa todo mundo! Ja, ja, ja

@salvadornop

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